Ética en investigación educativa y social

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

La intención no es cuestionar o descalificar la importante labor realizada por muchos investigadores, cuyas aportaciones al saber son incuestionables y de mucho valor. Por tal razón, tenemos aquí una propuesta que considero sería importante tomar en cuenta y reflexionar.
Hablar de la Ética siempre será un tema espinoso y complicado, dado que se pueden cuestionar las posturas filosóficas que subyacen a cada propuesta o significación. La situación se complejiza aún más cuando en el ámbito educativo o en el social nos encontramos con la discusión centrada en la relación sujeto-sujeto que, dialécticamente, provoca una serie de pensamientos, reacciones y sentimientos en los implicados. Pese a tener esta consideración presente, pareciera que el manejo que se hace de la ética queda reducido al mantenimiento del anonimato de los participantes, al trato respetuoso que muestra el investigador hacia el o los investigados y al manejo responsable y cuidadoso que hace el investigador con la información obtenida. Con relación a este último punto, y como acotación, sí es posible hacer un señalamiento y cuestionamiento directo con las “investigaciones” realizadas por el INEE, algunas secretarías de educación en los estados y algunos investigadores estatales durante el sexenio anterior, en donde se buscó desprestigiar a los docentes, sin tacto y con mala fe, pero comprensible en la lógica del proyecto político educativo de entonces.
Sin embargo, es importante, a mí entender, que en toda investigación que se lleva a cabo en estas áreas se pueda retribuir a los participantes o bien atender alguna de sus necesidades fundamentales. La retribución es básicamente un acto de reciprocidad, ya que el investigador obtendrá siempre, innegablemente, un beneficio, pudiendo publicar un artículo, obtener recursos, becas, mantener un nivel laboral o ascender a otro, generar prestigio y reconocimiento, por referir algunos, por lo que en un acto de justicia los investigados deberían obtener también un beneficio. En este sentido, diferentes propuestas provenientes de teóricos de la Filosofía de la Liberación y la Decolonialidad, hacen énfasis en realizar intervenciones, como lo es una investigación, en las que se deben atender las necesidades, fragilidades y vulnerabilidades del otro, lo cual implica, desde sus propios principios, una postura ética. La relación cara a cara entre el investigador e investigado obliga al poseedor del saber académico a hacerse responsable de aquellos que, desde diferentes ángulos sociales, se encuentran en una situación de desventaja y/o desigualdad ya sea social, emocional, económica, entre algunas otras que se pueden identificar.
Así, desde esta propuesta, la ética en la investigación educativa y social lleva no sólo a tratar con dignidad y respeto a cada sujeto de investigación, sino a hacer algo significativo que pueda mejorar, en alguna medida, sus condiciones de vida. Insisto, lo aquí planteado es una propuesta y una postura que igualmente puede ser cuestionable, pero ¿no tiene en realidad un alto sentido humanitario? Creo que sí, pero todo es cuestión de enfoques ¿no?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

  • Eduardo Betanzos.
    Responder

    La mejor respuesta y evidencia muda que dice tanto, la encontraremos en el ámbito normalista con una muestra al azar, de los documentos recepcionales de egresados ya titulados y en ejercicio profesional. Nadie puede dar lo que no tiene.

  • Eduardo Betanzos.
    Responder

    La mejor respuesta y evidencia muda que dice tanto, la encontraremos en el ámbito normalista con una muestra al azar, de los documentos recepcionales de egresados ya titulados y en ejercicio profesional, quizá se obtengan excelentes resultados.¡Nadie puede dar lo que no tiene!

    Eduardo Betanzos
    ENSE Jalisco

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