El regreso a clases, cuestión de salud mental

 en Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes
del abrazo humano.

Eduardo Galeano

La distancia social se tradujo en soledades acompañadas desde lejos, en mensajes escritos que se quedan en las pantallas, son meras ilusiones que no se traducen en contacto físico o compañía. Ante los confinamientos y la asesoría virtual, el distanciamiento obligado ¿cómo se encuentra la salud mental de los docentes?, ¿y la de los niños y niñas, la de los jóvenes y las familias?
El regreso a clases planteado por la secretaria de educación, Delfina Gómez Álvarez, como una cuestión de salud mental, se puede pensar con esta afirmación en una sociedad enferma por la pandemia y las consecuencias de ésta, que ha desarrollado miedos y temores, los que han padecido el COVID porque ya lo vivieron y los otros por temor al mismo.
Los principales problemas de la salud mental en el inicio de la postpandemia implican agobio, estrés, depresión, ansiedad, falta de control de las emociones y muchas otras enfermedades directas o relacionadas con ella. Se requieren diagnósticos más precisos de estos padecimientos para saber cómo afrontarlo. Hasta ahora, en México, no hay programas serios de apoyo psicológico que diagnostiquen las enfermedades mentales derivadas de los confinamientos y las pérdidas, se requiere ampliar la atención psicológica en lo preventivo y cuando ya hay un padecimiento.
La salud mental en riesgo, el individualismo que se une con los “ismos” como el radicalismo, el extremismo, el egocentrismo, el surrealismo. Ésta es una de las consecuencias del manejo de las emociones en el contexto de la pandemia. Se fracturó lo social que era un gran pilar de apoyo, pero ¿quién juzga la salud mental propia?, por lo general juzgamos al otro.
Lo dice Rosa Montero, en el artículo Tenemos un Problema en el diario El País del 10 de abril: “No todas las dolencias mentales tienen la misma gravedad ni igual pronóstico. Hay crisis de angustia, trastornos obsesivos compulsivos, trastornos bipolares, psicosis… Pues bien, sobre todo esto ha caído la pandemia. Con sus miedos y sus muertes y sus secuelas físicas, con traumas infinitos y angustias económicas, con la soledad y la falta de abrazos. Desde que irrumpió el virus, la vida es de una indefensión y una anomalía enloquecedoras. Un estudio hecho por la OMS en 130 países muestra que, en 2020, la pandemia ha perturbado o paralizado los servicios de salud mental esenciales del 93% de los países del mundo”.
Se reconoce el daño causado, las enfermedades mentales que tanto trabajo dan de aceptar, por las etiquetas y los estigmas, ahora ganan terreno. Con lo difícil que es reconocer ante los demás las vulnerabilidades, cuando tienes una vida hecha y llega así una crisis que se alarga demasiado, derrumba tus paredes y cimbra los cimientos de la personalidad.
La salud mental ligada a la percepción de estar locos, el desequilibrio de la mente y el cuerpo, todos experimentamos dolor, pérdida, ausencia, soledad, tristeza, pero cómo lo abordamos o procesamos hace la diferencia. No es fácil, sobre todo porque es lo interno, no es algo objetivo u observable, está en el campo de las subjetividades. Los consejos o maneras de tratar el problema a menudo vienen mal o no sirven de mucho, los ánimos o buenas intenciones de los otros no alcanzan a curar a los enfermos de tanto pensar.
Para las familias la distancia social es quédate en casa con tus deberes, preparando alimentos, atendiendo la familia, los hijos, sus tareas de diferente grado, juegos y enfermedades, trabajando fuera cuando esto es posible, se trató de salir adelante con buena actitud, sin embargo, pregúntenle a una madre de su salud mental a un año de la pandemia, sin soluciones claras que le ayuden a sobrellevar las cargas físicas y emocionales. La escuela, la instancia de socialización y educación que antes la apoyaba hoy le pide que se haga cargo de los trabajos escolares. Un grupo de madres apoya el regreso a clases presenciales, por su propia salud mental y otras por temores al virus piensan no enviarlos por el momento. Cada quien libra su propia lucha.
En el futuro cercano está la posibilidad del regreso a clases presenciales, el presidente Andrés Manuel López Obrador en La Mañanera del 5 de abril expresa: “terminando adultos mayores vamos a vacunar a maestros y maestras, nos importa mucho el regreso a clases, es necesario porque no podemos dejar a los niños solos enfrente de los televisores o las tablets de internet, no, eso debe ser transitorio, porque no se ha analizado el efecto que tienen, sin duda no es lo mismo que la escuela, hay deserción, y el que no haya socialización y los niños no puedan reunirse con otros niños, la escuela es el segundo hogar, lo otro es demasiado individual”. Ya hay un listado de los estados que están en semáforo verde y que serán los primeros en vacunar a maestros. Por su parte, en Campeche ya se reinician las clases.
La falta de socialización conlleva un deterioro en la salud mental, porque el “otro” es diálogo, es escucha, es retroalimentación, es descentración del yo. 3 millones de vacunas para el magisterio son la vía gradual para la reinstalar la escuela, desarrollando los modelos híbridos de educación con el regreso a las aulas en grupos pequeños y la continuidad del modelo digital.
El regreso a clases es la reinstalación de la escuela en su espacio físico y de la convivencia de todos. Es dejar el miedo que inspira el otro y se traduce en emociones de rechazo, desconfianza, temor, en esto se ha convertido la otredad. Supone un reto inicial dado que todos piden garantías y condiciones antes de dar ese paso de volver a estar juntos. El sindicato, en voz de Alfonso Cepeda pide las tres V, vacunación, semáforo epidemiológico en verde y asistencia gradual y voluntaria. Habrá que dar ese paso por los alumnos que estamos formando, porque se requiere volver a sentir la mirada, la presencia física y el calor humano del que enseña y del que aprende.
Es tiempo además de revisar la salud mental personal y la del equipo de trabajo, habrá quienes con resiliencia vayan tratando sus problemas emocionales, al hablarlos con los otros, siendo paciente y tolerante con las propias situaciones, viviendo un día a la vez, pero otros, tal vez sientan muy complejo el volverse a enfrentar a la cotidianeidad y sus angustias sean mayores, por ello hay que pedir que se sume la ayuda psicológica de todo tipo, la privada y la pública, que se puedan atender los casos que lo ameriten.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

  • María Luisa Soto
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    Muy buenas aportaciones gracias Doctora.

  • Ma. Guadalupe Covarrubias Bocanegra
    Responder

    Muy buen comentario Chela, felicidades por tus artículos que nos compartes, qué bueno que tus escritos lleguen a oídos de las altas esferas educativas.

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