De celebraciones y continuidades

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Inicia la semana con la transición en la Secretaría de Educación Pública, crónica mañanera anunciada desde diciembre pasado.
Delfina Gómez Álvarez, más política que maestra en los últimos diez años, toma la rienda del sector educativo con el espaldarazo presidencial. Segunda mujer, segunda profesor de carrera a cargo en cien años de vida de la Secretaría.
Los trabajadores de la educación, el inmovilismo por la pandemia, la Cuarta Transformación parcialmente legislativa aún en promesa; la despolitización de las masas en encierro, los eternos camaleones en la franquicia del SNTE, el juego de las dobles máscaras seccionales en Jalisco, la perpetuación, la disonancia de la CNTE, los recursos humanos reproducidos en probeta por la reforma educativa y por los caldos de cultivo prianistas y otros colores secundarios, parte de la agenda en espera.
Moctezuma 1, Delfina 2, el primer tercio de continuidad de un sexenio sobre las mismas piedras.
La expectativa social y magisterial son coincidentes: el retorno a las aulas como prioridad, disminuir el impacto de la pandemia en la calidad educativa, retención. La gobernabilidad del sistema, sus niveles y sostenimientos, la operación nacional de la Nueva Escuela Mexicana, el control de las plazas, el fortalecimiento del normalismo, la formación continua y los sistemas de mejora y promoción, la vacunación de los docentes, etcétera.
Días también de preparación de la sesión 5 ordinaria del Consejo Técnico Escolar en educación básica. La guía nacional subraya el desarrollo socioemocional como elemento clave para el aprendizaje en la actual condición y la necesidad de fortalecer las estrategias de comunicación y evaluación de los aprendizajes.
La guía estatal-Recrea por su propia cuerda, de nuevo difundida vía electrónica y tarde, plantea en lenguaje repetitivo la atención de los RETOS –¿Aprender como deporte extremo?– que para los redactores apresurados son: avance en el aprendizaje, permanencia, contexto, intervención didáctica y acompañamiento en casa, las sombras estadísticas platónicas del rezago. ¿Podría ser de otra manera?
Sólo por meter bisturí a un elemento del lenguaje utilizado: ¿Aprender es siempre avanzar? ¿Avanzar tiene como parámetro lo curricular, entendido este como contenido gradual? ¿Esperamos avance a toda costa, pese a la multicitada pandemia y las recetas de educación a distancia? ¿El discurso de proyectos integradores y de interdisciplinariedad, fértiles en tierra de Educación Especial, es relevante en el trayecto formativo de toda educación básica?
Las sombras estadísticas platónicas del rezago. Los diagnósticos cupulares bien cobrados. Los asesores bajo contrato.
Por el retorno a las escuelas hasta agosto, anunciado por ejecutivo estatal, mucho del contenido referido como la modalidad mixta y la generación de condiciones para la participación e involucramiento de las familias en la llamada Quinta Guía, del cuarto para las doce, ha quedado obsoleta antes de llegar a los colectivos.
Sin ser temas directos del debate de los Consejos Técnicos, por el conjunto de variables externas: ¿Cómo se diseñan estrategias para favorecer la permanencia, para disminuir el rezago? ¿De qué manera desprendemos del oficio y obligaciones de la docencia y de la gestión pedagógica en las escuelas la formulación de recursos eficaces de acompañamiento en casa?
Esta semana también ha sido fecha de memoria histórica en Jalisco por el aniversario de la ciudad capital.
Ayer martes de carnaval con apagones y hoy miércoles de ceniza.
En la plaza Fundadores, ante el monumento de Beatriz Hernández y con la composición en relieve de bronce sobre muro de cantera, recuerdo del hecho de la fundación de Guadalajara, se extiende la mirada al pasado.
Sin la celebración tradicional de música y algarabía de otros 14 de febrero, se conmemoró un aniversario más de la ciudad de Guadalajara en el actual lugar, que según se acepta en los textos históricos sucedió en 1542.
La Guadalajara de mil imágenes en postales y fotografías que recuperan variadas etapas de su gente e historia. Ciudad ahora cercenada en su centro por la cara línea 3 del tren ligero que tose de color naranja de Covid-19 y al igual que otras urbes padece falta de oxígeno y se reacomoda, como su sociedad, –savia vital–, al flagelo de una pandemia que ha abandonado por el momento el botón rojo.
Ningún aire remueve sus canteras coloniales, su debilidad sinarquista y vocación política conservadora.
La ciudad celebrante y sus afanes de inseguridad, los reacomodos económicos y emocionales de su gente, la ciudad crisol de mexicanidad; de oferta educativa.
La ciudad cumpleañera que se embriaga para justificar ausencia de proyecto municipal de gestión y respuesta atingente a las necesidades reales y sentidas de la ciudadanía.
La ciudad que ensaya cambios políticos desde los tiernos noventas y no termina de acertar, la brújula que la direcciona al Norte imantado donde está el negocio urbano, el espacio geográfico donde se reproduce la mentalidad tapatía conservadora, festiva y de apatía política; la ausencia de contraloría social en sus ayuntamientos.
La ciudad que ahora reza por la salud total del líder político jalisciense Juan Sandoval Iñiguez.
Guadalajara cumpleañera, donde también se hacen prácticas de amor y amistad entre sus gentes.
Transcurridas 72 horas del día del amor y la amistad, la celebración sincrónica de sentimientos ya cubiertos de ceniza, el afecto etéreo en rojo de corazones que yacen en los botes de basura, chocolates con tres etiquetas negras, consumidos con culpa y flores sin aroma virtuales, los regalos y tiendas chocolateras con los descuentos de saldos, antes que llegue la próxima catarsis colectiva.
El día del amor y la amistad, los días extendidos, la perpetuación del sentimiento y la poesía exprés, las cualidades del hacer y decir de la etapa juvenil, la danza simbólica entre los jóvenes antes de la mayoría de edad.
Días para leer poesía light, escuchar canciones y recordar la propia biografía amorosa o amistosa.
El amor y la amistad como actos de emancipación de la soledad y el aislamiento, sentimientos grises de los citadinos aislados como modernos neanderthales en su última glaciación.
Los regalos y afectos empaquetados en papelerías y tiendas de regalos, las tarjetas salvadoras para quien renuncia a las virtudes de la elocuencia y el buen decir.
Los iconos y emojis urgentes, ordenados para los lenguajes sin palabras, el mercado redituable de lo juvenil.
Los corazones en mil representaciones, las manos que se estrechan, se entrelazan en tiempo fugaz, los días y las personas, el tiempo que sobrevive con el exceso de dulce en los dias subsecuentes, el lenguaje edulcorado que pierde significado.
Los adolescentes y jóvenes que no practicaron el lenguaje escrito en los buzones de correspondencia escolares, las pláticas y las miradas en los patios que enmudecieron, los Whatsapps impersonales hiperactivos.
Las instituciones de educación secundaria y la media superior silentes, laboratorios sociales que esperan.
La escuela del pasado lugar donde es posible observar el fortalecimiento del instinto gregario, de identidad y pertenencia al grupo.
No todos los adolescentes tienen la misma disposición, ni se adaptan al otro con la misma velocidad, pero es posible afirmar que justo el valor y la experiencia que otorga la interacción con el grupo de amigos hace que las vivencias en estos niveles educativos marque la impronta de personalidad y estructuras de relación social futuras.
Las escuelas secundarias y las preparatorias, espacios donde concurren sujetos en desarrollo biológico y desarrollo socioafectivo acelerados.
La educabilidad de los mismos y los puntos de encuentro necesarios entre padres y educadores. La tarea de comprender este estadio de desarrollo.
La propensión al encuentro y búsquedas de amistades característicos explica la búsquedas de identidad, la renuncia a las vestiduras de la infancia y el descentramiento del núcleo familiar a partir de algunos códigos grupales simbólicos donde se valora la fuerza y madurez, los ricos lenguajes de la sexualidad en ciernes.
Festividades, celebraciones, la esencia multiforme de los estadios de edad de la adolescencia.
El salvamento del derecho a una educación de calidad pese al doble ruido político y sanitario en contexto.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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