Futuribles

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

El futuro es un tiempo verbal sobre el que ensaya apasionadamente y con cierto toque de romanticismo. La conciencia del tiempo, la carrera por aquilatar experiencia y sabiduría, los retos de vivir y sobrevivir cada etapa del ser humano, desde el origen mismo de nuestra conciencia.
La prospectiva, el sueño, los futuribles como retórica sin recursos económicos son manifestaciones de proyectines educativos y juegos de lenguaje de un centralismo-federalismo transero en las redes cómplices de cada entidad federativa.
El sueño de la 4T ausente en el tema educativo, el federalismo educativo como molicie de la vista gorda en las iniciativas estériles que rompen la coordinación, como la opción de regresar a clases o postergar el regreso en algunos estados y universidades.
La inconsciencia social y política, el vedettismo de quienes no gobiernan y desinforman, el atentado simbólico contra los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
El cambio que se suscita en el marco del tiempo es la constante de la naturaleza, el cambio como constante también de las sociedades y de las personas. La relatividad de nuestras competencias profesionales, de los saberes de sobrevivencia, el salto de liebre de las emociones, pasados los días festivos.
Los animales sobre cuyos lomos los Reyes Magos llevan regalos y joyas. El pensamiento mágico de las masas iletradas en permanencia voluntaria en la edad infantil.
Nuestra mirada contemplativa y la capacidad de pensar, de existir y de padecer por la finitud de nuestras propias existencias que pone a prueba cada ciclo anual. Todo en el ser humano es finitud y está consciente; conciencia que desde el ámbito de la filosofía plantea ya un gran dilema: un problema de obesidad existencial sin diques.
El autodidactismo de los propios límites, “Hay que poner límites a nuestros anhelos, frenar nuestros deseos, moderar nuestro enojo, recordando siempre que un individuo puede alcanzar solamente una parte infinitesimal de todo lo que vale la pena tener” afirmaba el filósofo alemán Schopenhauer.
El ser humano como escultor y arquitecto de su destino. Su propio Rodin, su propio Gaudi, su propia carga de angustia e infelicidad, pero también y ese es el gran motor de las civilizaciones, la capacidad de ser y hacer-se, de cultivar el ideal y manifestar obra material y trascendencia a través del arte, la ciencia y la cultura.
El ser humano, sus flagelos y obsesiones, el movimiento, el redireccionamiento, las ilusiones y expectativas; los que decretan bienestar, los que capturan sueños y demonios, los que enjaulan sus propias fieras y reptiles venenosos.
El ser humano y el ruego interno al espíritu benefactor de Hipócrates, Andrés Vesalio, Louis Pasteur, Robert Koch, Alexander Fleming, Jonas Salk, Emil Von Behring y los grandes médicos, para conquistar de nuevo la tranquilidad.
Para amortizar las olas de inestabilidad física y psicológica; el flagelo del Covid trianual; otra vez Schopenhauer para el futurible de 2022 “Con buena salud, todo es un fuente de placer; sin ella ninguna cosa, sea lo que sea, es agradable. La salud es el elemento más importante en la felicidad humana”.
Ser humano es introspección de preguntas y respuestas, es conciencia en formación de la variable tiempo e improvisación vital, es inteligencia evolutiva como ciclo biopsicosocial, es convivencia solidaria y acompañamiento formativo intergeneracional.
Construir seres humanos, hacer humanidad sustentable, el sentido de la tarea educativa, la columna vertebral de la institución escolar.
La optimización del tiempo en esta ingente tarea, el reloj no para de marchar y los días siempre apremian y son limitados.
El contrato pedagógico necesario en el escenario de un año venidero demandante.
Los días iniciales de un nuevo año son propicios para la expresión verbal de buenos propósitos aunque muchas de “Las palabras se las lleva el viento” como bien reza la sabiduría popular.
Un futurible será el doble mundo, el verbal y el real en el que deviene el discurso de los políticos cobradores de impuestos y el de algunas personas que no le ponen la acción suficiente para transformar sus propósitos en hechos y realizaciones.
Ante el reinicio de actividades escolares de manera virtual en el estado de Jalisco el reto central es seguir la agenda formativa que establecen los planes y programas además de seguir incorporando a la normalidad las comunidades de aprendizaje, que en un primer trimestre estuvieron centradas en procesos de nivelación y recuperación de saberes esenciales.
Un futurible será la necesaria flexibilidad y adaptación de los sujetos que aprenden las mediaciones impersonales y los enseñantes que han de diversificar recursos y estrategias para facilitar aprendizajes.
En la gestión del sistema educativo en sus dimensiones nacional y estatal, las prácticas desarticuladas y ausencia de armonización han impactado las variables importantes de la calidad.
Un futurible será la descolonización política de los servicios educativos y el rescate de las aviesas manos beneficiarias del desorden y ausencia de rendición de cuentas.
El futurible de la planeación prospectiva y estratégica, planeación y administración científica, evaluación objetiva del gobierno débil en materia educativa, en la coyuntura de la pandemia de cuyo botón de muestra último ha sido el mes de diciembre, la publicación de resultados de promoción horizontal de USICAMM.
Bajo la cortina de humo de una pandemia que a manera de permanente oleaje desestabiliza la frágil armonía de las emociones no se pueden justificar servicios educativos de medianía que se ensañan con sus maestros y los sectores poblacionales más desprotegidos.
Un futurible será la consolidación de la autonomía responsable, autogestión y concurrencia, una vez que la brecha entre el hacer diario de las aulas y el lugar donde se toman las decisiones devienen por cuerdas separadas.
Los días 6 de enero es ya tradición popular la celebración del día de Los Reyes Magos, aunque la industria de los juguetes y los hacedores de roscas endilgan aumentos en los productos de mayor demanda.
Otro futurible será la lógica de consumo extendida en todas las generaciones acentuada en fechas como la referida en la franja de niños y niñas que son tradicionales consumidores en navidad y el seis de enero.
El cambio social imaginario y deseado será imposible si no se formaliza en el mundo de las escuelas y los hogares el trabajo de educación económica y financiera, la formación sería de valores y el equipamiento para la toma de decisiones desde la más temprana infancia, para superar estados longitudinales de etapas egocéntricas y hedonistas.
El regreso del juego, de la dimensión lúdica como mediación formativa y aprendizaje de reglas y recomendable socialización, no se circunscribe a la posesión de la última versión del juguete caro de uso individual.
La versión metafísica, mística y de cómoda espiritualidad de figuras como los reyes magos, dadores-vendedores de ilusiones no es la mejor vía para fortalecer el espíritu científico ni construir la sociedad y la escuela laica como imperativo de la sociedad moderna.
El futurible de hacer una escuela de calidad y equidad con vocación laica y científica, el tiempo apremia y convoca las experiencias, manos y los talentos.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Comentarios
  • Griselda Gómez de la Torre
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    Estimado Dr. Rubén:
    Teniendo en cuenta la mirada en el horizonte futurible que se despliega hacia las utopías que proyectamos personalmente como de los deseos en la transformación social, es que me atrevo a escribir estas cuantas líneas dado el título provocador de su artículo.
    En qué futuribles consideramos la formación de nuestros alumnos? Para qué sociedad?, preguntarme es solo cuanto tengo cuando la hermenéutica crítica al estilo de Habermas intento propiciar en mi pensar.
    Los futuribles que usted plantea, son precisamente las posibilidades esperanzadoras.
    No solo es una postura de romanticismo desde esta mirada, es un posicionamiento que requiere movimiento ante las determinaciones sociales y por tanto lo futurible representa el desafío de atender lo emergente y la incompletud anteponiendo la voluntad utópica según la categoría de Zemelman.
    Reconstruir el momento presente como el horizonte futurible, es vislumbrar la posibilidad del movimiento desafiando el devenir de lo dado.
    Por tanto mi propuesta es provocar procesos de reflexión que transformen la conducta no reconocida en acción conscientemente responsable y desde aquí, los educadores asumimos el reto de emprender esta tarea titánica en nuestros espacios educativos.
    Ser fértiles en las palabras y vivir en coherencia con el corazón, ser la semilla viva en expansión unida al NosOtros.
    Muchas gracias por la donación de su palabra, cómo siempre es docto su artículo.

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