Errores de la reforma educativa o el paseo de la culpa

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

No hay nada más contradictorio y vergonzoso en la vida que pasar de una forma de pensar a otra sin que se tenga el mayor de los remordimientos y, mucho menos, sin que lo que se dijo en el pasado pueda hacer mella en el presente ante cualquier tipo de reclamo de los amigos y enemigos. Digo todo esto porque, en tan solo unos meses, por lo menos tres agrupaciones ligadas a la educación (INEE, Mexicanos Primero, SNTE), cambiaron radicalmente su discurso acerca de la reforma educativa impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Si, aunque ahora se hacen de la vista gorda, lo que antes apoyaban ahora lo reniegan, y lo peor (sobre todo para los que tienen poca memoria), en plena campaña política que llevó a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, no sólo criticaron y enjuiciaron las posiciones políticas del candidato de MORENA, sino consideraron temerarias, irresponsables y peligrosas sus visiones, sobre todo lo relacionado a la educación y la derogación de la reforma educativa anunciada por AMLO, donde señalaban que esa propuesta era un error histórico y que tarde que temprano lo lamentaría el país.
Conforme López Obrador se fue posesionado del poder, no sólo cambió el discurso de estos grupos señalados, sino que se declararon a favor de cada una de las ideas propuestas para derogar la reforma educativa y la modificación de leyes, decretos y reglamentos para impulsar una nueva idea de ver, pensar y practicar la educación en las escuelas.
De pronto, y como por arte de magia, la responsabilidad histórica del INEE, el SNTE y Mexicanos primero quedó en nada, sin embargo, el INEE fue la primer agrupación que pagó su culpa (con la disminución presupuestal, el desmantelamiento de las oficinas en los estados), su evidente extinción (entre otras cosas) era por haberse aliado a las políticas que lesionaron a los maestros y por convertirse en juez y parte, los mejor librados (hasta ahora) han sido Mexicanos primero y el SNTE, el primero por los acuerdos que todavía no cesan debido a la venta de productos y servicios, y el segundo porque todavía no le llega su momento institucionalmente hablando, aunque sabemos que la mayoría de maestros ya le hicieron su juicio moral y en el primer movimiento de democratización sindical caerá por el sólo hecho de que hace mucho tiempo dejó de representar y defender los derechos del magisterio, aunque, sin dejar hacer lo que saben hacer (política de mala calidad, que sólo vela por los intereses del pequeño grupo que tiene el control) han hecho hasta lo imposible porque Alfonso Cepeda Salas, su secretario general, se convierta en mediador único del magisterio.
Lo cierto de todo es que desde que culminó el gobierno anterior, la culpa de los errores de la reforma educativa peñista se empezó a pasear como si nada hubiese pasado, por lo cual no hay culpables de todo lo que se hizo mal, por desgracia, las secuelas del daño al magisterio y a la escuela pública no serán tan fácil recuperarlas, por lo pronto, el SNTE sigue tan campante como si ahora fuera parte importante de la cuarta transformación y, en Mexicanos primero es tanta la alegría que regresaron por sus fueros promoviendo y difundiendo convocatorias para reconocer a los mejores maestros, directivos y escuelas con la aprobación, difusión y complacencia de las autoridades educativas, ¡bonito mundo!

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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