Cuatro formas del estoicismo

 en Jorge Valencia Munguía

Jorge Valencia*

1. Muertos

Los mexicanos hemos querido ser identificados como admiradores de lo macabro. La inclinación nos viene por la influencia indígena, cuya predisposición por la muerte motivó una celebración con copal y cempasúchiles. Donde al menos en el estado de Jalisco una de cada diez familias hoy día ostentan la penosa estadística de tener un familiar desaparecido como consecuencia de la inseguridad y la violencia, la festividad adquiere el tono de una patología. Una forma de estoicismo que requiere psicoanálisis.

2. Atlas

Otra forma de sufrimiento es ser adepto de un equipo que no gana. Atlas ha sido campeón de liga una sola vez, hace casi 70 años. A diferencia de su acérrimo rival, las Chivas, sus simpatizantes en su mayoría son tapatíos y el único orgullo al que se aferran es la tradición de jugar bonito. A pesar de la benevolencia del campeonato nacional, donde hasta el penúltimo lugar de la temporada puede aspirar a levantar la copa si se cuela a la “liguilla” y ocurre un milagro, los rojinegros nunca han gozado de esa suerte. Su lema es símbolo de la resignación: “con Atlas, aunque gane”.

3. Izquierda

La izquierda mexicana apenas llega a la intención. Tal vez como producto de la falsa bandera con que el gobierno posrevolucionario fingió la equidad de las instituciones a balazos y corruptelas, nuestro socialismo contemporáneo se reduce a los programas de limosna con que los jefes de Estado (cualesquiera) reparten el atole con el dedo. El último tlatoani de la igualdad es Cuauhtémoc Cárdenas, santificado por los partidarios y momificado por la historia. El lopezobradorismo es una versión limitada por la reacción y la mala suerte.

4. Poesía

Sólo nos queda el rock. O lo que las fusiones nos han heredado. Nuestra tradición poética ha encontrado en la música de la contracorriente una vía de difusión acribillada por los narcocorridos, el reguetón y los Arjonas con resortera verbal y enanismo. La poesía se resigna a las bardas. Libros que nadie lee. Tal vez cierto cine.

Epílogo

La mexicanidad no es una elección. Es el regreso a Comala en busca de un tal Pedro Páramo. Sólo quedan fantasmas. Una adicción al deporte que nos otorga decepciones, una izquierda que no existe y la poesía que nos redime. Feliz cumpleaños, queridos muertos.

*Director académico del Colegio SuBiré. jvalenci@subire.mx

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