¿Educar en la obediencia o educar en la libertad? ¿Un modelo de control o un modelo para la democracia en educación?

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Se llevó a cabo el segundo encuentro de Colectivos y Redes de docentes que investigan la práctica desde la escuela, el pasado jueves 12, de nueva cuenta fue posible gracias a los recursos tecnológicos y al internet, hacer confluir a colegas docentes de Argentina, Colombia, Venezuela, Chile y por supuesto de varios estados de nuestro país.
En esta ocasión los invitados fueron Dino Segura del proyecto Escuela Pedagógica Experimental de Colombia (EPE) y Juan Hurtado Chagoya de la RETE de Michoacán y Daniel Hugo Suarez de Argentina.
Dino Segura protagoniza y tal vez dirige un proyecto que han sostenido en Colombia desde hace muchos años, él dice: “Nosotros no educamos para la obediencia, en nuestra escuela experimental no hay Manual de convivencia ni reglamento rígido”. Nosotros –dice Dino– educamos bajo un clima en donde se permite el diálogo, el bullicio, la crítica y los cuestionamientos, todo ello teniendo claro que nuestra aspiración central es la Democracia”. En este modelo los ejes de trabajo van de la investigación–innovación, a la acción–reflexión.
Me ha llamado especialmente la atención esta propuesta, ya que Dino Segura protagoniza el modelo de una escuela experimental profundamente innovadora, que ha desplazado o ha hecho a un lado el curriculum formal de Colombia para construir y vivir su propia propuesta experimental. Y, en dicho modelo, las matemáticas son aduptivas, la Geografía y la Historia, que trabajan sobre la base de reconocer el territorio cercano, no ver más que mucho más tarde, Europa, Asia y África, sino se trata de detenerse a entender la dinámica propia de los territorios cercanos y ello bajo una lógica de apropiación, de compromiso con lo cercano.
Dino es enfático y en varias ocasiones lo dice fuerte, él está en contra de la obediencia y, yo dirría desde acá, también del control. Obedecer es subordinarse y quedar en una postura de silenciamiento, por eso refiere el bullicio, el movimiento y la insubordinación son sus palabras preferidas.
¿Por qué este tipo de experimentos pedagógicos –me pregunto–, no caben y no se gestan en nuestro país? Y, ¿porqué las pocas iniciativas de comunidades educativas innovadoras tienen que vivir y desarrollarse en espacios de profunda marginalidad?
Me ha llamado la atención que la visión que tienen de nuestra dinámica educativa y del movimiento pedagógico de México, los colegas del exterior, es que (ellos piensan) que se han abierto espacios esperanzadores con el nuevo gobierno. Yo diría que estamos viviendo en un espejismo muy grande, en donde la propuesta educativa de la Nueva Escuela Mexicana no ha terminado de aclarar no sólo los contenidos de sus ejes programáticos sino el rumbo que habrá de seguirse para poder cumplir con los objetivos que se ha trazado.
Es digno de destacar esta experiencia colombiana como una experiencia valiosa, o el de la innovación e investigación a través de la palabra que circula en Argentina y junto con las redes de docentes que reflexionan la práctica y se conectan a través de cartas pedagógicas como sucede en México.
El aire esperanzador, el cambio y la conformación de otra pedagogía, con otra escuela y para formar ciudadanos y ciudadanos que aprender a vivir la libertad bajo un clima de democracia, antes que obedecer es lo que nos ha aportado Dino Segura.
Es bueno en nuestro entorno inmediato con las y los docentes con los que convivimos todos los días, iniciar a experimentar y a jugar con este tipo de iniciativas. La innovación no tiene edad, lo único que tiene es el constate compromiso de la transformación social y educativa.
Y en todas estas iniciativas estorban el sindicato de maestros, la burocracia de la SEP, los charros disfrazados de izquierda, los simuladores y muchas cosas más, ¿cómo hacer para poder filtrar las iniciativas nuevas de un movimiento pedagógico basado en la democracia, sin que tenga que detenerse a negociar con los que detienen o retardan el proceso de cambio?
Es preferible la insubordinación a la obediencia, pero eso es sobre la base de tener claro los objetivos que se trazan bajo un clima de democracia y de liberad.
Los aires del cambio vienen desde el sur profundo, hagámosle caso a sus señales.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • Blanca Antonia Castillón Ríos
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    Felicidades Dr. Miguel Ángel muy acertadas sus apreciaciones , la democracia sin libertad se convierte en una carga para la evolución y trasformación humana, por lo cual tenemos que esforzarnos en consolidar mejores condiciones de convivencia y bienestar a través de la educación con innovación propositiva.

  • Juan Bernardo Sahagún
    Responder

    Dr. Miguel, parece que es propuesta es todo un reto contracultural, gracias por compartir.

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