Democracia sindical

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

La lucha por construir la democracia sindical en el magisterio está en marcha.
Hay una fuerza política que por estructuras sedimentadas y corporativas desde 1943 ha tenido el usufructo de la representatividad.
Hay señales de que el escenario se está moviendo.
Ojalá los maestros y maestras del país y de los estados de la república estemos a la altura del desafío.
Está en proceso una cuarta transformación, para el magisterio tal vez sea la primera: independencia de los poderes internos y de la tutela y adscripción al Estado.
Democratizar nuestro sindicato es una aspiración de los trabajadores de la educación.
La visión de estar juntos en la lucha por los derechos laborales y prestaciones es un trabajo que no se debe delegar en las mismas personas y estructuras.
Los magros aumentos salariales, las cada vez más minadas prestaciones, no sólo son obra del grupo en el poder, que de manera caciquil a veces, se han hecho de las dirigencias nacional y seccionales.
Hay que decirlo, también el estado de cosas es producto de un sector del magisterio apático, desinformado y apolítico que ve pasar las cosas y no hace militancia activa.
La sindicalización del magisterio no ha contribuido a la instalación de una cultura democrática y de resguardo de la legalidad, no ha formado políticamente a los agremiados.
El reto es construir la cultura democrática.
El avance en la vida democrática en el país, los aires de saneamiento que se viven en las instituciones y en la gestión del gobierno pueden ser la coyuntura que muchos hemos estado esperando desde hace bastante tiempo.
Se avizora voto secreto y universal.
El magisterio tiene que hacer un ejercicio de elección de sus dirigentes para el que no está preparado.
Hay que prepararse entonces y asumir con toda responsabilidad el tipo de sindicato que nos queremos dar.
No tenemos una cultura y tradición de elección democrática en el SNTE que abone a la esperanza, muchas de sus prácticas se encargaron de sepultar la democracia.
Tenemos que construir la esperanza también.
El sindicalismo al que estamos acostumbrados es el del silencio, al de la apatía, al de la simulación de congresos para la elección de las dirigencias a modo, al de urna de simulación de elecciones en las delegaciones sindicales, al del teatro generalizado en la elección de los delegados.
Ellos que pisan los estatutos sin pudor son depositarios de nuestro poder.
Los delegados como canicas que hay que sumar para la cargada.
Las instrucciones centrales para empoderar dirigentes marionetas.
No hay democracia en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, lo dicen variadas referencias.
Pero tampoco hay democracia en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y sus organizaciones afines.
La realidad puede modificarse y puede darse el advenimiento de un momento histórico diferente.
La elección de voto universal puede cortar al monstruo de varias cabezas que se reproduce curiosamente en las aguas mansas de los partidos en el poder.
El corporativismo como una forma de gobernar los sindicatos.
Por eso no pasó nada en la larga era priista en materia de democracia sindical; partido y sindicato mutuamente intocables.
Pero tampoco pasó nada en la pesadilla blanquiazul en la misma materia, recíprocamente legitimados.
La era de Juan Díaz de la Torre que se fue así nada más; su adscripción peñista que nos dejó huérfanos de representatividad, huérfanos de dignidad profesional, huérfanos de valor social.
El SNTE ha sido prolijo en la producción de ex líderes adinerados y empresarios de generación espontánea.
No se cuentan ni con los dedos de la mano los líderes magisteriales probos y amados por el cumplimiento de su deber.
75 aniversario del SNTE, 5 de octubre, fecha irónica del día del maestro en otros países, en la plaza de El Zócalo de la CdMx, algunos miles reunidos, ¿que se festeja?, ¿que mensaje se quiere dar?, año por año la revisión los reprueba.
La deuda del sindicato con sus agremiados es grande.
No falta remontarse muy lejos. Solo los últimos 6 años, demos una mirada al periodo 2013 a 2019.
El encarcelamiento de Elba Esther Gordillo Morales, la sospechosa llegada del jalisciense Juan Díaz de la Torre, la transición tersa en la dirigencia nacional de Díaz de la Torre a Cepeda, el encuentro espacio temporal de las fuerzas y grupos camaleónicos, el encubrimiento, el origen de las dirigencias nacional y estatales actuales.
Los que hoy hablan y quieren mostrar músculo y proyecto en el entarimado, los falsos que hoy se adscriben a la Cuarta Transformación por mero cálculo político, las preguntas por responder.
¿Los comités actuales vienen de auténticos procesos democráticos?, ¿por qué algunos gobernadores y líderes del pasado fueron capaces de movilizar en cargada como en los viejos tiempos?, ¿qué intereses particulares y proyectos ambiciosos se aglutinaron?, ¿quiénes abandonaron el aula y vistieron sus camisas blancas y logos nuevos esa mañana de euforia?
Y el funcionario de la SEP, –afortunadamente de los mandos– , que se atreve a felicitar y llamar amigo al actual líder nacional deslegitimado del SNTE. Menuda acepción de amistad.
¿Quién fue el artífice de la convocatoria?
Y las secciones sindicales que respondieron masivamente a la convocatoria e hicieron acto de presencia ignominioso.
En un ejercicio imaginario de rendición de cuentas aparecerán los nombres, las familias y los grupos políticos en los estados de la república mexicana que se han enriquecido con la franquicia de la organización sindical.
En un ejercicio imaginario también de tres cuartos de siglo de evaluación de las dirigencias, encontraríamos los ladrillos y pilares chamuscados en los que se ha sustentado la práctica sindical en el pasado inmediato: mentira, fuerza y violencia, sangre, eliminación irreparable de los contrarios; el silencio por los cesados de la reforma educativa peñista, al silencio por los 43 normalistas de Ayotzinapa, las casas de lujo de los ex líderes y las bolsas de marca y joyas de sus mujeres, etcétera.
La organización sindical maneja algunas escuelas, coordinaciones de región, zonas, sectores; corrompe aun en tiempos de lucha frontal ante este flagelo.
A guisa de ejemplo, la pureza de la misión de las escuelas Normales es inexistente por el manoseo implacable que han practicado los pseudo líderes sindicales.
Además de hacer un tianguis de sus servicios e infraestructura han sido capaces de firmar convenios credencialistas de posgrado, diplomados y otras prácticas mercantiles contrarias a la calidad educativa.
Las representaciones en centros de trabajo y delegaciones son teatrales y fantasmagóricas.
Toman voz con escasa elocuencia y valor moral en la palestra pública compañeros y compañeras de dudoso prestigio en el gremio.
La calidad de la educación ha sido impactada por las formas e intervención en procesos de contratación de nuevos maestros y por las prácticas toscas de ascenso y evaluación simulada en las que han intervenido las mesas negociadoras y las comisiones mixtas escalafonarias.
Hay muchos maestros y maestras dispuestos a cambiar las cosas.
No queremos que regresen de nuevo esas prácticas del sindicato.
Hay muchas consecuencias que se derivan de una elección de dirigentes sindicales.
Urge hacer conciencia de ello y prepararse para hacer realidad el cambio en los liderazgos.
El reto de darnos una dirigencia sindical producto de un ejercicio democrático es posible, depende de nosotros.
No hay que otorgar el poder y las posiciones a los mismos sabuesos que nos han mordido y abandonado en los momentos difíciles, no caigamos en su falsa retórica, en su canto de sirenas.
No olvidemos a los que huyeron del trabajador y se aliaron al lado de los arbitrarios para sobrevivir.
Desnudemos el rostro y quitemos la corbata impostora a esa generación de pseudo líderes centaveros e hipócritas.
Eso será construir nuestra democracia.
La colonización interna, a la que refieren los planteamientos de Pablo González Casanova, autor del libro de referencia, “La democracia en México“ tiene vigencia como categoría de análisis del gremio magisterial.
Descolonización de conciencias, es una gran tarea de este momento.
Superar en elecciones a la familia y a las hordas de dirigentes que se reproducen ya generacionalmente no será tarea sencilla.
El poder no se suelta tan fácilmente.
Los demonios están sueltos en los edificios seccionales y en el edificio del SNTE en la ciudad de México, se soltaron y convivieron juntos por una mañana el pasado sábado 5 de octubre.
Los demonios están sueltos también en la tramitología del nuevo partido Redes Progresistas, en organizaciones como la que encabeza un exlíder sindical jalisciense.
Pero también en las secciones, estados y regiones donde la CNTE es fuerza política dominante se reorganizan las bases de los maestros. Preguntan, se aglutinan.
Hacer democracia sindical en el magisterio no tiene un perfil uniforme, hay aguas muy revueltas.
El festín del poder convoca líderes tradicionales y emergentes.
Si todo es por la democracia bienvenida la competencia.
Los maestros y maestras debemos participar, pero la llegada del momento de las urnas y las elecciones requiere preparación y lectura de la realidad previa.
Esa es la nueva examinación que está por venir.
Ojalá estemos a la altura de las circunstancias y celebremos pronto la llegada de una era de práctica sindical diferente.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. zatarainr@hotmail.com

  • Carlos Gilbert
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    Hay que esperar. La estructura sindical en funciones no piensa ceder fácilmente el poder. La espera será aún larga y desafortunadamente, estatutariamente, ellos son quiénes establecerán los tiempos y los mecanismos. Cepeda ya señaló que el todavía permanecerá al frente del SNTE porque su periodo apenas comienza… De la CNTE es difícil establecer la posibilidad de democratización.

  • Alfonso Hernández Rodríguez
    Responder

    Lo mismo nomás al revés; charros de derecha son iguales a charros de izquierda las plazas laborales como prenda de abusos sexuales, venta de favores que esclavizal al profesorado a “sus líderes” repartición de categorías para amigos e incondicionales en exucación media y superior (UPN Normales, zinstitutos Tecnológicos y un largo etc. Manipulación de los concursos de recategorización donde la categoría de titular “C” (la más alta) se “da” y no es un incentivo para quienes han estudiado alguna maestría o doctorado.
    A pesar de los ‘concursos” sigue habiendo el ingreso y el ascenso a plazasy categorías en educación básica como patrimonio del Secretario estatal o del lider sindical en turno así las cosas asumamos nuestra responsabilidad individual y colectiva para democratizar el sindicato de una buena vez y no nos pase lo que a ese magnífico y gigantesto animal, el elefante, que desde pequeño se le “domestica” atándolo con una ceñida cadena que rodea una de sus patas que resulta dañada al querer librarse de ella, misna que está firmemente atada a una estaca. Fibalmente y después de un tiempo y debido al daño que se provocó, desiste de tratar de liberarse, de tal modo que tiempo después aunque lo aten a una débil estaca de la cual puede soltarse fácilmente, no lo intenta ya.
    Esoero entonces, que no sea el caso de nosotros; es decir del profesorado y logremos una institución sindical más o menos democrática y nos pase lo que señala Boaventura, que estamos tan “colonizados” que vamos a hacer lo mismo que los charros de cualquier signo.

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