De herencias, tradiciones pedagógicas y docentes que dejan huella

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Los sujetos que están en educación, como actores o como agentes son producto de prácticas y de ideas de escuelas pedagógicas del pasado y a su vez son productores de nuevas tendencias educativas. Jaime Navarro Saras, editor de esta revista, tuvo la atinada idea y publicar año tras año, algunas remembranzas de docentes en el marco del Día del Maestro.
En otro tiempo los docentes noveles se reivindicaban con la influencia de ideas de Makarenko, Piaget, Montessori, etcétera; y en las últimas fechas se ha puesto de moda el aporte pedagógico de Paulo Freyre, hoy en día todos y todas somos freirianos sin Freire.
Pero, lo que sí estamos seguros en este asunto, es que vivimos hibridaciones pedagógicas, ya no tenemos el faro que guíe las prácticas educativas con claridad y con sentido, vivimos ciegos y huérfanos de ideas innovadoras
De Jalisco, los pedagogos clásicos han sido olvidados, hubo hace muchos años, una serie de personajes que eran verdaderos intelectuales orgánicos, ellos aportaron con su sabiduría con la generación de ideas pedagógicas, de cómo tratar a los escolares, de algunos métodos de enseñanza, del manejo de los materiales de apoyo, de poder adaptar los contenidos nacionales a contextos específicos, entre otras cosas. Hoy esto ya no existe. Los docentes noveles que recién se incorporan al sistema se caracterizan por esta orfandad pedagógica, no existen referentes arcaicos que de manera potente les dé la posibilidad de tener claridad en la tarea de enseñar.
Asuntos como la creación del clima de aula, la reflexión de las prácticas educativas desarrolladas escolarmente, la sistematización de rescatar lo valioso de lo que se hace, los recursos metodológicos para investigar las características psicopedagógicas de los escolares, estrategias para mejorar la relación con los miembros de la comunidad en donde está ubicada cada escuela y demás. Son asuntos que contaban con algunos referentes, las ideas pedagógicas clásicas provenían de algunas experiencias exitosas, pero ,sobre todo, había personajes que dejaban huella en sus escolares.
Antes se hablaba de personas que habían estudiado con Piaget, con Vygotski, con Freinet, etcétera, que habían hecho una estancia en el extranjero y llegaban cargados de ideas innovadoras e intentaban ponerlas en práctica en nuestro entorno.
Habría que ver ahora cuáles son las referencias fundamentales de los estudiantes de pedagogía y de magisterio, cada escuela Normal debería tener teóricos e intelectuales de consulta obligada, con la finalidad de recibir influencias significativas que pudieran ser adaptadas a las condiciones reales de nuestro contexto.
Hubo un tiempo que había docentes que dejaban huella, por el manejo grupal que realizaban, por la seguridad de su postura pedagógica y por la capacidad de mediar con las y los estudiantes a su cargo. Hoy los docentes que dejan huella se han difuminado, vivimos ahora, a partir de la orfandad pedagógica, de la capacidad de dar palos de ciego y de intentar reinventar el hilo negro de la pedagogía.
Se necesitan imágenes potentes de docentes, claridad en las ideas de los principios, los fundamentos pedagógicos y la solidez en el sustento de la práctica. La Nueva Escuela Mexicana se ha convertido en un híbrido de muchas cosas, un galimatías que no tiene ni pies ni cabeza; y que tiene un diseño muy complejo, que al final no tiene claro el destino de hacia dónde se pretende llevar a los escolares y, antes que ellos, a las y los educadores de este país.

*Doctor en Educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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