El magisterio, un oficio en transformación

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Hoy fue una celebración más del día del maestro.
Particularmente este 15 de mayo se da en un clima diferente a las celebraciones de los seis años anteriores.
A más de un siglo de la celebración este día del maestro debiera ser, como dice Peter McLaren, el performance ritual para tejer la alianza con la sociedad mexicana y su legítima demanda de acceder a una educación de calidad.
Justo hace un año se dirimía una campaña política en donde a excepción de un naciente partido político que defendió la causa magisterial y se pronunció con valentía contra la reforma; el resto como es sabido de partidos comparsa, maíceados de mil formas, se pronunciaba a favor de la continuidad de la siempre sospechosa y de fines encubiertos reforma educativa peñista.
Triunfó ese pequeño partido político ahora en el reto de gestionar congruencia y gobierno, partido que en pocos meses se encuentra obeso de advenedizos y oportunistas.
Triunfó ese pequeño partido, esperanza de transformación, ahora con aliados de ocasión prófugos de principios, al acecho como siempre del escaño y la posición.
Con ese triunfo en las urnas cobró vida la esperanza de dar marcha atrás a la reforma educativa de 2013.
Las señales son positivas, abril y mayo han sido intensos en el cabildeo, en el debate, en el acuerdo.
La reforma educativa 2019 explícita en el artículo constitucional tercero, ahora en fase de promulgación con la suma necesaria de los congresos estatales, se abre como luz promisoria después de algunos ciclos escolares y días del maestro obscuros.
Es claro, el cambio constitucional no deja contentos a todos y será insuficiente, pero el escenario de futuro puede tener visos de optimismo.
Como distintas voces lo afirmaron en su momento, los tiempos de evaluación punitiva amargaron las celebraciones, lesionaron profundamente el ethos profesional de los primero notificados y luego evaluados.
Este día del maestro se da tambien en el marco de publicación del Plan Nacional de Desarrollo cuyo análisis está en perspectiva. El discurso del plan posiciona de nueva cuenta la dignidad del profesor.
Descolonizar el discurso dominante de la pseudoreforma se abre como horizonte promisorio.
Quedan las personas es cierto, las personas ayer adalides del cambio, los soldados del nuevo modelo hoy convertidos y reciclados por obra y gracia de una política del perdón y la inclusión, por el proyecto loable de una agustiniana república del amor.
Quedan las estructuras es cierto, a pesar del contundente triunfo en las urnas el andamiaje estructural en el sector educativo permanece. En razón de la rectoría del Estado permanecen intactos proyectos e ideas con todo y promesas de reingenierías y saneamiento modernista.
Quedan las inercias es cierto, porque es mejor seguir el cauce de la tradición a veces visiblemente corrompidas que partir de cero y no saber qué hacer, mientras tanto es mejor renunciar al incubamiento de nuevas ideas y dejar de escuchar las voces críticas.
El cambio sigue los mismos cauces, los mismos derroteros y la cuarta transformación en materia educativa sigue siendo una promesa en plan y artículo tercero.
Hoy es un día de alegría porque se otorga aumento salarial al gremio y porque en esta transición pacífica en la que el país se ha dado la oportunidad del cambio el maestro ha sido factor importante del mismo.
Es día de declaraciones importantes sobre las que hay que tomar nota, sobre todo la referida a que nada en relación a la calidad se hará sin los maestros.
Hoy se entregan medallas al mérito docente a quienes cumplen 30 y 40 años de servicio y en esas manos que estrechan el saludo de las autoridades, se encuentran los hacedores de la escuela que hoy tenemos.
En esas miradas de rostros felices existen acuñadas las mejores imágenes de la patria mexicana. Su orografía física, humana y singular, sus escuelitas humildes y esperanzadoras, los rostros de generaciones de niños y niñas que han crecido con los bienes cognitivos de una escuela que les carga sus inteligencias de mucho más que el alfabeto.
En esas inteligencias de maestros y maestras que se reúnen en escenarios teatrales donde la autoridad les celebra, se encuentra también el registro de la ciencia pedagógica proveniente de los libros, pero también el registro de la sabiduría colectiva que su capacidad de escucha y diálogo con padres y madres de familia les ha dado.
Ese colectivo humano de hombres y mujeres campesinos y obreros de los medios rural y urbano que abrigan de mil maneras al magisterio responsable posee la verdadera evaluación social, tiene con su saludo la real retribución intangible.
Que bueno que celebramos un día del maestro en un clima de la república de relación laboral distinta, en un contexto en donde de nosotros depende abandonar la posición baja.
Imposible no tener pensamiento divergente en el magisterio. Los del SNTE, los de la CNTE, los de MXM son apenas grupos representativos de una diversidad.
Como gremio hay formaciones distintas y de hecho estamos obligados a la militancia política informada y a hacer andar la representación sindical a favor de los derechos de los trabajadores y para esto los caminos son distintos.
En el marco del proyecto educativo que ahora se propone y dispone construir se habla de la nueva escuela.
El día del maestro es un buen día para reflexionar sobre las ideas pedagógicas, sobre la necesaria renovación de prácticas y saberes.
Los siglos XIX y XX fueron ricos en construcción de saberes y propuesta, muchas luces sobre la infancia y su educabilidad vinieron de inteligencias como las de Claparede, Decroly, Dewey, Thorndike, Freinet, Montessori, Skinner, Vygotski, Bruner, Ausubel, Piaget, Freinet, por mencionar algunos de los más representativos.
Mucho del sistema educativo debe a educadores como Rafael Ramírez Castañeda, Manuel López Cotilla e Ignacio Manuel Altamirano.
Parte del ideal de quienes construyeron la estrella polar llamada escuela nueva era superar el papel de la escuela tradicional y su papel cosificador del educando.
Es en otras palabras, un ideal pedagógico de emancipación de sus inteligencias.
La nueva escuela propuesta ahora seguramente necesitará de la reconstrucción del tejido social a favor de una mejor escuela, hay nuevas demandas, hay voluntades que sumar.
El maestro como en momentos importantes de la historia nacional sabrá estar a la altura de las expectativas y se sumará de nueva cuenta como lo ha hecho, a la causa e imperativo mayor de la educación de calidad para la infancia.
El Magisterio ha de involucrarse en por lo menos 3 aspectos:

1. Puliendo su ciencia pedagógica a través del conocimiento autodidacta y un proceso de actualización en sinergia con las buenas propuestas nacionales y estatales.
2. Asumiendo su liderazgo comprometido con la visión de futuro y los retos del presente, estableciendo ese andamiaje necesario y esa materialización a nivel de aula de las buenas ideas y las buenas prácticas.
3. Generando acciones pedagógicas concurrentes con las dinámicas e interés de quienes aprenden y modernizando sus lenguajes y rutas de acceso al conocimiento incluyendo códigos informáticos y de comunicación.

La nueva escuela puede ser una idea fuerza sugerente, ojala parta de la recuperación de la dignidad profesional del magisterio y de su revalorización social.
La nueva escuela puede darse, es un buen momento para refundar el optimismo.
Lo explícito en la reforma constitucional del tercero y el Plan Nacional de Desarrollo pueden ser buenos marcos de palabras y caminos por transitar para reconstruir un sólido puente con el magisterio.
Ojalá se haga política educativa integradora y de hechos visibles, la escuela pública ya no puede esperar.
Ojala sigamos celebrando días del maestro en condiciones de respeto y de espíritu de reconciliación.
Para educar de mejor manera en la nueva escuela se requiere de maestros y maestras que se pongan la camiseta de la cuarta transformación y de la refundación.
Hoy tenemos el dicho. La reforma 2019 está en ciernes.
Ojalá sea la señal para iniciar el movimiento, la refundación y la transformación esperada.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. ruben-zatarain@supervisores.sej.gob.mx

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