Día de Muertos, de la tradición a la comercialización

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Cero y van cinco años de los desfiles del Día de Muertos por las calles de la Ciudad de México, todo gracias James Bond y la película Spectre, este día tan tradicional para los mexicanos tomó otro sentido a partir de este éxito cinematográfico, entre otras cosas, esta celebración se hizo más comercial, a tal grado que el principal atractivo de los desfiles lo representan algunas caras conocidas por la televisión comercial, los reality shows y esos personajes de cine por encargo y realizado en las últimas tres décadas.
Hasta antes del Agente 007 el Día de Muertos tenía una guerra frontal contra el Halloween y no solo en el plano comercial, sino en cada espacio de convivio, principalmente entre los jóvenes y en muchas escuelas privadas, por fortuna el Día de Muertos logró sobrevivir y, hoy en día, la lucha está ganada para beneplácito del resguardo y trascendencia de la cultura en México.
Sabemos que la comercialización de los productos termina por imponer estilos, formatos y esquemas con cierta artificialidad, a lo largo y ancho de este planeta hay muchas celebraciones que salen a la calle, entre otras los carnavales de Río de Janeiro, Venecia, Veracruz, Mazatlán; qué decir del desfile de Acción de Gracias y el de San Patricio en Nueva York; igual el Oktoberfest en Alemania que celebra la cerveza; también, por supuesto, los desfiles de la Independencia y la Revolución Mexicana en todo México, lo mismo en la Ciudad de México como en la última ranchería del país; incluso hasta del Orgullo Gay; cada celebración tiene sus propósitos e intereses muy particulares, la idea es hacer visibles las particularidades que los hace importantes entre los ciudadanos que se ven representados en ellos y, eso, se quiera o no reconocer, es totalmente legítimo.
Hoy en día no hay escuela en México, tanto pública como privada y de todos los niveles educativos, que no le dé atención especial al Día de Muertos, lo mismo se levantan altares u ofrendas, exposiciones, concursos y festivales donde la muerte es el actor principal y eso, es bueno para todos los mexicanos en este mundo globalizado, es pues, algo que difícilmente se irá al baúl de los recuerdos y hay plena garantía que tendrá larga vida en las celebraciones y eventos importantes para los mexicanos.
Ojalá y que este mismo fenómeno se replique en otros ámbitos, incluso hasta en el educativo, esperemos que algún día llegue un James Bond piagetano, vygotskiano o de cualquier otra propuesta educativa y regue su pólvora para que las autoridades que velan por la educación pongan atención en lo que las escuelas requieren enseñar a niños, niñas y jóvenes, todo ello con la idea de que los contenidos escolares sean los idóneos para bien de todos, principalmente el futuro de este país.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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