Ilusión: sistema de Unidades UPN
Carlos Arturo Espadas Interián*
Las ilusiones sirven para dos cosas: para lograr cambios en distintos niveles del mundo natural y humano o para imposibilitarlos. Las UPN son un sistema de Unidades en el país, con presencia nacional y articuladas con marcos normativos –en todos los ámbitos– que le dan soporte y formas de operación; sin embargo, eso es una ilusión.
1. Se es sistema de Unidades UPN cuando se trata de negociar recursos a nivel “central”; Ajusco funciona como una especie de Dirección General. Un ejemplo: para registrar un nuevo programa educativo, las Unidades tienen que hacerlo por esa vía.
2. Cada Unidad se matiza en operación, organización, estructuras, políticas, marcos normativos, posibilidades de acción, infraestructura, matrícula y demás, a partir de las características del Estado de la república donde se encuentra, su política educativa, concepto derivado de negociaciones previas entre las Secretarías, Rectoría de Ajusco, gobiernos estatal y federal y sindicato; de las características de quien ocupa la Dirección de la Unidad y la comunidad universitaria en general. Por ejemplo, los marcos normativos se condicionan si han sido firmados en cada estado, incluso los que incluyen derechos a nivel sindical; por tanto, muchos no aplican a nivel nacional.
3. El cuerpo profesoral y no docente con mayor experiencia, que vivió la época de tránsito, estuvo directamente vinculado con Ajusco y posteriormente participó en la reconfiguración de las Unidades, gozó de las becas y espacios para estudiar sus posgrados financiados, entre otros apoyos reales, tiene un concepto de la UPN que ya no existe; esa etapa ha finalizado, no porque las Unidades hayan dejado de cambiar o la relación con Ajusco, Secretarías, sindicato y gobiernos, sino porque se viven nuevos retos. El principal: la ausencia de recursos de todo tipo para poder operar.
4. Se han vivido distintos momentos críticos, uno de ellos correspondió al proceso de privatización en escalada –actualmente aparentemente pausado, pero con castigo continuo al presupuesto Universitario en general y con ello volver obsoleto el sistema de educación superior en todos los niveles, quizá para preparar el terreno de la continuidad del proceso de privatización– y que dio como resultado que algunas Unidades de “estatalizaran”, pero incluso este fenómeno fue liderado por Rectoría de Ajusco derivado de una política federal, no nació en las Unidades, quienes no lo hicieron fue por convicción o porque los estados donde estaban dijeron que no asumirían la “carga” de las Unidades, entre otros factores de decisión.
5. Se hacen intentos que no incluyen a las nuevas generaciones de la comunidad universitaria y con ello se deteriora la pertenencia, membresía e identidad de los upenianos. Los eventos estatales, en algunos estados, son inexistentes o parcializados, sin que involucren a toda la comunidad universitaria; pasa lo mismo con aquellos eventos nacionales que, si los hay, parecieran estar ausentes. Hay intentos de redes sociales, grupos de WhatsApp, pero no hay eventos que impliquen encuentros nacionales de la comunidad universitaria para realizar trabajos que permitan construir una visión común más allá de los marcos normativos y la añeja experiencia que poco a poco desaparece en las Unidades, dando lugar a personal condicionado por las formas de contratación y fieles a la Dirección en turno o sin posibilidad de oponer resistencia a políticas desarticuladoras de la calidad, excelencia académica y de las mismas Unidades.
6. Es momento de romper las ilusiones; las UPN necesitan repensar en comunidad nacional hacia dónde van, sin telones que sirvan para legitimar decisiones ya tomadas al margen de la comunidad universitaria, como ha sucedido, con posibilidades reales de fortalecer a las Unidades y de conformar realmente un espíritu nacional, que es lo que podría dar fuerza de negociación a las Unidades frente a las Secretarías y sindicatos. Para este ejercicio se requiere un liderazgo nacional hoy inexistente –pero que puede conformarse no en una persona, sino en un grupo de personas que representen todas las posiciones ideológicas al interior de las Unidades–, requiere negociaciones reales a niveles estatales y federales; para ello deberán estar presentes los secretarios de Educación y sindicato, además de toda la comunidad universitaria, es decir, estudiantes, egresados, cuerpo profesoral, personal no decente, directivos… de todas las formas de contratación y carreras. Para este ejercicio se requiere capacidad financiera, organizativa, académica y dialógica que incluya todas las facciones. No son suficientes las intenciones, diagnósticos recurrentes, análisis diseccionados de trozos de realidad que únicamente desgastan; es necesario un ejercicio colectivo, consensuado y con posibilidades reales de acción y modificación.
Sirva el presente como aportes de referencia limitados y que pretenden sumarse a esfuerzos de quienes heroicamente han enunciado y denunciado lo que ocurre al interior de las Unidades para construir algo mejor, toda vez que las Unidades, si no todas, en su mayoría, han quedado rebasadas por las condiciones actuales de los ámbitos y exigencias hacia las universidades.
*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto.