La educación de jóvenes el gran reto del sistema educativo

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Hace una semana (el 26 de agosto) inició un año escolar más, es el primero bajo el gobierno del nuevo grupo en el poder (MORENA) y es el primero también bajo el sello de la llamada Nueva Escuela Mexicana (NEM). El presidente ha venido anunciando una serie de becas y apoyos para los jóvenes, ¿es esto lo que los jóvenes necesitan en nuestro país?
El problema de la atención educativa a los jóvenes en nuestro país es un problema complejo, forman parte de la educación media y algunos de ellos (la mayoría) ya arribaron a la educación superior, pero, ¿quiénes son los jóvenes que asisten a las escuelas públicas y privadas del SEN?, según datos del INEGI tenemos que: “De acuerdo con información de la Encuesta Interesal 2015, el monto de la población joven de 15 a 29 años de edad ascendió a 30.6 millones, que representan 25.7% de la población a nivel nacional, de la cual 50.9% son mujeres y 49.1% son hombres. En cuanto a su estructura por edad, 35.1% son adolescentes de 15 a 19 años, 34.8% son jóvenes de 20 a 24 años y 30.1% tienen de 25 a 29 años de edad” (INEGI, 2018). Pero el propio organismo destaca entonces que para el 2018, en México hay 30.6 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años de edad, lo que representa el 25.7% de la población total, de dicho universo se tiene también que el 66.8% de los habitantes de entre 15 y 29 años no asiste a la escuela, pero de éstos sólo el 24% trabaja, y el 59.5% de las personas jóvenes ocupadas labora en el sector informal (Datos del INEGI, 2018 a propósito del Día Internacional de la Juventud).
Cada 12 de agosto la ONU lo ha declarado como el Día Internacional de la Juventud, en nuestro país se realizan censos y sondeos para actualizar los datos en cuanto a nivel de escolaridad, empleabilidad, organización familiar, estudios concluidos, etcétera.
De los datos anteriores se sostiene que de cada tres jóvenes sólo uno asiste a la escuela y dos no lo hacen, pero de este 60% (estoy globalizando), no hay certeza de que estén laborando.
Aun la asistencia a la escuela no es una garantía de contar con un horizonte favorecedor. Los jóvenes que tienen el privilegio de asistir a la escuela (cualquiera que ésta sea), tienen un lugar asegurado de atención formativa y de cobijo o contención socioafectiva. De ahí que los educadores que atendemos a jóvenes tenemos el compromiso de educar de cara a las personas con las que interactuamos. Ni el programa de estudios con el que se trabaja, ni el prestigio bueno o malo del ámbito en donde se realiza la tarea son más importantes que los sujetos que aun asisten a la escuela. Los jóvenes que asisten a las escuelas son sujetos que viven en un contexto inédito, forman parte de la generación de la posmodernidad, van más allá de ser nativos digitales son sujetos multitareas e interactúan mucho más con aparatos o dispositivos que con personas. Éstas y otras distinciones propias de las nuevas generaciones se tornan en un desafío para la escuela y para los educadores. El gran reto es educar a jóvenes en escenarios de pobreza, vulnerabilidad y pérdida de legitimidad de la institución educativa.
Es importante que todos los docentes de educación media y superior comencemos a pensar en torno a las consecuencias de nuestra tarea, es importante crear una amplia red de educadores que facilite la reflexión y que logre colocarse ante un mejor escenario. Tener más chicos y chicas en las escuelas y hacer que las aulas sirvan como espacio para comprender el mundo en el que actualmente se vive, junto con desarrollar habilidades para enfrentarlo es el gran desafío educativo del presente ¿o la educación sirve para algo distinto?

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

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