Escenarios para desarrollar la práctica en Educación Normal

 en Adriana Piedad

Adriana Piedad García Herrera*

Todos los que hemos pasado por la formación normalista sabemos del periodo de prácticas en las escuelas de educación básica. Este ciclo escolar, que se desarrolla en línea desde su inicio, platea nuevos retos para las actividades de práctica en las escuelas de educación básica. Los normalistas estudian en línea, pero los niños y jóvenes lo hacen también vía remota, asimismo, los docentes de básica han establecido distintos mecanismos de trabajo para la educación a distancia.
Una vía para la realización de las prácticas de los estudiantes normalistas es continuar con la asignación de escuelas y de grupos como antes de la pandemia, pero ahora para el trabajo a distancia. Pero, otra vía es aprovechar la situación de confinamiento para explorar nuevas formas de realizar la práctica, que rompa con ciertas inercias de ayudantía y suplencias que ya se encontraban muy arraigadas en el esquema de prácticas.
Al respecto, la Dirección General de Educación Superior para el Magisterio (DGESuM, antes DGESPE) considera las actividades de práctica “con o sin escuelas de práctica” en este periodo de confinamiento, así se dio a conocer al inicio del ciclo escolar en una videoconferencia que se conserva en el canal YouTube de la DGESuM. En la videoconferencia se nos invita a pensar la experiencia de práctica profesional desde distintos escenarios, haciendo uso de la creatividad, la solidaridad y la empatía con nuestros estudiantes.
La propuesta de la DGESuM no es sólo para séptimo semestre, en el video se hace referencia a las actividades de práctica de tercero, quinto y séptimo, que son los semestres con los que trabajamos en el periodo de agosto a enero. Los escenarios propuestos, por demás interesantes, plantean nuevos retos no sólo a los docentes del Trayecto Práctica Profesional, sino a todos los trayectos que conforman el plan de estudios 2018 en las distintas Licenciaturas.

• Recuperación de experiencias de práctica en semestre anteriores y a partir de ahí generar propuestas de intervención.
• Prácticas situadas en casos familiares.
• Prácticas en la comunidad o vecindario.
• Prácticas autobiográficas.
• Identificación de casos en internet.
• Creación de casos: Caracterización, contexto y definición de problemáticas o necesidades.

En todas las modalidades propuestas se identifica un criterio académico que sugiere el desarrollo de competencias genéricas y profesionales, de tal forma que nos invita a pensar las actividades de práctica desde los propósitos educativos y los aprendizajes esperados, y no sólo desde el criterio temporal que se señala en los programas de estudio y que sirve de guía para la calendarización. El tiempo escolar tendría que supeditarse a las opciones de práctica viables para la diversidad de estudiantes y su contexto de confinamiento.
Calendarios flexibles y modalidades diversas de práctica profesional nos abren la posibilidad de incorporar prácticas creativas que se construyan con la participación activa de los estudiantes. Si queremos que la educación normalista se fortalezca es necesario atrevernos a cambiar, transitar por estas posibilidades de práctica profesional en los distintos semestres y documentar la experiencia para realmente salir fortalecidos en un escenario futuro post pandemia.

*Doctora en educación. Catedrática de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. adrianapiedad.garcia@bycenj.edu.mx

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