Del llanto y desesperanza, a la acción por la vida

 en Invitados

Víctor Manuel Ponce Grima*

El sábado 8 de mayo nos enteramos que un día antes habían sido secuestrados, por un grupo de hombres armados, los hermanos González Moreno, Luis Ángel, José Alberto y Ana Karen. El dolor nos llegó a través de una gran amiga, pariente cercana de estos hermanos.
En medio del dolor difundimos la grave noticia a nuestros contactos. Se nos ocurrió hacer un pronunciamiento para exigir a las autoridades la búsqueda y aparición con vida de estos tres jóvenes. En día y medio cerca de 500 personas, académicos, profesores, investigadores, activistas y estudiantes del nivel superior firmamos el pronunciamiento. Cada firma representaba un lamento por la vida.
Como sabemos, el domingo nos enteramos que ya los habían encontrado, pero asesinados. El dolor se convirtió en llanto. El pronunciamiento por la vida fue destruido por la muerte. Nos solidarizamos con la mamá de estos jóvenes, para quien el 10 de mayo no será nunca día de festejo, sino de recordación del sufrimiento y asesinato de sus hijos.
Surgieron muchas especulaciones desagradables que poco a poco se fueron despejando, sobre todo respecto de que los jóvenes “a lo mejor andaban en malos pasos”. Nada de eso, se trataba de tres jóvenes humildes, trabajadores y estudiosos.
Por si eso no fuera poco, después nos conmovió la aparición del cuerpo sin vida, de la profesora de secundaria Cristina Sánchez González, quien, a unos días de dar a luz, fue secuestrada en el mes de diciembre del año pasado. Egresó de la Escuela Normal Superior de Jalisco (ENSJ). Fueron los familiares quienes dieron con ella, pues nunca dejaron de buscarla. Para los profesores y estudiantes de la ENSJ tampoco había nada que festejar el 15 de mayo, día de los y las profesoras.
Quisiera compartir este espacio para decir, contar, que este suceso nos ha cambiado la vida a muchos de nosotros. Perdón por confesar que toda la semana siguiente me enfermé de una rara gripe de llanto, de un enorme cansancio. El golpe me derrumbó. Fue como un duelo. Momentos de sollozos y de reflexión acerca del momento en que nos ha tocado vivir.
Una de esas miradas nubladas por el llanto nos deja ver que la tragedia del secuestro, la desaparición forzada y el asesinato tiene a Jalisco en el primer lugar a nivel nacional por el número de casos, con 12 mil 637 registros. Pero la muerte tiene muchos otros rostros, además de la provocada por el capitalismo ilegal y criminal de los carteles de la droga: el desempleo y la muerte provocada por esta pandemia; el crecimiento de la pobreza después de tres décadas de políticas neoliberales; de saqueo de la vida, de los territorios, del agua y de la vida de millones de trabajadores; de la soledad en la que habitan muchas adolescencias, pues sus papás o mamás no puede dotar el afecto necesario para que se sientan parte del mundo; los millones de adolescentes atrapados por la adicción o en las actividades del crimen o en la muerte por sobredosis; en la enorme cantidad de personas atrapadas por la depresión, el burnout, el suicidio, etcétera.
Algo… mucho… tenemos qué hacer. No podemos seguir en la apatía para no ver la muerte o en la parálisis por el miedo y el dolor. Pasar a la acción por la vida, para la vida, por el futuro solidario, arrastrarnos a nuevos saberes, formas de sentir y de hacer colectivos parece posible y necesario.

*Doctor en Educación. Académico del ISIDM y del CUCSH. victorcanek25@hotmail.com.com

Comentarios
  • Ana Cecilia Valencia Aguirre
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    Muy bella reflexión, llena de esperanza y compromiso, como siempre mi estimado Victor

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