Insana distancia

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

La redacción de estas notas se da en un momento de fase alta nivel 3 de la pandemia, hoy objeto de preocupación masiva. Las dificultades y el distinto nivel de respuesta a las medidas preventivas está relacionado a la ausencia de una funcional educación para la salud, pero también está relacionada a las condiciones de emergencia en las que deviene la vida económica de la mayoría de familias.
Cómo un velo que cae y se descubren algunas particularidades, el Covid-19 ha permitido clarificar la mirada sobre un horizonte que rebasa el tema de la salud pública, toca los nudos sensibles de la frágil economía de sobrevivencia de muchos, reestructura el tejido social y político.
Toca también la salud mental de todos.
A pesar de que la angustia y el miedo colectivo contaminan la mirada, la estructura de explotación en lo social y económico queda al descubierto.
Como un efecto de la guerra entre las economías, de la globalización del tránsito entre personas, se encuentra la portación no sólo de bienes económicos y culturales sino también la portación de la enfermedad como medio de dominación, como un espacio de oportunidad en un sistema de relaciones económicas donde todo es mercancía.
El miedo colectivo es pasaporte y plan de trabajo emergente e inmediatista de malos gobernantes. Es un reto inmediatista que les quita pasión social sobre la agenda de gobierno en otras áreas.
El Covid-19 es una falsa cortina de humo que oculta los auténticos intereses de algunos héroes de videoclip y Twitter, muy lejos del compromiso humanista que refieren en voz de cuello en videos, textos y conferencias de prensa a modo.
Entre los pueblos, entre las personas, el valor de la vida es universal; los recursos mediante los cuales se enfrenta la problemática son diferenciales, revelan una insana distribución de recursos.
La insana distancia de la pobreza de las masas impone una insana distancia entre el potencial real y los presupuestos disponibles, ese es el auténtico riesgo, ese es el fantasma del miedo: enfermar y no tener poder adquisitivo para la atención.
Más que la pandemia del virus Covid-19 que pronto pasará, el real virus son las enormes desigualdades entre los países y dentro de ellos, la injusta distribución de bienes económicos y derecho a la salud entre los estratos sociales.

I. Gobernabilidad y pensamiento crítico.

1. Que el Covid-19 no acentúe el racismo ni el desencuentro entre los mexicanos, que no proscriba ni se excluya a los respetables miembros de la tercera edad por ejemplo. Es fantasmagórica la visión aldeana del territorio de la entidad federativa como espacio a proteger propio de chauvinismos locales trasnochados. La visión nacionalista del ser mexicano es de interés superior. No es asunto de comparaciones inexactas en tablitas en donde salta la liebre, ni de búsqueda rápida de legitimidad para convencer a los gobernados.
2. Cultivemos la solidaridad y la gobernanza como un acto de compromiso social del pueblo. Protejamos y abriguemos la difícil tarea de los trabajadores de la salud en esta pandemia, colaboremos y seamos parte de la solución conjunta e individual. Qué bueno que el espacio insultante de la residencia oficial de Los Pinos, usado por personajes odiados para su teatro, ahora abre para albergar médicos y enfermeras.
3. Ante un telón de sobreinformación, es necesario identificar el periodismo objetivo y valorar las voces proactivas y garantes del derecho a la información. Tomemos distancia también de las voces, los textos y las imágenes que nos desorientan, que engañan con impunidad.
4. Desde los dispositivos móviles; discriminar también aquellas noticias clasificables como fake news de aquellas sustentadas. Divulgar noticias falsas y vender likes es otra de las manifestaciones de la pandemia. Tomar distancia de las verdades a medias, de las falsedades de voces partidistas, se revelan con la luz del nuevo día.
5. El Covid-19 es un punto de ruptura, un gozne de la manera como las sociedades modernas tendrán que mutar a sociedades más justas, en razón de que las actuales relaciones de producción están sentadas en pilares de explotación extensiva de la naturaleza y de un egoísmo insano de acumulación para los menos y de privación para los más.
6. El Covid-19 ha democratizado la vulnerabilidad. Ese microscópico virus SARS-Cov 2 amenaza nuestro sistema respiratorio, nuestros pechos frágilmente blindados; amenaza nuestro instinto gregario, los pulmones protegidos anatómicamente por el tórax. Con distintos niveles de comprensión, procesamiento y aplicación todos estamos enterados parcialmente. Tomemos distancia de la ignorancia, hagamos uso del sentido común y del pensamiento crítico.
7. Nuestra gobernabilidad en condiciones de aislamiento y confinamiento se complica. Eso no justifica desobediencia civil de las medidas de aislamiento social como algunos proponen irresponsablemente. Hay que continuar el seguimiento del protocolo y control de emociones para fortalecer la participación desde el ámbito que nos corresponde.

II. Educar en casa.

En este regreso virtual a clases según el calendario escolar, la alternativa de educación a distancia constituye la propuesta emergente que establece la SEP dada la contingencia del Covid-19.
La escuela, institución socializadora por antonomasia guarda su equipaje para emprender el viaje en grupo y por razones extraordinarias delega a nivel individual la tarea de aprender.
Solo será por unos pocos días, se prevé el 1 de junio como fecha de normalización de las actividades escolares. La estrategia es justificable en la perspectiva de salvar el ciclo escolar.
La reconversión pedagógica del profesor tiene que ser rápida. De una metodología presencial transitar a una metodología impersonal centrada en el medio.
Del debate pedagógico, cruzar el puente al debate del medio de comunicación. Del esfuerzo por el canal, el mensaje y el emisor, al esfuerzo del perceptor, al sujeto que aprende, menudo virus social de la inequidad en materia de calidad educativa, como reto.
Sólo un apunte, al mensaje tranquilizador del Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, del 17 de abril, el relativo a no escuchar las críticas y su desafortunada referencia del Quijote de la Mancha “Si ladran Sancho, señal que estamos caminando”.
Es deseable que en las democracias modernas la voz del que piensa diferente se escuche. No es posible hacer práctica de la pseudo política del infausto y soberbio sexenio salinista contra la oposición “Ni los veo, ni los oigo”.
Aprender entonces será un esfuerzo individual cuando el entorno familiar de muchos niños, niñas y adolescentes es la sobrevivencia.
Aprender en esta condición de emergencia será entonces reeditar el componente humanista del profesor, su paciencia, asistencia, acompañamiento, desde los medios coloridos pero fríos que son la pantalla televisiva, el móvil o la computadora.
Aprender en casa será entonces un laboratorio desde el plano cognitivo, desde el plano socioemocional. Aprender será un acto heroico donde esta vez el mérito es del educando y de la madre y/o padre que se convierte en amoroso maestro.

1. Un poco más de 50 años de experiencia de la telesecundaria han dejado algunas lecciones importantes en materia del lento proceso de capacitación de docentes, de la educabilidad a través de las generaciones de guías de estudio y de comunicabilidad del discurso dado el perfil del educando. Se demuestra también que el medio televisivo es un medio inmediatista y la curva de olvidos en el mediano plazo es grande.
2. La brecha digital entre los estratos socioeconómicos y la brecha cultural entre las familias son una realidad de la inequidad en la que se distribuye el conocimiento y el acceso al mismo. Clases medias y altas aprenderán mejor los contenidos curriculares.
3. No es suficiente la cultura del autodidactismo entre profesores y educandos. Ver y escuchar pantallas está lejos de significar aprendizaje significativo.
4. Saberes previos diferenciales que para quienes están privados se constituyen en barreras para la apropiación de contenidos sin el debido diseño de experiencias de aprendizaje.
5. No se ha dado el salto cualitativo entre la televisión mercantil del ocio y del entretenimiento a la televisión cultural y formativa. En materia pedagógica cabe una contradicción a la tesis de Marshall Mc Luhan: El medio no es el mensaje. La apropiación del mensaje está determinada por la estructura de quien aprende.

Además de la agenda cognitiva y de estabilización emocional desde la educación a distancia será válido ampliar el espectro formativo hacia temas como: privación cognitiva, necesidades educativas especiales e Indígenas, educación a distancia en el medio rural y semiurbano, entre otros.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Comentarios
  • Griselda Gómez de la Torre
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    Aprender a vivir en la incertidumbre, tomar conciencia de la finitud humana y la levedad del ser. Dar nombre a lo que se está sintiendo y comunicar como la capacidad poder identificar las emociones vividas.
    Aprender del desapego, vivir ligero de equipaje, sobre poner al ser humano y primar los valores que se han generado como la solidaridad, la empatía, la generosidad, la afectividad, el cuidado y apoyo mutuo, la cooperación , entre otros, son aprendizajes significativos que nos deja esta experiencia .
    Aprender de la escuela de la vida y continuar como lo menciona Viayra: “Tejiendo redes solidarias de apoyo y escucha, espacios donde compartir y ayudar a otros”

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