Empleos para jóvenes, uno de los pendientes

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Es un tema que estará seguramente presente a lo largo de todo el sexenio, ya sea por el ejecutivo, sus seguidores y, principalmente, sus detractores. Lo que es un hecho real es que hace falta implementar diferentes estrategias que puedan crear y basamentar diferentes condiciones que garanticen un mejor futuro para todos, como lograr que todas tengan estudios profesionales y/u obtengan empleos dignos. El INEGI estimaba alrededor de 30 millones de jóvenes el año pasado, cantidad que se verá ligeramente incrementada año con año, lo que hace totalmente prioritario considerar a esta población en el presente y futuro inmediato.
El Programa “Jóvenes construyendo el futuro” representa un esfuerzo de abordaje a esta situación. Sin embargo, la sociología nos ha enseñado que las políticas asistenciales, donde tendríamos que incluir a esta estrategia, tienen en realidad pocas probabilidades para dar fin a las problemáticas sociales y económicas por las que atraviesa un país, dado que solamente permiten paliar la pobreza, pero no pueden considerarse dentro del ámbito de producción, dados los alcances de las acciones y el nivel de impacto en la economía del país: en el caso particular de este programa, se le puede considerar como un otorgamiento de becas que se ofrecen a jóvenes a los que no se les puede ofrecer algo mejor en este momento.
Como medida temporal puede resultar aceptable, sin embargo, es un programa que no puede sostenerse por un tiempo prolongado dado que implica el uso de recursos que podrían destinarse a otros fines, de los cuales no se obtendrá ganancia alguna, salvo dotar de cierta experiencia laboral y currículum a sus beneficiados; en términos concretos, la ganancia es para quien se ahorra pagar un sueldo y prestaciones, es decir, básicamente para particulares.
Se busca, también, incrementar la cobertura en el nivel superior lo que le garantiza al gobierno que, por varios años, muchos jóvenes se mantengan en dichos espacios académicos y no representen un problema en cuanto a las oportunidades a las que pueden. Pero, el pero de siempre, sigue siendo necesario el generar un mejor escenario económico para que se puedan crear miles de empleos para todos los jóvenes egresados de las Universidades y para aquellos que ya no puedan continuar con sus estudios. Tres mil seiscientos pesos son insuficientes y no responden a las expectativas de muchos años de estudio, es solamente un remedio temporal insisto; la inversión es necesaria, no sólo en educación, sino también en empresas que puedan recibir a todos los jóvenes que tenemos. Esperemos que se logre en este sexenio, de no ser así, seguirá siendo una tarea pendiente para el próximo presidente.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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