¡Dejemos de mentir a los niños, no descendemos de los monos!

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzin-Goodin*

Una publicación en Facebook es la razón de este escrito. Un padre, que he de decir tiene un doctorado, compartió con orgullo un comentario de su hijo ante el comentario de que los humanos descienden de los monos. No recuerdo el comentario del niño, pero me dolió el estómago de saber que esa idea no sólo circula en las mentes de las personas, sino en los recintos universitarios.
Tan lindo que es estudiar evolución y la gente que no se entera que la especie humana no está relacionada con los monos, sino de los simios modernos, aunque ambas especies pertenecen al grupo de los primates, existen diferencias marcadas entre ambos.
Comencemos diciendo que existen más de 300 especies de primates en la tierra, incluyendo al hombre, monos, simios y prosimios como los lémures. Si comparamos los monos con los simios, la forma más simple de reconocerlos es observando si tienen cola. Los simios no tienen cola, es un rasgo característico de los monos. Además, los simios suelen tener cerebros más grandes, por lo que tienden a vivir más años de los monos.
A nivel estructural, los monos tienen un esqueleto más parecido a los mamíferos pequeños, como los perros o los gatos, con 4 patas sin mucha diferencia en longitud entre brazos y piernas. Entre las especies que se incluyen dentro de los monos están los babuinos, macacos. Titis, capuchinos y tamarinos; mientras que entre la especie de los simios se pueden mencionar a los humanos, los gorilas, los chimpancés, orangutanes, gibones y bonobos.
En términos genéticos y evolutivos, los simios africanos están más cercanos a los humanos, lo cual es notable no sólo por las estructuras físicas tan parecidas, sino por la gran capacidad de los procesos de cognición y a nivel conductual. A nivel científico se piensa que hace 5 y 8 millones de años existió un ancestro común entre ambas especies, pero poco después se separaron los linajes, dando paso no sólo a los humanos primitivos que se conocen como homínidos, sino a los gorilas y chimpancés.
Uno de los primeros rasgos que definen a los humanos es el bipedismo, que se refiere a la capacidad de caminar sobre dos piernas, lo cual se desarrolló hace más de 4 millones de años. Por supuesto, otras características que nos definen son el tamaño y complejidad del cerebro; mientras que la capacidad para usar herramientas y desarrollar el lenguaje son adiciones que se hicieron a la especie en los últimos 100 mil años.
Ahora bien, es importante mencionar que las primeras especies de homínidos a su vez divergieron del ancestro común que compartimos con los simios africanos, por lo que se pueden contar entre 10 y 12 especies diferentes a los humanos, por lo que se dice que muchos de estos homínidos son parientes cercanos, pero no se reconocen como ancestros de los humanos.
Uno de los homínidos que más se reconocen en las creencias populares son los Neandertales que son homínidos cercanos que coexistieron con los humanos durante unos 62 mil años. Al respecto se sabe que cuando los humanos modernos comenzaron a dispersarse más allá de África, lo hicieron en pequeños grupos y emplearon diferentes rutas para su travesía, en este sentido existe una hipótesis que indica que los humanos y los neandertales tuvieron encuentros íntimos, de este modo ambas especies se relacionaron, lo que implicaría que hay genes de neandertales en los europeos modernos, aunque la teoría no ha sido totalmente aceptada.
Otra propuesta al respecto dice que los humanos modernos dejaron África en grupos muy grandes y que ello dio pie a avances culturales y tecnológicos de mucha envergadura, con lo cual, los neandertales no pudieron competir, con los cual, los humanos modernos los llevaron a la extinción.
Al respecto, existe un consenso de que existen entre 15 y 20 especies diferentes de humanos primitivos, pero ha sido difícil definir como se relacionaron o como fue que se extinguieron, de ahí la importancia de los estudios de ADN para reconocer la mezcla, si acaso existe, o si dichas especies no se mezclaron en algún momento de la historia humana.
Para concluir vale la pena mencionar que el proceso de evolución implica una serie de cambios naturales que hacen que las especies sean sólo ejemplos de la naturaleza con fines de adaptación al medio. Entre mejor su adaptación, menor es el riesgo de extinción. Ahora bien, la evolución ocurre cuando hay un cambio en el material genético, no sólo en un individuo de la especie, sino en una gran proporción en los genes de la población, lo que puede afectar la forma en que las especies se adaptan para sobrevivir y reproducirse.
Se habla de evolución cuando se está tratando con los cambios entre especies, por ejemplo, se habla de la evolución de los humanos modernos cuando se mencionan las especies que se relacionan con su linaje, pero cuando se habla de los cambios dentro de una misma especie, el término que se debe usar es desarrollo, en este sentido se debe usar el término desarrollo infantil o de las personas.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

Comentarios
  • Alonso
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    Lucy in the sky

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