De luchas y celebraciones en el día de la mujer

 en Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

A las mujeres valientes que me han acompañado en el camino educativo. Gracias

En educación las mujeres decimos presente, en las escuelas como docentes, en los cargos directivos, las áreas administrativas, las labores de apoyo y en otros tantos espacios, pero no sólo nos dedicamos a la tarea educativa, cada día ejercemos diversos roles que buscamos compaginen con el destino elegido, somos educadoras, maestras, auxiliares, directoras, supervisoras, secretarias, etcétera, además abuelas, madres, hijas, amigas, tías y más, no rechazamos ningún rol, abrazamos todo lo que es posible hacer en un día de 24 horas. Por ello nos reconocemos mutuamente este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, por coincidir en la vida y en el mundo complejo que implica la tarea de educar, tarea que no está exenta de sacrificios y también de satisfacciones. Tenemos mucho que celebrar, en primer lugar, la vida, el acceso a educación, el participar en la vida laboral y política, la libertad de ser y hacer, esto no ha sido gratuito, ha quedado en ello la vida de muchos hombres y mujeres que hicieron esto posible, estos son derechos que aún se están conquistando.
Llegar y permanecer en el servicio profesional es todo un logro, ya que el camino de la vida nos va poniendo diversas disyuntivas, desde la familia que por su condición cultural nos destina una función. ¿Cuántas compañeras de la primaria y secundaria no continuaron sus estudios porque en su familia la condición económica y de género les impidió buscar esta opción de desarrollo? También pienso en las que formaron una familia y se dedicaron a ella, ya no pudieron pensar en tener o ejercer la profesión, lo han dejado para más tarde y ese día aún no llega, también las que ya estamos en el mundo laboral, cuantas veces no deseamos una jubilación anticipada. Por ello el incremento de la participación de las mujeres en la sociedad es para celebrarse, esto es resultado de un proceso del cual es responsable la educación, se ha transformado de forma paulatina, la cultura acerca de lo que puede y no hacer una mujer.
Pero el del 8 de marzo tiene otro significado, es la conmemoración de mujeres que ofrendaron su vida en las luchas sociales y laborales, que conquistaron a fuerza de manifestaciones, mítines, protestas y represiones mejores condiciones para todas nosotras, jornadas más cortas, el derecho al voto, así como diversas libertades, por ello este día es también para recordar que hay luchas que nos están esperando, ya que también en la educación somos corresponsables de las inequidades de género y de los problemas que enfrentan las mujeres, uno de ellos es la violencia que tiene diversos rostros, un dato de esto lo menciona ONU Mujeres la cual activó una nueva alerta para las mexicanas, señalando que al menos seis de cada diez mujeres han enfrentado un incidente de violencia y el 41.3% han sido víctimas de violencia sexual y, en promedio, nueve mujeres son asesinadas al día. Dato alarmante, lo cual indica que vivimos situaciones de enfermedad emocional y en peligro constante.
Otros problemas están expresados en el informe Hombres y Mujeres (INEGI y del Instituto de Inmujeres, 2018) y se relacionan con el embarazo adolescente, consumo de alcohol y diferencia salarial entre hombres y mujeres, como lo señala puntualmente*:

“Para 2016, el consumo per cápita de alcohol muestra contrastes importantes por entidad federativa y sexo. Jalisco presenta el consumo por persona más alto entre la población femenina de 12 a 65 años de edad con 4.4 litros” (2018: 89).
“El embarazo adolescente y el matrimonio infantil afectan negativamente la salud, la permanencia en la escuela, los ingresos, el acceso a oportunidades recreativas, sociales y laborales especializadas, de calidad y de desarrollo humano. Tal es el caso de las mujeres dentro del grupo de edad de 15 a 19 años que se casaron o unieron (12.2%) o por embarazo o maternidad 10.5%, abandonan la escuela” (2018: 106).
“Las mayores diferencias entre el ingreso promedio por hora trabajada de hombres y de mujeres ocupados se ubican entre las y los funcionarios y directivos de los sectores público, privado y social, en donde los ingresos de los hombres superan a los de las mujeres” (2018: 140). (Instituto Nacional de Estadística y Geografía (México). Mujeres y hombres en México 2018. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. México: INEGI, 2018.
ONU, MEXICO. http://www.onu.org.mx/la-violencia-contra-las-mujeres-no-es-normal-ni-tolerable/ Disponible 7 de marzo, 2019).

Estos y otros datos requieren ser analizados e interpretados para se pueda seguir educando en una sociedad más justa, en la política se puede observar la cuota que se establece en cargos de elección popular para la participación de género, es de esta manera que se equilibra la participación de la mujer en este ámbito, lo cual es cuestionable ya que significa que de no existir se continuarían criterios de corte misógino o machista.
La pregunta de: ¿qué estamos haciendo para atender estas situaciones?, debe ser planteada y discutida, más allá de los días simbólicos como el día de la mujer, deben incluirse en las agendas educativas, en los debates parlamentarios, en las aulas, en los medios de comunicación revisando esas políticas públicas que nos conciernen. La educación sigue siendo el camino para la equidad de género.
Muchas de estas luchas que aquí se expresan primero tendrán que ser libradas al interior de cada mujer, para decidir lo que deseamos modificar para este futuro que aún está por venir, porque una vez que tomemos la decisión nuestra fuerza puede ser imparable. Con cada mujer que se atreve a denunciar, a buscar ayuda, a hablar en diversos espacios se va ir modificando el estado de las cosas. Apoyemos las luchas que por ahora se están librando en nuestro país, como el caso de las mujeres desaparecidas, del financiamiento a los refugios, la doble victimización, porque hay que visibilizar los problemas que parece que sólo atañen a otras mujeres, esto hasta que nos toca padecerlo y entonces ya queremos que se sumen a nuestra causa, la apatía de otras mujeres puede ser peor que la discriminación de género.
Así también, con cada mujer que se atreve a soñar y a lograr lo que se propone ya está haciendo camino para las mujeres que la rodean y las que vienen tras de ella. Que las reflexiones que se generen en días como este sirvan para reconocer nuestras capacidades y para apoyar a quien lo necesite.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

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