Evidencias educativas
Jaime Navarro Saras*
De un tiempo a la fecha, algunos países han sometido a evaluación sus modelos educativos, lo mismo desde educación básica hasta la educación superior. Los organismos evaluadores pertenecen a instituciones globales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), ambos creados en 1944 a raíz de la Gran Depresión en EEUU, también la Organización Mundial del Comercio (OMC), fundada en 1995, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), creada en 1948 como Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE) y en 1961 como OCDE.
Las pruebas más conocidas para medir la educación escolarizada son PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), TALIS (Estudio Internacional de Enseñanza y Aprendizaje) y PIAC (Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta).
PISA mide las competencias y capacidades de los estudiantes de 15 años para aplicar conocimientos y habilidades; TALIS está dirigido al profesorado y los equipos directivos, para investigar sobre su formación, creencias, prácticas docentes, retroalimentación y el liderazgo escolar; PIAC mide las competencias de adultos (de 16 a 65 años) en lectura, matemáticas y resolución de problemas, así como el uso de estas habilidades en la vida diaria y laboral. Dichas evaluaciones se aplican cada 3 años en el caso de PISA, cada 6 años TALIS y cada 10 años PIAC.
Los resultados más recientes donde ha participado nuestro país han sido los siguientes:
PISA 2022, lugar 29 de 64 evaluados con los siguientes datos:
- Desempeño en Ciencias: Solo alrededor del 49% de los estudiantes de México alcanzaron el nivel 2 o superior en ciencias, un porcentaje considerablemente menor que el promedio de la OCDE (76%). México tuvo muy pocos estudiantes con desempeño destacado en ciencias (niveles 5 o 6), lo que indica una falta de aplicación creativa de conocimientos en situaciones nuevas.
- Rendimiento en Matemáticas: La brecha entre los estudiantes socioeconómicamente aventajados y desfavorecidos en matemáticas se mantuvo estable entre 2012 y 2022 (Informe PISA).
TALIS 2018 arrojó el siguiente reporte:
- La docencia fue la carrera preferida por el 60% de los docentes en México.
- Uno de cada cuatro docentes (25%) en México tiene 50 años o más.
- En cuanto al ambiente de clase, las relaciones entre alumnos y profesores son, en general, positivas. El 92% del profesorado en México coincide en que suele haber buena relación entre alumnos y profesores.
- El 5% del profesorado trabaja en escuelas donde al menos el 10% del alumnado tiene origen migrante (promedio de la OCDE: 17%).
- El 42% de los docentes está de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación de que su profesión es valorada socialmente.
- El 9% de los docentes reporta experimentar “mucho” estrés en su trabajo, cifra menor al promedio de la OCDE (18%).
- El 33% de los docentes informan que participan en aprendizaje profesional colaborativo al menos una vez al mes.
- El 5% de los docentes reporta no haber recibido nunca retroalimentación en sus escuelas (promedio de la OCDE: 10%).
PIAC 2018, lugar 38 de 40 países evaluados, y estos son algunos aspectos significativos que arrojó nuestro país:
- El 0.7% de los adultos llega a utilizar las tareas numéricas en la vida cotidiana para la resolución o explicación de algún fenómeno y solamente el 10.2% sabe hacer uso de las tecnologías de manera sencilla, en comparación con el 29.7% de los demás países que integran la OCDE.
- A los adultos de entre 55 y 65 años se les dificulta el uso de las tecnologías.
- Solo el 0.8% puede sintetizar, interpretar o construir síntesis, a diferencia del 10.1% de los otros 39 países (https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Solamente-10.2-de-los-adultos-en-Mexico–usa-la-tecnologia-de-manera-sencilla-OCDE-20191119-0035.html).
Esta realidad nos plasma un escenario catastrófico, del cual, al parecer, las autoridades educativas hacen a un lado y se centran en los discursos esperanzadores acerca de que la educación (la nuestra) nos llevará a un escenario de mejora. Lo cierto es que si se carece de elementos básicos (educativamente hablando) para la solución de los problemas cotidianos, tanto de la población de menores de 15 años como de mayores de 16, ese sí que es un problema y ello difícilmente nos puede llevar a un desarrollo tecnológico, económico y social para ser un país autosuficiente. Esta realidad, a lo más que nos alcanza, es a tener una economía dependiente y con la única aspiración de seguir siendo excelente mano de obra barata para los países desarrollados.
Aquí el tema no es saber si X o Y reforma educativa es la correcta, lo cual sirve para lo mismo; el punto central es qué tipo de ciudadano se logra formar en cuanto a competencias, habilidades y demás aspectos que logren desarrollar personas íntegras y con la posibilidad de potenciar todo tipo de talentos.
Mientras eso no suceda, da lo mismo jugar a la escuelita como cuando éramos niños o dejar de ir a cualquier institución educativa (desde básica hasta superior), ya que no alcanza los mínimos ante cualquier evaluación a la cual se somete. Eso, por lo tanto, es la gran tarea de la educación en México y la labor central y prioritaria de todo gobierno.
*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com