El aprendizaje emerge…

 en Verónica Vázquez

Verónica Vázquez Escalante*

…a lo largo de toda la vida; entonces queda claro que los seres humanos estamos en una constante alerta de querer saber qué hacer, cómo o por qué tomar determinadas decisiones en “X” situaciones. Es fácil decir qué se puede o se debe hacer, más no así llevarlo a cabo. Y aunque todos hemos desarrollado un sentido común, no siempre se tiene la seguridad o certeza de lo que se hace o expresa sea lo adecuado para el momento, siempre existe el temor a errar.
El sentido común es para toda la vida y se basa en un amplio porcentaje de la constante toma de decisiones, en realidad es una combinación de experiencia con aprendizajes. Los segundos se generan precisamente por la vida, por lo que “se adquiere por los sentidos”, diría Piaget, con base a los estudios realizados sobre lo que él llamó el estadio sensoriomotor, o sea que es una etapa que todos hemos adquirido debido a que se vive básicamente de 0 a 2 años de edad.
Sabido es que pueden intervenir variados factores que inhiben el desarrollo sensorial, sin embargo, también hay componentes que los estimulan y sucede lo contrario, generan crecimiento cognitivo, audacia para resolver problemas, crear alternativas para afrontar situaciones o simplemente, tener la claridad de qué se busca o se desea con determinado aprendizaje.
Si alguien desea construir edificios desde una postura profesional, deberá asistir a la universidad en la que deberá comprender, entender y conocer ampliamente las ciencias duras. Si el deseo es enfocado a las artes, enseñanza o generar sus propios ingresos, pues habrá que dominar las ciencias blandas que también brinda la universidad tal desarrollo y dependen más del sentido humano y social. Es importante resaltar que ambos son indispensables en los sujetos y en el diario vivir.
El sistema nervioso central de toda persona recibe señales que se traducen, se procesan y seleccionan una respuesta a la que podríamos llamar, decodificada y es ahí cuando uno comprende si hubo o no aprendizaje, si uno mismo como adulto, supo expresar de manera emocional o con conocimiento alguna respuesta. Este es un complejo proceso del cerebro y aunque suena tan sencillo, no lo es, nos debe llevar a comprender que mientras más experiencias tengamos o tengan los alumnos, más decodificaciones acertadas podrán registrarse y así afrontar la vida diaria. En la niñez, básicamente se puede decir que se debe jugar más, convivir más con sus pares, correr, comprar y vender. Aún los adultos, podemos tener aprendizajes ya que, siempre se experimenta desde un día normal hasta un viaje. Claro, los viajes nos ilustran y el aprendizaje está presente en nuestro ser si es que así lo deseamos.

*Doctora en Ciencias de la Educación. Profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 145 Zapopan. veve30@hotmail.com

Comentarios
  • Julieta Paula Pérez Fernández y O.
    Responder

    Teniendo conocimiento de lo que afirmas, los padres podemos llevar a nuestros hijos hasta el lugar que hemos logrado nosotros mismo y animarles a superarnos! Es un reto, a los hijos se les tiene muy poco tiempo para poder influenciar, dirigir y retar. Al pasar el tiempo ese niño que no jugó y no convivio con sus padres ha perdido la oportunidad de experimentar el paso de “la eternidad”, de conocimientos y vivencias que se repiten de abuelos, padres a hijos!

Deja un comentario

Escriba su búsqueda y presione ENTER para buscar