El tapete de lectura

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

“Quien no aplica nuevos remedios tendrá que esperar nuevos
males porque el tiempo es el principal innovador”

Francis Bacon

El diagnóstico inicial de saberes de los alumnos que ingresan al primer grado de educación secundaria arroja información del dominio de conocimientos y de habilidades importantes como la lectura y la escritura.
Hay muchos retos que plantea el estado de cosas en materia de dominio de habilidades para formar al lector eficaz y funcional que se requiere en el trayecto formativo de los tres grados del nivel de educación secundaria.
La Nueva Escuela Mexicana y las comunidades de aprendizaje propuestas por Recrea serán propuestas retóricas y de ausencia de visión de cultura pedagógica y de retos de formación de maestros, si no se subsanan debilidades y asumimos una visión de corresponsabilidad y articulación con los niveles fundamentales de educación preescolar y primaria.
Sobre lo que detectamos en el 40% de la cohorte de ingreso, el alumno recién egresado de la educación primaria con toda la falacia de ser un nivel que avanzó en Jalisco en la prueba PLANEA en la aplicación 2018, se encuentra que no son lectores funcionales y en materia de producción de textos escritos, que no escriben textos con sentido y pulcritud.
El nivel de redacción y de escritura creativa presenta igual, poco nivel de desarrollo.
Parte de lo que ahora resulta es explicable por el empirismo metodológico ausente de actualización de ideas pedagógicas, el ego cogitans o yo empírico, y por el caos metodológico en el que deviene la enseñanza de la lectoescritura en el primer ciclo de la educación primaria.
Tenemos ya varias generaciones de libros de texto gratuitos y flamantes áreas de investigación educativa y de laboratorio de docencia en las escuelas Normales, pero es evidente que aún falta trecho para dar el salto cualitativo hacia la ciencia de la alfabetización inicial en la sociedad mexicana.
Mucha de la cultura de alfabetización proveniente de la escuela del siglo XIX aún se recicla en las aulas de los grados iniciales. La Cultura pedagógica constructivista es verbal, a nivel de intención, a nivel de buen deseo.
Al problema de aprender a leer se le ha dado un tratamiento escolar y no un tratamiento sustentado en las necesidades, intereses, saberes previos y nivel de desarrollo de las estructuras cognitivas que presenta el estudiante.
Los estadios del desarrollo de la lectoescritura construidos desde la teoría Piagetiana por autores como Emilia Ferreiro y Ana Teberosky, entre otros, no se comprenden por la totalidad de educadores y educadoras en los niveles y grados iniciales.
Parte también de la etiología del problema es la ausencia de trabajo articulado entre los niveles de educación preescolar y primaria y la comprensión amplia y operativa de los estadios en los que deviene la adquisición de la lectura de manera convencional, la discontinuidad de los procesos y la diferenciación de culturas de trabajo a favor del niño.
Otra de las causas explicables de tal fenómeno es también la obsesión por los resultados de corto plazo y el evaluacionismo exacerbado al que se sometió al profesorado de los niveles citados, la presión social de los padres de familia, para exigir que en corto tiempo sus hijos lean.
Los daños generacionales de la mal llamada y ahora intocable en la praxis reforma educativa aún estarán por verse y se padecen ahora, lamentablemente en las biografías concretas de niños y niñas sin las habilidades necesarias.
Los innovadores bien peinados que se pavoneaban con robóticas y otras excentricidades aún están por rendir cuentas, los gestores de la actualización que nunca llegó ni impactó a nivel de prácticas docentes sonríen impunes a pesar del daño incalculable al desarrollo educativo de la entidad.
La educación básica a pesar de tener como una de las líneas centrales la enseñanza de la lectoescritura, en términos generales no está cumpliendo el objetivo y las expectativas sociales.
Ojalá que ahora, en el marco incipiente que abre la coyuntura de política educativa en materia curricular se dé entrada al debate de ideas y construcción de propuesta.
Se promete cambiar de nueva cuenta los planes y programas de estudio.
Hemos vivido tantos cambios en tan corto tiempo que hay ya cierto nivel de decepción anticipada en que el nuevo cambio venga a satisfacer la problemática de lo central.
Hay voces que concurren en que es necesario entrar ya al debate serio y no darle vuelta a la noria con diseños eternos de grupos de enfoque y otras ocurrencias, o con planteamientos escolásticos de valores culpabilizadores del educador público.
Articular y construir un proyecto de educación básica en materia de lectura y escritura es por demás necesario y urgente.
Parte de los resultados de calidad sobre los que se flagela a la escuela pública son explicables por la ausencia de buenas prácticas en materia de lectoescritura.
En el contexto de una muestra de escuelas públicas hemos emprendido un trabajo formal con alumnos que presentan dificultades para leer con fluidez y con un nivel de comprensión aceptable.
Entre otras causas que explican su nivel de desarrollo está su propia biografía escolar en los grados precedentes.
Pero señalemos también la noción de privación sociocultural que aglutina un conjunto de factores familiares y comunitarios que contribuyen también al problema.
Si hay debilidad en el manejo y lectura de textos, en la producción y comunicación de textos escritos en los entornos familiar y comunitario es muy poco probable que se formen lectores competentes, lectores y escritores funcionales.
Instrumentos como Planea en su aplicación 2019 y el Sistema de Alerta Temprana nuevamente confirman que las escuelas y las familias no están formando los lectores que el propio sistema escolar en grados y niveles subsecuentes requiere.
Ese es parte del diagnóstico.
Ese es parte del reto que existe de tomar la lectoescritura como una de los objetivos sobre los que hay que trabajar sistemáticamente en la perspectiva de mejora continua.
Una propuesta sobre la que se trabaja con una muestra de los alumnos que más requiere apoyo en el nivel de secundaria es la que hemos denominado TAPETE DE LECTURA.
La propuesta es simple pero prometedora.
Los alumnos que integran los grupos atendidos en cada una de las 5 escuelas tienen dos cosas en común:

1. No les gusta leer.
2. Tienen serias dificultades para la lectura fluida y comprensiva.

Hay mucho por comprender en sus particulares biografías, pero el proceso mismo nos dará mayores luces sobre la naturaleza de su desencuentro con la escuela y su sistema y formas de enseñanza de la lectura y de la escritura.
No hay muchos días en el calendario escolar para atender asuntos de nivelación académica, así que desde septiembre se instrumenta la propuesta.
Los objetivos también son modestos:

1. Recuperar en ellos el gusto por la lectura
2. Formarlos como lectores convencionales

Las acciones específicas van en el sentido siguiente:

1. Recuperar las bibliotecas de aula y escuela.
2. Hacer un ambiente agradable de lectura en la biblioteca de escuela.

Con el esfuerzo de las comunidades de aprendizaje en cada una de las escuelas se ha dotado a la biblioteca de tapetes o petates para que el alumno en libertad absoluta se libere de las posturas que le encadenan a la butaca y que le restringen en gran medida su movilidad y alegría.
También de manera libre ellos eligen el tipo de lectura que quieren hacer del acervo de la biblioteca o si es el caso a propuesta propia ya se adquieren algunos volúmenes de su interés.
Hemos visto escenas donde se tiran de panza, se acuestan, donde leen parados, en cuclillas. La expresión corporal libre y el autogobierno del silencio son aspectos muy visibles en la dinámica de esos lectores maltratados.
Hay mucho por hacer, por algún lado se tiene que empezar.
Hay mucho trabajo por concretar y sistematizar pero por lo pronto hay mucha esperanza en que el tapete de lectura les haga caminar y volar diferente por el mundo de los libros.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. zatarainr@hotmail.com

Comentarios
  • Gris Gómez
    Responder

    Interesante estrategia didáctica: El tapete de lectura, sin duda es la articulación de educación básica el elemento a fortalecer en comunidades de aprendizaje en la que se atiendan objetivos comunes.
    En el caso de preescolar, el trabajo con el Programa de Educación Preescolar 2004 y la metodología de las áreas , nos permitía la oportunidad de ofrecer espacios alternos organizados bajo distintas temáticas : el área de la biblioteca del aula, el área de juegos de mesa y mate divertido , el área de experimentos, el área de juegos de arte, como espacios en los que los alumnos preescolares desarrollaban mediante la metodología de proyectos, un ejercicio interesante de proyectar hacia la vida.
    Me hizo recordar como el área de la biblioteca del aula estaba delimitado por cojines y tapetes confeccionados con la participación de las madres de familia que se involucraban en tejer con materiales al alcance.
    Ofertar espacios educativos atractivos , una forma de organización del aula propicia y atrayente para el aprendizaje

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