Educación y revolución mexicana

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Celebramos este 20 de noviembre un aniversario más de la revolución mexicana. Los posters icónicos de Porfirio Díaz el dictador, Madero, Zapata, Villa, Carranza y Obregón entre otros, le dan rostro a la conmemoración.
Traer a la memoria hechos de la historia también nos trae la música de aquel momento, corridos sobre todo, los trajes de La Adelita y las carrilleras, los bigotes villistas y zapatistas representados en los rostros infantiles con sus carabinas en la mano en los eventos escolares.
La revolución armada concluyó pero la materialización de sus ideales continúa de manera permanente. El último disparo, el último cañonazo, el último relincho del caballo bajo las espuelas de su decidido jinete todavía tardarían en tomar silencio con la última asonada a través de las armas de los militares que se creerían hijos de la revolución; después la desgracia de los cachorrillos de la revolución y los poderes civiles envestidos por títulos universitarios “made in USA”.
La revolución pacífica, aquella silenciosa y profunda del tiempo presente que se dirime en el campo de la formación de las inteligencias aún permanece como reto.
La revolución es ahora una metáfora ilustrativa para recordar que venimos de una generación de hombres y mujeres valientes. La generación de mexicanos de hoy tenemos deuda con esos hombres de origen campesino y de origen trabajador que cruzaron el territorio nacional en los ejércitos del Norte y del Sur para enfrentarse a los soldados del régimen porfirista, a los “pelones”, a los “federales”.
Los mexicanos tenemos en estos días la oportunidad de releer la historia, de ver documentales y películas de época y alimentar nuestra memoria histórica, nuestra conciencia ciudadana para documentar la realidad nacional.
La Cuarta Transformación se sustenta históricamente en la tercera, que refiere a las luchas campesinas y obreras de la revolución mexicana, aquellos hombres y mujeres que se levantaron contra la dictadura de Porfirio Díaz enarbolando el Plan de San Luis y luego el Plan de Ayala; el México que despertaba violentamente al sueño del orden y el progreso, los sombrerudos de las masas populares que se sacudían los smoking e ideas obtusas de orden financiero de los “científicos” el pueblo rebelde en trenes, a caballo y a pie expresó lo que John Kenneth Turner llamó al México Bárbaro.
En día de conmemoración como el de ahora, cabe subrayar que la prometida Cuarta Transformación nace por la vía electoral, sin sangre, sin bajas y sin caudillos militares. Está naciendo en la práctica con muchas dificultades y con muchas fuerzas económicas y políticas restrictivas. Está siendo acicateada por las prisas de los tiempos electoreros.
La sociedad mexicana ya espera que la Nueva Escuela Mexicana sea la aliada del cambio por el que ha apostado, pues como planteaba revelador el Centauro de Norte: “Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará república con gente ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte”.
La Cuarta Transformación tiene tintes de revolución de conciencias cuando se dirige hacia la corrupción o de revolución institucional cuando se dirige hacia las instituciones como los partidos políticos que resisten de muchas formas a la entrega tersa de sus espacios de poder.
Hoy conmemoramos ese movimiento social armado y debemos entender las particularidades de esa etapa histórica que no se circunscribe a una lectura transversal.
Debemos también comprender la dinámica social derivada de aquellos acontecimientos.
Como uno de los primeros actos posrevolucionarios se firma la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, aquel momento fundacional cuando se conciliaron distintas visiones y se cristalizó un texto que sería la columna vertebral de la vida nacional.
En aquel momento fundacional los legisladores tenían claridad de miras y profundidad en valores en el sentido de interpretar las demandas sociales. En ese marco se plasmó el contenido filosófico del Artículo Tercero Constitucional. Para la niñez y juventud el derecho a recibir educación y para el Estado la obligación de impartirla.
Quedaba explícita una distribución muy clara de las tareas del Estado. Las esperanzas de pacificar el país y de generar la cohesión y el consenso de la sociedad mexicana dividida, era una de las apuestas en materia educativa.
Entre otros contenidos la formación de profesores se concebía estratégicamente como prerrogativa del Estado. El modelo Porfiriano de hacer educación normal y de construir un sistema nacional de educación primaria modelaban las estructuras y las ideas pedagógicas aun en años posrevolucionarios.
El normalismo se transforma con una lentitud pasmosa; lentamente se tendría que transformar después de la etapa de la revolución mexicana, una vez que el desarrollo del Sistema Educativo Nacional crece en paralelo al desarrollo nacional en otros ámbitos.
El normalismo como cultura y la escuela Normal como institución era un asunto de Estado, no una lógica de mercado de los títulos que la postre convirtió el credencialismo como finalidad y contribuyó a la generación del círculo vicioso de la calidad que hoy se padece.
El normalismo de hoy no termina de desprenderse de la camisa de fuerza del inmovilismo, de las ideas positivistas del siglo XIX y de un liberalismo Rebsamiano que no responde a las necesidades de este momento.
El Artículo Tercero Constitucional que rige el tema educativo tiene un rico aparato conceptual y filosófico que da cuenta del proyecto para formar a los mexicanos durante ya 102 años.
Las pinceladas coyunturales como la reforma sobre educación socialista de 1934, como la Ley Orgánica de Educación de 1942, la Ley Federal de Educación de 1975, la Ley General de Educación de 1993, la reforma peñista sobre la evaluación en 2013 y las leyes como la del Servicio Profesional Docente o las actuales leyes secundarias de 2019, no han logrado mover el espíritu del Artículo 3º cuyo contenido sigue vertebrando la actividad en las escuelas.
Aunque la historia de la educación en México es muy rica y en los círculos docentes de profesores en formación y en actualización venga bien un repaso a los momentos más importantes que hemos vivido y conlleva análisis aparte quiero concluir esta aportación con dos apuntes:

1. Estos días son propicios para releer historia de México, para releer historia de la educación en nuestro país y valorar los aportes de los profesores al movimiento revolucionario 1910-1920. Son propicios para dimensionar el proyecto educativo que hemos heredado y que materializa el tipo de escuela que hoy construimos para hacer la lucha por las ideas y el saber que corrijan con rigor la ignorancia, el oscurantismo. Lo afirmaba el caudillo del Sur: “La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños en esclavos para la tiranía”.
2. El Artículo Tercero Constitucionalista Revolucionario hace explícito el contenido de una educación que promueva y forme el valor de la solidaridad internacional. Los recientes acontecimientos de Bolivia, una de las repúblicas del libertador Simón Bolívar y donde ahora emergen nubes grises de racismo y exclusión, nos llevan a valorar el esfuerzo de México para materializar este valor que hace explícito uno de los fines de la educación nacional, vigente también, en la coyuntura de la Cuarta Transformación y que hace praxis diplomática de uno de los elementos del derecho internacional relativos a la cooperación y colaboración entre países, pero también al derecho de asilo y al respeto al derecho humano a la vida.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. zatarainr@hotmail.com

Comentarios
  • Griselda Gómez
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    Primeramente agradecer el espacio de reflexión sobre la filosofía del artículo 3ro. En el devenir histórico desde el México Revolucionario y Constituyente al México actual. Fines educativos que expresan la esencia de la formación de futuros Mexicanos, razón de ser de nuestra profesión docente. Oportunidad para releer los significados y memoria histórica. Actualmente la Nueva Escuela Mexicana impulsa una triada en la columna vertebral derivada de las modificaciones recientes al artículo 3ro. Con énfasis en : la educación socioemocional, el juicio moral y la educación cívica que darán sentido ideológico a planes y programas por gestarse. Sea una oportunidad para el análisis del devenir histórico que inspiró a mexicanos y mexicanas en los ideales revolucionarios, oportunidad para vivirlos como ciudadanos libres, herederos del valor cívico de la Revolución Mexicana.

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