Evaluación punitiva/evaluación volitiva

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Entre evaluarse por asignación y obligación y evaluarse por voluntad propia con la esperanza del premio de la promoción, median distancias emocionales y de actitud.
En los procesos de evaluación 2022 que realiza la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM), para la promoción horizontal de docentes, directivos, supervisores y asesores técnico pedagógicos, concluidos el fin de semana pasado, el instrumento de evaluación de conocimientos y habilidades constó de 90 reactivos con el formato de opción múltiple (esta vez de tres opciones).
Con guías de estudio publicadas algunos días antes, los participantes enfrentaron el reto de nueva cuenta, de poner a prueba sus conocimientos y habilidades con el imaginario de mejora salarial por mérito propio.
Con un proceso organizado por el CENEVAL (Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, creado en 1994 en una atmósfera de globalización y de evaluacionismo esquizofrénico de las universidades, en la lógica de formar capital humano para el mundo).
Los filtros para la acreditación de los participantes vía digital fueron parte de las novedades. Folio, contraseña, control de audio a través de la lectura de un texto, cámara e identificación de rostro, video del espacio de aplicación y fotografía de anverso y reverso de la identificación y monitoreo permanente durante las 4 horas de aplicación, los participantes por propia voluntad se sometieron al proceso con riguroso horario y desconfianza institucional objetivada en el monitoreo permanente.
Saberes conceptuales, procedimentales y actitudinales sobre distintos tópicos de la práctica educativa, como los planes y programas de estudio 2017, conocimiento extensivo de documentos como la Ley General de Educación y acuerdos, conceptos estelares como la Nueva Escuela Mexicana e inclusión, entre otros evaluables, formaron parte del entramado de los reactivos.
Niveles de complejidad predominantemente de conocimiento, comprensión y aplicación.
Frente a la computadora, con reactivos de distinto formato se rindieron cuentas de algunos saberes esenciales sobre las distintas prácticas educativas.
Lejano está el proceso de examinación vivido en la era de Carrera Magisterial con guías de estudio más específicas, lejanas también las bolsas presupuestales asignadas para quienes acreditaban.
Hoy, ante un escenario de limitación de recursos y exacerbada competencia entre pares por los lugares en la lista de prelación, el pronóstico de mejora salarial por esta vía es muy escaso.
Menos lejano en el tiempo pero presente por el shock traumático que significó, están los procesos “no voluntarios” de la evaluación en los años de la reforma educativa.
Los profesores recuerdan el ayer y el anteayer y el significado de los procesos evaluativos vividos, los costos en la moralidad y dignidad profesional del profesorado público, todavía insuficientemente analizados.
En el ayer, los centros de aplicación fueron custodiados por la seguridad pública, los policías federales y en algunos casos hasta por militares.
La evaluación punitiva y el golpe artero a la dignidad profesional del magisterio, la Secretaría de Educación Pública vertical y unidireccional, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de ayer contemplativo y omiso, el SNTE de hoy oportunista y advenedizo, su plaga de grupúsculos y familiogramas fenicios que hacen usufructo de la representación, sin rendir cuentas en materia de resultados.
La evaluación punitiva instrumentada desde el Estado, la asignatura sobre la que secciones sindicales estatales y nacional quedaron reprobados, la contraloría social y gremial que aún no los juzga lo suficiente, las planillas y los rostros de la ignominia en cuarto intermedio de campaña para prostituir el voto universal y seguir haciendo surrealismo de la democracia sindical.
La evaluación punitiva de la reforma educativa derechosa con tufo de OCDE y chapa de neoliberalismo virtual con población objetivo de pobres de bolsillo y capital cultural.
El Instituto Nacional de Evaluación Educativa fascista peñista y su objetividad subjetiva impune y el oferente CENEVAL, el terreno minado de las dignidades profesionales de ascensos y promociones, la incorrección de los errores.
La evaluación volitiva de ahora, en el caldero de un marco curricular de indefiniciones y con instrumentos de reactivos a destajo construidos por evaluadores certificados ayer, bancos de reactivos de anteayer, con la estrella polar de los saberes del pasado inmediato, de expectativas de promoción iguales a la probabilidad de sacar premio en la Lotería Nacional.
El juego simbólico de la revalorización social del magisterio.
Evaluar de manera externa saberes para la docencia, la dirección escolar y la supervisión.
La burocracia especializada en tender redes para que el que sabe dude, transite el laberinto y se derrumben las certezas básicas.
Evaluar para seleccionar y legitimar listas de prelación e incorporación mínimas.
La objetividad de los procesos, las competencias y la ética de CENEVAL como órgano evaluador de maestros y maestras.
La revaloración social de magisterio minado por procesos evaluativos que legitiman inequidades salariales poco significativas pero al fin inequidades.
La evaluación punitiva del sexenio pasado, la necesidad de hacer metaevaluación de proyectos, procesos, instrumentos y resultados.
La evaluación punitiva del sexenio pasado, la opacidad de las prácticas en las entidades federativas, el cambio democrático que tal vez no ha llegado en materia de proyecto educativo, la contraloría social y magisterial postergada en todo lo relativo a la evaluación de docentes.
La evaluación volitiva de ahora, sus nuevas ediciones que no convencen.
El sector de profesores desangelado de los procesos.
La participación que no convoca a un sector de docentes que ha renunciado tácitamente a justificar la nueva burocracia evaluadora.
El entorno del temblor de tierra del 19 de septiembre y los daños menores a la infraestructura de las escuelas, los profesores evaluados y no evaluados como totalidad en sus colectivos, a favor de la normalización del servicio educativo.
El entorno de la Convocatoria para la elección de los comités seccionales en el SNTE, la pasarela de los mismos rostros, de las mismas voces de mensaje vacío, en el surrealismo de una democracia sindical con telón de fondo de voto universal acrítico, que sustituye, es el supuesto, un esquema de elección por delegados en Congresos prearmados y predefinidos en los resultados.
Maestros votantes, maestritos por votar, las estaturas cortas de los liderazgos sindicales, el cambio necesario aún por hacerse.
La evaluación formativa con un enfoque pedagógico humanista de la enseñanza para trabajar en las aulas, la distancia del credo curricular en planes y programas y las prácticas evaluativas selectivas instrumentadas por la burocracia de la SEP denominada USICAMM, por el oferente tecnocrático de los procesos de aplicación masiva denominado CENEVAL.
Evaluar-se para promoción, la lejana evaluación formativa necesaria para la mejora de la docencia y otras prácticas educativas.
Una experiencia más de evaluación por voluntad y en el imaginario colectivo del profesorado la evaluación punitiva y su violencia simbólica que no se ha ido.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Comentarios
  • Griselda Gómez de la Torre
    Responder

    Sin duda el tema es por demás tentativo para la expresión a la cuál nos convoca Dr. Rubén Zataráin Mendoza en la donación de su palabra que es una invitación al empalabramiento reflexivo. Parto de las siguientes preguntas:
    ¿Porqué mantener un modelo de evaluación neoliberal a través de la meritocracia?, ¿Cómo conciliar el mensaje emancipador del planteamiento de la propuesta curricular ante la contradictoria propuesta valorativa del maestro?, ¿Qué implicaciones deberá tener el replanteamiento de una propuesta evaluativa congruente a los principios de la nueva escuela mexicana?, ¿Porqué continuar con modelos de evaluación homogéneos en la propuesta de la nueva escuela mexicana?
    Mucho agradezco la oportunidad de repensar los procesos en cuestión.

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