Hacia la conformación de un sistema integrado de la oferta del posgrado en el marco de la SEJ

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Desde hace algunas semanas ha recobrado fuerza el debate acerca de cómo conformar la oferta y la organización del posgrado en educación de las instituciones dependientes de la Secretaria de Educación Jalisco (SEJ). Básicamente estamos hablando de tres: el ISIDM, el CIPS y la MEIPE. Las primeras son dos instituciones emblemáticas con 30 años de existencia, la tercera no es una institución, sino un Programa de Maestría que ha sido capaz de distribuirse en distintos municipios del estado. La pregunta inicial que tenderíamos que hacernos es la siguiente: ¿es posible crear una nueva institución u organismo que unifique, articule y coordine todos los esfuerzos de posgrado en educación y campos afines en el estado?, tendríamos que responder de manera positiva, SI ES POSIBLE Y NECESARIO. La unificación implicaría ahorrar recursos, coordinar de mejor manera la oferta y aprovechar las fortalezas académicas que se han generado hasta ahora.
¿Cuáles son las resistencias y dificultades que se identifican hasta ahora?, es claro pensar que algunos personajes ven la nueva dependencia en gestación como un espacio amplio de poder y no como un proyecto académico ambicioso y también consideran que será un ámbito no solamente muy grande sino también muy fortalecido, que desde una lógica de poder brinda un escaparate muy grande de proyección política.
Existen dos vetas, las cuales deberán atenderse en paralelo:

La parte operativa, ésta tiene que ver con crear las condiciones institucionales para la unificación, ver el edificio que se alojará, las cargas académicas de las y los académicos que formarán parte del nuevo instituto, organizar el trabajo académico a partir del diseño de oferta de posgrados con la construcción de un catálogo estatal de maestrías, especializaciones y doctorados. En este sentido, se trata de pensar en la creación de un organismo autónomo con personalidad jurídica clara, con recursos y patrimonio propio y con compromisos y metas claras anualizadas y con la creación de un proyecto a adinámico y de desarrollo institucional de largo alcance. Es lógico pensar que los tres organismos que se unifican tienen lógicas, tradiciones y una cultura institucional propia, pero que tienen que desaparecer, por ello se trata de vivir un proceso de transición para arribar a un organismo mejor equipado y con una proyección nacional e incluso internacional. Para ello habría que pensar no en una figura unipersonal para la dirección sino en un cuerpo colegiado que siente las bases institucionales para vivir de la manera más armónica la transición de la que hablo.

El proyecto académico, aunque es el más importante, en nuestra realidad las más de las veces dichos proyectos están supeditados a la racionalidad y a los caprichos políticos. El proyecto académico implica actualizar diagnósticos y hacer nuevos estudios de factibilidad, ¿en que tenemos fortalezas?, ¿qué agentes requerimos formar que puedan aprovecharse en la nueva estructura del posgrado?, ¿cómo se podrá impactar en la sociedad de tal manera que los nuevos egresados se vinculen al desarrollo educativo de la entidad?, para ello se trata de crear campos, líneas o áreas temáticas que sirvan para hacer agrupamientos académicos a modo de cuerpos académicos con líneas generadoras del conocimiento. Diseñar una nueva oferta académica que pudiera ser una sola maestría a nivel estatal con varias salidas a partir de un modelo curricular flexible y con un amplio catálogo de cursos optativos que puedan ser cursados a nivel estatal, un programa de doctorado a nivel estatal igual, con varias salidas poniendo el énfasis en la formación de investigadores de alto nivel. Las y los académicos estarían agrupados en sus líneas y campos disciplinares y desde ahí pueden dirigir los trabajos de titulación a partir de la creación de proyectos de investigación amplios y ambiciosos en donde quepan los alumnos, hacer estudios frescos actualizar estados del conocimiento en la entidad, profundizar en diagnósticos en áreas específicas, diseñar proyectos de intervención que puedan ser piloteados para calibrar sus resultados futuros, etcétera. El nuevo organismo deberá tener un liderazgo académico potente, que desmantele la politiquería y las grillas sindicales, que facilite la producción académica y la circulación de conocimientos y que logre arribar a la realización de intercambios y estancias académicas para alumnos y profesores. Se antoja pensar en la creación de un organismo de clase mundial que tenga la mirada puesta en la internacionalización de la generación de conocimientos desde el estado de Jalisco. ¿Es posible lograrlo?, se requiere voluntad política y capacidad para aprovechar los capitales que se han acumulado en treinta años de posgrado en Jalisco. Para ello habría que consultar a todos los personajes que han pasado por las tres instituciones mencionadas (aun los disidentes y los no muy queridos) todos valen y todos caben en un proyecto ambicioso en construcción.

Las Unidades de los UPN podrían ser un garante que complemente el proyecto en cuestión y aunque dependen de otra instancia (la Unidad Ajusco y la rectoría general de dicha Universidad) por estar asentadas en este estado también tienen mucho que aportar.
Veremos en que concluye la utopía del posgrado en Jalisco, si en una caricatura de más de lo mismo o en un proyecto ambicioso y de largo alcance que se vaya consolidando paulatinamente.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

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