¿Formar docentes o formar pedagogos?, ¿en dónde se encuentran las diferencias?

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Hace apenas tres días fueron publicados las listas de admitidos o dictámenes de aceptación para las 11 escuelas Normales públicas que operan en nuestro estado, las cuales se encargan de la formación inicial de docentes en los tres niveles educativos (preescolar, primaria y secundaria) y las dos modalidades de atención (educación especial y educación física). De esta manera y como sucede cada año, son cientos las personas que experimentan una decepción y una sensación de desagrado, al no encontrar su nombre publicado en las listas en cuestión y son pocas muy pocas, las que tienen el goce y la satisfacción de ser admitidos para, en apenas un lapso de cuatro años, convertirse en docentes o educadores áulicos. En este año dicho proceso se retrasó debido a la pandemia que ha paralizado o virtualizado gran parte del funcionamiento del sistema, de ahí que una de las exigencias para el ingreso que se podía haber evaluado, podría haber sido, la habilidad en el manejo de plataformas digitales y la habilidad en el estudio para adaptarse con relativa facilidad a los entornos virtuales, remotos y a distancia.
En otro lado, y desde hace algunas semanas, se cumplió el proceso de aceptación con procedimientos semejante para ingresar a la licenciatura en Pedagogía en las cinco unidades de la Universidad Pedagógica Nacional que operan en el estado. La pregunta obligada es: ¿cuál es la diferencia de estudiar Pedagogía en la UPN o estudiar para ser docente –o profesor– en las escuelas Normales?
Aunque dichas diferencias no están marcadas de manera tajante en ningún lugar, incluso desde la sociología de las profesiones podrían verse algunos matices con la intención de diferenciar los rasgos, perfiles y rasgos profesionales, pudiera decirse que la pedagogía es el continente y la docencia en educación básica uno sus contenidos. De hecho, el proceso de formación inicial es semejante, los sujetos tienen como antecedente el bachillerato y se incorporan, para “formarse”, sólo a partir del imaginario y un fuerte deseo de trabajar en educación
La Pedagogía tal vez como está definido el proceso, en el plan de estudios de la carrera que ofrece la UPN, no privilegia la opción de la docencia como la única salida o única vía para formarse primero y luego emplearse u ocuparse profesionalmente (en las Normales sí), junto con Docencia, la licenciatura en Pedagogía de la UPN ofrece otras cuatro posibilidades de desarrollo profesional: Orientación Educativa, Currículum, Diseño de Proyectos Educativos y Comunicación Educativa. De esta manera, la persona que opta por estudiar Pedagogía tiene un abanico más amplio de posibilidades de desarrollo profesional y de inserción laboral. La única opción para los egresados de las Normales es ser maestro del nivel que egresan y dar clases.
Pero deben existir otras diferencias, otros matices, así es. La opción de Pedagogía, (por su carácter disciplinar) también abre otras alternativas u otras posibilidades de desarrollo profesional, tales como la investigación, la asesoría técnico pedagógica, la capacitación para el trabajo docente o en educación, la tutoría, la atención educativa a niños y niñas con necesidades especiales y la incorporación en el diseño de proyectos educativos estratégicos o de largo alcance, entre otras muchas cosas.
De esta manera, estudiar Pedagogía coloca a los sujetos (o debiera colocarlos) en una posición más panorámica, ponerse por encima de otros profesionales de la educación, para mirar desde una perspectiva superior y con un lente global los femémonos educativos, que suceden en este complejo nuevo siglo, y junto a ello el pedagogo o pedagoga, puede ser actor (docente) o estar en cualquier lugar del sistema en tareas académicas (asesor).
Más que una contradicción deberá entenderse como una complementariedad, los docentes necesitan a los pedagogos y viceversa, un pedagogo al lado de los docentes sirve para aclarar el sentido de su tarea y un docente al lado de los pedagogos, le refiere la importancia de estar en la práctica y acumular experiencias valiosas desde la acción.
En todo ello, se trataría de que el sistema construya estructuras y mecanismos de comunicación entre ambas instancias, para la formación de nuevos agentes educativos (ya sea en Docencia o en Pedagogía), se trata de que no se estorben, no se atropellen, sino que se complementen; que tenga cada uno un horizonte valioso y significativo de desarrollo profesional en beneficio de su persona, de la sociedad y del sistema al que sirvirán.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • Marisa Castillo
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    Buen trabajo doctor

  • Rosa Isela García
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    Coincido totalmente contigo, por tanto no debemos mirar a las normales como rivales. Sino que somos complementarios . Creo que no aclarar esto a los estudiantes que ingresan a UPN, es un error. Me parece que la formación del pedagogo es mucho más ptofunda, pue no son docentes para el currículum de básica, sino especialistas en temas diversos de la efucacion.

  • Lilia Mary Carrrera
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    Yo fui docente en Uruguay y una de las materias era pedagogía.Yo me encontré con un amplio abanico a utilizar en la docencia, lo q me permitió tener una herramienta muy importante en la práctica de mi docencia

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