El nuevo secretario de educación o zapatero a tus zapatos

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Desde que nos enteramos de que Mario Martín Delgado Carrillo había sido elegido como secretario de Educación (por el equipo de Claudia Sheinbaum) para hacerse cargo de la SEP por los siguientes 6 años, los cuestionamientos y críticas a su designación no se hicieron esperar, la mayoría de expertos en el campo educativo, así como los editorialistas de periódicos y demás medios informativos, señalaron su inconformidad por ello.
El tema de la inconformidad es porque, viniendo la designación de Claudia Sheinbaum, no suena lógico, se esperaba a algún académico que perteneciera al movimiento, preferentemente de izquierda, egresado de la UNAM (a donde ella pertenece), ya que la mayoría de personajes elegidos para su gabinete tienen trayectoria en el campo que van a atender, basta nombrar a los secretarios de salud, de economía, de seguridad, (un médico, un economista y un policía) porqué entonces se envía a un político cuyo antecedente en el campo educativo es que fue secretario de Educación en el gobierno de la Ciudad de México, el tema, entonces, es cómo llegó allí, lo cual no fue por sus méritos en el área, sino por las sombras de corrupción que venía dejando la Línea 12 del Metro y, se le señaló a Mario Delgado por los presupuestos opacos manejados al frente de la Secretaría de Finanzas, en síntesis: llegó a educación como un castigo y/o un premio de consolación por su cercanía con su jefe, Marcelo Ebrard, no por su erudición en los temas educativos.
Su paso por la Secretaría de Educación de la Ciudad de México, del 1º de agosto de 2010 al 28 de marzo de 2012, fue fugaz y no hizo nada extraordinario, sin embargo, se dio tiempo para relacionarse con muchos personajes que venían haciendo un ataque frontal a la educación pública (Claudio X González y Carlos Loret de Mola con su documental De Panzazo), lo cual sirvió de base y trampolín para llevar a cabo la Reforma Educativa un año después, lo cual disminuyó los derechos laborales del magisterio (principalmente lo relacionado con el Régimen de Excepción marcado en el Artículo 123 de la constitución).
El papel de Mario Delgado en la redacción, promoción y aplicación de la Reforma Educativa de 2012 fue protagónico, la impulsó y apoyó desde los espacios de poder que manejaba entonces (como Senador de la República), nos queda en la memoria aquel tweet que le enviaba a Enrique Peña Nieto el día 21 de diciembre que fue aprobada dicha reforma educativa en el Senado: “Señor Presidente, misión cumplida, acabamos de lograr su aprobación”.
De las críticas evidentes, es que Mario Delgado representa a la derecha de Morena y su formación en el ITAM da cuenta de su visión acerca de la educación pública, por lo tanto, su papel en la SEP no estará centrado en los procesos educativos de las escuelas, los maestros y estudiantes, él se dedicará a lo que sabe: hacer política, principalmente con las universidades públicas, el SNTE y la CNTE, las secretarías de educación de los estados y todos los personajes fuera del gobierno que quieren meter la mano en educación.
Sabemos que no durará los seis años en la SEP porque su papel será apaciguar a todas las instancias educativas que no han querido caminar en la lógica de la 4T y eso lo logrará en dos o tres años, en tanto, la Nueva Escuela Mexicana vivirá momentos de crisis y será hasta entonces que se querrán hacer cosas para intentar mejorar la calidad educativa (como lo señala Mario Delgado cuando se refiere al tema educativo).
Qué pasará con la educación una vez que Mario Delgado deje la SEP, posiblemente para ese entonces se elegirá a un académico de renombre, al cual no le alcanzarán los tiempos para impulsar una propuesta educativa acorde a los tiempos, en ese escenario nos daremos por satisfechos los maestros si es que dejan las cosas tal como estaban antes de que Emilio Chuayffet, Aurelio Nuño y secuaces (entre ellos Mario Delgado) hayan hecho lo que se les dio la gana con los maestros y la escuela pública, principalmente los derechos laborales que hasta entonces tenía el magisterio.
De igual manera, y como lo dice y propone nuestro querido amigo Francisco Millán de la UPN Tlaquepaque, habría que darle el beneficio de la duda, tanto a Claudia Sheinbaum como a Mario Delgado y esperar que los tiempos nos digan otra cosa, es cierto que hemos tenido secretarios de educación de no tan grata memoria y, que sexenio tras sexenio seguimos añorando la posible llegada de perfiles equiparables a Justo Sierra, José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet o Agustín Yáñez, lo cierto es que esta vez tampoco será posible ello, en tanto, la educación seguirá a la espera de un personaje o una serie de personajes que motiven las cosas para que, de una vez por todas, la educación pública esté a la altura de lo que requiere este país.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Comentarios
  • Francisco Millán
    Responder

    Démosle el beneficio de la duda

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