Estudiantes superando docentes: ¿fin de la educación?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Son diferentes las frases de la sabiduría popular que apuntan a referir cuál debería ser el sentido de la educación, de las cuales recuperó dos para dar cauce a mis palabras: “si encuentras a Buda en el camino, mátalo” y “el alumno supera al maestro”.
La primera es considerada un koan dentro del budismo zen, que tienen el mismo sentido de las parábolas cristianas o son fases o historias cuyo fin es que un estudiante, un practicante, alcance la iluminación y logre sabiduría, sin apegarse a situaciones o experiencias que puedan fomentar o incrementar el ego. Es por tanto la frase una invitación a crecer y ser sabio, una enseñanza actitudinal, rica en valores, que sería de mucha ayuda para que los y las estudiantes hicieran un manejo más inteligente de las redes sociales, por ejemplo. Evidentemente no se ha conseguido.
La segunda frase apunta a referir que cada estudiante debe ser, al final de un proceso educativo, mejor que su docente. El proverbio chino completo establece que “…si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro…”. Lo cual establece una dificultad, dado que no existen consensos en cuanto a los criterios que se deben considerar para poder si el maestro o maestra fue superado.
¿Cómo podrías medirlo? Hablar en términos económicos sería un criterio, pero no es fácil comparar así, dado que tendríamos que establecer un comparativo vinculado a poder adquisitivo. Otro criterio podría ser el nivel académico alcanzado, sin embargo, hoy en día tener un posgrado es básicamente una condición para obtener trabajos profesionales o incrementar el sueldo; en este sentido, en la actualidad, tanto docentes y profesionistas jóvenes como no jóvenes han observado un incremento en su formación y actualización académica, como necesidad laboral o económica precisamente, no necesariamente como vocación en todos. Pero aplica a ambos grupos, por tanto, no se puede asegurar si hay superación clara en este punto.
Otro criterio podría ser su producción académica o logros, pero en esto sólo algunos lo logran generacionalmente, como parte del filtro del éxito social. A otros no les interesa.
Un criterio más tendría que ser el tipo de ciudadano que cada uno llegó a ser. Es un criterio social que podría, a partir de un juicio y valoración social precisamente, establecer quién resultó mejor. Habría, no obstante, cierto relativismo en la valoración.
Pero la profesión de docente ha sufrido, sobre todo a últimas fechas, por no decir sexenios, un juicio severo de la sociedad y, si nos apegamos al proverbio chino, mientras haya un alumno que no supere a su docente, se hablará del mal actuar docente y no del alumno. No justifico ni quito responsabilidad a los y las docentes, simplemente establezco que es difícil cumplir con las expectativas y fines que las frases nos han trazado. ¿Qué otro criterio consideran sería válido para determinar el cumplimiento de las frases? Se aceptan sugerencias y opiniones.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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