De informes, elecciones y propaganda

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Difícil pensar que los gobiernos modernos se conduzcan bajo las coordenadas del valor universal de la veracidad.
Mentir es parte del entramado llamado gobernanza en ciencia política.
El derecho a la información de la ciudadanía se difumina en la estadística sesgada y la obligación del gobierno de rendir informe del estado de la administración pública se pierde en el juego de palabras de búsqueda de legitimidad y de evidente intencionalidad electorera.
Los reflectores y el gobernante, los mensajes activos en redes sociales militantes, el botón rojo y el stress colectivo, el enojo contenido.
El texto del informe redactado por profesionales de siempre, los números ilegibles, los temas sobre los que no se avanza, los temas de soslayo. El color naranja que se difumina.
El proceso electoral entre republicanos y demócratas en el vecino país del norte parece haber concluido y Biden se erige como presidente electo. ¿Cuánto de lo dicho en campaña por ambos candidatos pasa la prueba de la verdad? ¿Cuántos millones de dólares se gastaron en propaganda?
La administración de las campañas, la participación activa de medios, de los corporativos como poderes fácticos, el resultado y una etapa más en la historia de un país de experiencia democrática añeja y particular. Los países del orbe con un ojo en el proceso que vive el imperio.
El muro y el respiro del México fronterizo, la mesura en las expectativas, la ineludible buena diplomacia. Los temas del narcotráfico y los migrantes, la economía y la deuda externa, las relaciones exteriores necesarias con el nuevo proyecto de gobierno.
Las campañas políticas son también debates donde al arte de convencer se impone el arte de seducir masas; son mentideros en donde se da una torta y un refresco, una camiseta, un paraguas, una bolsa o alguna otra dádiva de ocasión.
Propaganda en postes, espectaculares, propaganda durante los partidos de fútbol, en los intermedios de las telenovelas, propaganda en internet.
Los colores partidistas, las fotografías con retoque, las fotografías en pose del candidato con la familia paseando perritos de pedigree o mordisqueando costillitas a la BBQ.
La imagen como sustituta del currículum político, de los hechos y trayectorias.
Bajo denominaciones distintas el marketing vende, posiciona candidatos-huesario como mercancía útil durante las largas campañas políticas.
En México, los partidos políticos que tendrían que ser instituciones garantes de la democracia se han convertido en franquicias pragmáticas para reproducir voluntades de personas y pequeños grupos.
Instituciones ahistóricas naufragando en ambiciones personales han llegado al punto de constituirse en empresas familiares y en mercado interno de venta y concesión de candidaturas.
En los partidos políticos también se arrincona a la democracia, se merca de variadas formas.
En una república de ciudadanía preparada, los políticos neoliberales no hubieran tenido ninguna oportunidad. Sus mentiras calvas o de peinado de ladito se convirtieron en telenovela.
Con propaganda política perruna para morder contrincantes políticos con un estilo antropológico muy burdo de envestidura en piel de oveja y mitificación del líder en pantalla, los auditorios se confunden.
La elección en la boleta electoral tiene dados cargados algunas veces.
Los candidatos se presentan como falaz promesa de cambio, las masas crédulas y más necesitadas cruzan su boleta en la casilla de elecciones en un momento en el que el marketing cobra después de vender juventud y género; mientras, en su atascadero, caen en el olvido los “harvaritos”, “udegeitos” u otros posgraduados en las universidades estadounidenses.
Al pueblo le han vendido quimeras, sujetos en otro momento incapaces de hablar con corrección su propio idioma. Frente al televisor, bien peinados, maquillados, seducen a las votantes femeninas de mentalidad telenovelesca, que siguen siendo mayoría en el padrón electoral.
Calvos y de cabelleras, cerriles o citadinos, abogados o ingenieros, vacíos de ideas y compromiso social, feligreses de catecismo sobre la libertad económica que no comprenden.
Peones activos que salivan con el dinero y se cuadran al servicio de los poderosos locales, nacionales y externos.
Sin pudor han usurpado con cosméticos legaloides la franquicia de los poderes ejecutivos para tomar decisiones contrarias a la salud republicana.
El caso del país, 30 años de poderes ejecutivos federales omisos, corruptos, ineficaces. Una estela de gobiernos que decepcionaron a sus votantes, un triángulo perverso en los partidos políticos que generaron la plataforma institucional para empoderar, hacer llegar una generación de políticos en entidades, presidencias municipales y congresos cuyos daños y perjuicios aún son incalculables.
¿Cómo llegaron al poder gobernantes tan incompetentes como Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto a la más alta magistratura de la nación? En parte por la ceguera colectiva de la propaganda y la militancia advenediza.
Campañas caras, gobiernos pobres en servicio a la gente.
36 años de gobiernos estatales alejados de las necesidades sociales del pueblo jalisciense; políticas públicas operadas por gobernantes jóvenes y ambiciosos (derechistas y amparados por las sotanas) que sospechosamente cosecharon la inconformidad acumulada para hacer una gestión de gobierno aterciopelada con cercanos y alejados cínicamente de las mayorías.
Jalisco, medio siglo de inmovilidad.
¿Cómo es posible que hayan llegado a gobernadores personajes evidentemente incompetentes y/o inexpertos como Alberto Cárdenas Jiménez, Emilio González Márquez y Jorge Aristóteles Sandoval Díaz?
En parte esto por la cortina de humo propagandística tendida como velo sobre la mirada de los jaliscienses.
¿Cómo es posible que la administración pública toda se sostenga con criterios gerenciales que no sólo no resuelven el problema de la inseguridad, el empleo sino que producen una profundización de las desigualdades?
En gran parte por el gasto en comunicación social y esa fórmula encontrada de sumar caricias de la prensa a modo.
Los herederos de Goebbels que rentan plumas y cámaras para que los vestidos y trajeados luzcan sus rostros y la gente no perciba el mensaje entre líneas e imágenes.
Los políticos oportunistas de la página histórica neoliberal millonarios, inhumanos, ineficaces, impunes, tienen que rendir cuentas del enorme rezago que sus administraciones produjeron en los distintos ámbitos de la vida pública estatal.
Difícil discriminar lo real en los informes de gobierno y la estadística oficial. Las unidades de comparación son siempre las administraciones anteriores y sobre ellas se sustentan los supuestos logros de la gestión actual.
La cortina de humo de la obra pública que se licita a particulares.
Bastante onerosa por sus consecuencias es la ingenuidad ciudadana seducida por palabras vacías de contenido de promesas; bastante escasa la cultura cívica y política, bastante amplia la pobreza de las masas para identificar el garlito histriónico de los partidos en la vida nacional, mancos del lado izquierdo.
El ciudadano promedio no discrimina. Le venden igual los cereales y el pan bimbo que los políticos que le ponen promesas de manera endulzada en sus oídos.
La lejana memoria. En la década de los setentas, un mitin de la campaña en la ciudad de Tepic por la presidencia del priista –candidato único– José López Portillo en mis lejanos tiempos de la educación secundaria. Al igual que mis compañeros, fuimos trasladados en camión por nuestros maestros, ondeábamos ingenuos las banderitas a favor de su candidatura, sin saber aún que se transformaría en el perro de la colina.
Sus palabras nos eran poco comprensibles, la energía del pueblo congregado contagiada de entusiasmo. Pueblo y educandos crédulos en algarabía pasajera.
La juventud y la niñez éramos parte del futuro en su discurso de educación para todos.
El corazón retórico y palpitante de una nación prometedora.
El colimense Miguel de La Madrid Hurtado y su campaña de renovación moral de la sociedad.
Eficiencia cero.
La bandera de salida de años venideros de la ruta neoliberal.
Tiempos de un segundo informe del gobierno de Jalisco sincronizado con la semana del Día de Muertos, susceptible de lectura analítica.
La agenda de gobierno del continuismo, el garlito de endosar responsabilidades y pedir.
Tiempos de contraloría social, política, económica, tiempos de cumplir el tema de la revocación, tiempos de sorprendente movilización de grupos sociales en casa Jalisco.
Los resultados lejanos, la inconformidad en crecimiento, el 2021 en puerta.
Difícil saber si la propaganda oficial será suficiente para reinstalar la confianza; más difícil saber, cuánto recurso público se irá por las cañerías para posicionar o limpiar imágenes.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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