Fin de año: de descanso, regreso y aprendizajes

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Está por terminar un año que resultará inolvidable y un hito en la vida todos y cada uno: es el primer año, y esperemos que el único, que hemos vivido completo con la sombra y el marco de la pandemia. El estrés acumulado por el trabajo, las diferentes pérdidas sufridas y la tensión de poder contraer el virus, ha hecho que los docentes desearán llegar a estas fechas para poder descansar finalmente; hay un agotamiento físico y mental en la mayoría que hizo suspirar por este periodo vacacional.
Dentro de todas las complicaciones que hubo en el año, se empezó a ver una luz poco antes de terminar el primer semestre y se empezaron a aplicar vacunas en la población para poder volver a la famosa nueva normalidad. En la segunda mitad del año se abrieron nuevamente las escuelas, los cines, los estadios, las oficinas, los centros comerciales, los restaurantes, los salones de fiestas, volvieron ahora las posadas, entre otros lugares y eventos de concentración social, y, de no ser por el cubrebocas (cada vez con menos rigurosidad), el uso de gel y la toma de temperatura, en ocasiones los distintos escenarios lucen como antes de la pandemia. El regreso fue anhelado por la mayoría y para muchos, en su creencia, esta etapa ya quedó atrás; la OMS y Omicron dicen otra cosa, pero ahora sólo falta tiempo.
Sin embargo, pese a que las condiciones no han mejorado totalmente, es tiempo de hacer un análisis y reflexión sobre los aprendizajes que la pandemia nos ha dejado. De entrada, nos hizo recordar y darle más peso a la idea de la fragilidad y vulnerabilidad del ser humano, algo que debemos inculcar en las nuevas generaciones, no como énfasis o signo de debilidad, sino para tener presente la necesidad de cuidar la salud de forma permanente.
De igual manera, como se ha referido en otros espacios y otros momentos, hay un aprendizaje para directivos y autoridades centrado en la necesidad de invertir en infraestructura tecnológica con fines didácticos y pedagógicos, al mismo tiempo que el gobierno debe prever el mejoramiento de diferentes comunidades para evitar la desigualdad y el rezago, lo cual implica mucho dinero y no sabemos si las escuelas cuentan con él. Confirmamos también que la tecnología no es la mejor opción educativa o una solución para todos, pero sí lo es el aspecto vinculante de contacto social de las escuelas, mensaje que el ejecutivo se encargó de señalar en diferentes momentos, lo cual ha sido respaldado por varios que nos dedicamos al campo educativo.
Estamos en los últimos días de un año y eso nos lleva e invita a reflexionar. Un año difícil, de mirar atrás e identificar muchas experiencias y aprendizajes ¿qué te dejó a ti?

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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