En manos de quién o quiénes está la educación pública

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Cada que el tema de la educación pública se pone en la mesa de las discusiones, ya bien sea para intentar reformarla, innovarla o hacerle cualquier otra modificación para bien o para mal de la ciudadanía, ésta se convierte en interés y discurso de todo mundo, no sólo de quienes directa o indirectamente la llevan a cabo (maestros, alumnos, directivos, padres de familia y funcionarios), por lo regular, en los primeros ejercicios de análisis se evidencian las visiones rígidas y maniqueas, un poco como la lucha libre: los rudos contra los técnicos y a tres caídas sin límite de tiempo y donde, por lo regular, no hay un claro ganador, más bien abundan los perdedores por esas políticas de corto alcance, muchas veces con iniciativas contradictorias y poco claras para intentar convencer a la ciudadanía de las bondades educativas de su proyecto gubernamental.
En esos debates, tarde que temprano surgen bastantes dudas sobre las iniciativas educativas y, en el fondo, siempre aparece la pregunta acerca de quién o quienes determinan las dinámicas que se desarrollan en las escuelas, lo obvio es pensar que todo lo educativo corre a cargo de la SEP, algunos enterados apuntan al SNTE como el principal operador, unos más responsabilizan a los organismos internacionales, los grandes enterados aseguran que todos los entes citados son responsables en menor o mayor medida, lo cual depende de la región, la comunidad y el estado donde se encuentre cada una de las escuelas, de igual manera, los escépticos afirman que ninguno de los grupos e instituciones nombradas son quienes influyen en lo que sucede dentro de las aulas.
Lo cierto es que, al ser la educación un proceso multifactorial en el desarrollo de los individuos, son entendibles las múltiples razones sobre quién o quiénes son los responsables de la educación de una sociedad, en ese sentido, es del conocimiento general que el anterior gobierno cometió el “error intencionado” de hacer responsable de los malos resultados educativos sólo a los maestros, las razones y objetivos de ello las conocemos de sobra: despersonalizar al magisterio y preparar el escenario para eliminar de tajo los derechos ganados y adelgazar la nómina y el presupuesto que sostiene la educación pública.
Los resultados de esas políticas de desmantelamiento depredador de la escuela pública son por demás evidentes, debido a ello, qué tenemos ahora de esa forma de ver la educación, acaso subimos en los últimos seis años (al menos) un peldaño en las evaluaciones internacionales; cómo quedó de lesionada la figura del magisterio; qué ganaron los niños, niñas y jóvenes que asisten a las escuelas públicas, siguen estando al centro de las políticas educativas; cuál es la mejora real y las herencias materiales del programa de Escuelas al Cien; organismos como la OCDE y Mexicanos Primero aun están dispuestos a apostarle a la educación de manera desinteresada y todavía creen que continúa vigente la realidad educativa mostrada en la película-documental De panzazo; es creíble la cara que intenta mostrar el SNTE con relación a las políticas educativas de la Nueva Escuela Mexicana; dónde quedaron las imágenes de felicidad de los personajes del Pacto por México cuando sus partidos políticos arrasaron en las cámaras de diputados, senadores y las legislaturas estatales para reformar la educación; es garantía real para mejorar la educación pública la propuesta de la Nueva Escuela Mexicana.
Lo claro de todo es que la educación pública en México no tiene un sólo dueño, lo que si tiene es un responsable de todos conocidos: la SEP, el hecho que se diga que actualmente la rectoría de la educación está en manos del Estado no es nada nuevo, porque así ha está escrito en la Constitución desde siempre y, a la fecha, por momentos y comodidad de las autoridades, se ha desentendido de ese principio constitucional debido a esas políticas pragmáticas de quedar bien con instituciones y grupos internos o externos al país como el SNTE, Mexicanos Primero y la OCDE.
A la fecha no queda claro qué es lo que realmente va a generar de beneficio para la educación pública y la formación del estudiantado la Nueva Escuela Mexicana, pero lo cierto es que el hecho de que al maestro ya no sea el único responsable de los malos resultados de la educación es ganancia, lo que debería seguir es una política educativa que si haga realidad cada uno de los postulados de artículos constitucionales y que no sólo queden en discursos todas las promesas que aparecen en las campañas publicitarias, de igual manera, es vital que se defina en manos de quien está o debe estar la educación pública para así poder exculpar o responsabilizar a X o Y institución o personaje cuando las cosas no vayan bien en las escuelas y sus protagonistas y así poder corregir las cosas en tiempo y forma.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Comentarios
  • Mónica Ramírez
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    Excelente cabe mencionar que la educación, es para todos, la educación es un acto de coraje, cobardes y recelosos deben abstenerse. Ya que solo los que saben son libres!!!

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