El tiempo de la hibridación pedagógica

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En estos largos días o largos meses de confinamiento, nada es seguro o la única certeza en educación es que no hay certezas. Para estar a tono con la nueva normalidad, el gobierno federal ha entrado en una especie de improvisación pragmática en educación. Todo se les hace fácil y, aunque aún no se conoce una propuesta estratégica, que bajo las siglas 4T y NEM permitan desglosar un cierto horizonte de claridad y que brinde certezas a los miles de docentes que se encargan de garantizar el servicio educativo y, en un segundo momento, a los miles de niños, niñas y jóvenes junto con sus padres que los acompañan.
Este clima de improvisación, al que yo le llamaría la hibridación pedagógica, no es un fenómeno gratuito, está permeado a su vez por el clima de coyuntura política. Parece que importan más las elecciones de junio próximo y los equilibrios políticos de cara a la segunda mitad del sexenio, que sumar esfuerzos para darle claridad al proyecto estratégico en educación y de ahí desprender una propuesta seria ante la demanda de los miles de usuarios en nuestro país.
El ejemplo que tenemos a la mano es el rediseño de los libros de texto, es otro botón de muestra con el cual se hace evidente que la educación pública en nuestro país pasa por una profunda crisis de legitimidad y de certezas.
Tradicionalmente cada gobierno sexenal sabía los plazos que tenía para dar a conocer y construir una propuesta que, si bien no tendría continuidad, si servía para dar salida de manera decorosa a las acciones con el sector educativo con el margen de tiempo que les tocaba.
Hoy parece que esto no interesa ni al presidente en turno, ni tampoco a la responsable de despachar los asuntos educativos al frente de la SEP, el horizonte estratégico se reduce a resolutivos del siguiente día, de la próxima semana y a hacer las cosas para ayer.
El contexto de la pandemia no sólo afectó el funcionamiento del sistema, desde marzo del 2020 también paralizó la creatividad gubernamental para idear mejores formas de atender escolarmente a la población.
Hoy la pedagogía de la improvisación y la hibridación son maneras de fragmentar el compromiso público de educar, son formas de evadir ante la sociedad que no hay proyecto de desarrollo educativo y que éste ha sido sustituido por una serie de ocurrencias ideológicas con siglas como la llamada Cuarta Transformación o la Nueva Escuela Mexicana, pero la traducción en nuevos planes y programas de estudio y en la edición de nuevos libros de texto que sirvan para darle claridad formativa a los miles de mexicanos que están en las aulas hoy, no existe.
La hibridación pedagógica es el modelo actual, se caracteriza por anunciar acciones inmediatas, por reeditar y copiar lo que se hizo en el pasado con algunos cambios de maquillaje y por desconectar las piezas del sistema de sus distintos componentes.
Me parece que sería bueno regresar a la realización de los FOROS DE CONSULTA, no importa que no se piense en el nuevo Plan de Gobierno sino simplemente para encontrarle una salida decorosa al actual grupo en el poder que se encarga de la educación de nuestro país. Tal vez las propuestas producto de los Foros terminen por encontrar las ideas que el sistema necesita y que tanta falta le hace por encontrarlas.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

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