Dónde están los que no están

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

A partir de distintos reportes que han circulado de manera informal estadísticas que se llevan en las escuelas de educación básica, en éstas se cuenta con un número considerable de sujetos alumnos que no se conectan, que no tienen los medios y los recursos para poder dar seguimiento no a lo que la escuela (en entorno virtual) les está reclamando y que no han cumplido con su compromiso de alumnos y alumnas regulares.
Muchas escuelas han reconocido que entre el 40% y el 50% de la población estudiantil no se han conectado por falta de recursos para poder pagar el internet y contar con equipos de cómputo que vayan acorde con la tarea que se requiere; y de la población estudiantil que si se conecta y cuenta con el apoyo, los recursos económicos y tecnológicos para darle seguimiento a sus tareas, también se reconocen marcados déficits en los aprendizajes. Aprender en entorno virtual se ha tornado en una larga pesadilla para muchas familias. Para las familias de clase media en donde los niños y las niñas forman parte de ella, los escenarios son diversos, desde la geografía de la propia casa, la distribución de espacios y la forma de cómo se habita el hogar, hasta el uso de aparatos tecnológicos no autorizados para fines educativos como las consolas de vídeojuegos, los teléfonos celulares inteligentes con acceso a internet y el acceso a infinidad de programas y vídeos que utilizan para estudiar.
La pandemia nos ha restringido muchas cosas, pero también nos ha colocado infinidad de áreas de oportunidad, que también han servido para generar nuevas problemáticas ligadas con la responsabilidad del acto de educar y con poder atender favorablemente los intereses emergentes de niñas, niños y adolescentes en esta etapa definida como la era de la informática en y del uso de los dispositivos electrónicos.
¿Qué va a hacer la SEP ante los rezagos, ante el abandono escolar y ante el alto índice de reprobación que se han generado en el último ciclo escolar y que va asociado al contexto de pandemia? La pregunta no es fácil de responder, ello implica hacer un ejercicio de revisión y de autocrítica, al reconocer en el fondo que bajo la pandemia no hemos avanzado; por el contrario, hemos retrocedido en cuanto a indicadores educativos. Si, pero y qué más, no se trata –como siempre sucede– de lamentarse y de echarle la culpa a los que vienen atrás.
El contexto de pandemia y la habilitación de los nuevos pliegues de atención escolar para migrar y tener abiertas las escuelas y buscar formas de atención alternativas no es culpa más que del destino sí, pero bajo una realidad siempre inédita e inesperada.
Algo distinto se tiene que hacer y la gran pregunta es ¿en dónde están los que no están? Es decir, aquellos miles de niñas y niños que no se pueden conectar a las clases, los estudiantes de licenciatura que dicen, “estoy concertada pero no puedo atender la clase porque estoy trabajando”, los miles de jóvenes que no han tomado con seriedad este entorno y conectan su equipo, pero ellas y ellos permanecen ausentes de la sesión de trabajo.
Algunos por falta de recursos y muchos más por falta de talento y de disposición, lo cierto es que hoy los saldos educativos postpandémicos son bastante alarmantes. Si antes teníamos indicadores desfavorables hoy parece que hemos retrocedido significativamente. No hemos avanzado, ni en cobertura ni tampoco en la consolidación de aprendizajes básicos. Bajo el nuevo formato de atención educativa remota, los aprendizajes logrados y consolidados por los estudiantes de educación básica y media superior, se mantienen a la baja.
Hay que hacer algo y pronto, en pocos días las escuelas de nuevo abrirán sus puertas para habilitar los espacios, para ello no basta el reencuentro que deberá ser gratificante para miles de niñas y niños, pero, y qué pasa con los aprendizajes esperados, esa es la gran pregunta ¿cómo evaluar a partir de que las escuelas cerraron sus puertas? Y, ¿cómo validar lo que se hizo cuando migramos a otras formas de atención escolar?
Me parece que el gobierno está exigido a responder puntualmente ante preguntas que hace la sociedad de este contexto atípico que a todas y todos nos obligó a transformar nuestro estilo de vida.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

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