Cuando cuidamos de otras especies, aprendemos de nosotros mismos

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzib-Goodin*

Joan Goodall es una primatóloga y antropóloga inglesa que dedicó su vida desde muy joven al estudio de la conducta de los chimpancés.
Cuando tenía 26 años, en julio de 1960, viajó de Inglaterra a Tanzania con el firme y único propósito de estudiar la conducta de los chimpancés, aun cuando no tenía una formación científica o una clara idea de qué o cómo lo haría, vivió en solitario por meses y meses, primero buscando los mejores lugares para encontrarlos y, una vez que lo logró, comenzó a observar y estudiar con sumo cuidado sus conductas, al punto tal que logró miles de notas que daban cuenta de la compleja sociedad en la que los chimpancés se desarrollan.
Su equipo de trabajo se componía de un cuaderno de notas, binoculares y una increíble fascinación por la vida salvaje, que la había envuelto desde muy niña. Aun cuando nació en un mundo muy distinto, tomó una decisión de vida y se mudó a la selva, incluso sin tener una meta clara, no sólo científica sino profesional.
El resultado de ese momento de total lucidez sobre lo que quería hacer, más de 50 años de años de investigación y conocimiento que ha cambiado la visión que teníamos sobre la vida salvaje. Cuando ella se internó en el bosque de Gombe en Tanzania, el mundo sabía muy poco sobre estas criaturas y, por supuesto, no estaba remotamente enterado de la relación genética que los humanos tienen con los chimpancés.
Si bien, la Dra. Goodall adoptó una aproximación poco ortodoxa para realizar sus investigaciones de campo, fue perfectamente justificable, lo cual nos muestra la necesidad que tienen los científicos de adaptarse a las situaciones y no pensar en modelos rígidos de investigación. Su enfoque fue internarse no sólo en el hábitat de sus objetos de estudio, sino en sus vidas y experimentar junto a ellos la compleja sociedad en la que viven, más como un vecino y menos como un observador distante, con la meta de entenderlos no sólo como una especie más sobre la faz de la tierra, sino como individuos con características de personalidad, emocionales y como miembros de la sociedad a la que pertenecen.
Muy en los inicios de su investigación, la Dra. Goodall descubrió que los chimpancés fabrican y usan herramientas, que hasta entonces se había considerado como el máximo logro sólo del homo sapiens, lo cual tuvo tal impacto en los humanos pues esto cambió las estructuras cerebrales y dio paso a los procesos cognitivos; así que descubrir que los chimpancés son capaces de ello, dejó perplejos a muchos investigadores, ¿si son capaces de usar herramientas, por qué no cambian sus estructuras cerebrales y crean un nuevo hito de desarrollo cognitivo?, ¿quizá procesos de comunicación aun más complejos?, ¿qué fue lo que pasó con los Sapiens que dieron un salto evolutivo tan grande respecto a otras especies?
A lo largo de 50 años, la Dra. Goodall ha escrito 10 libros científicos donde ha dado cuenta de sus observaciones, algunos de ellos han sido premiados por la sistematicidad con que explica la vida de los chimpancés, con notas que dan cuenta de las interacciones sociales y personales entre cada uno de los miembros de la sociedad, así como los nacimientos, muertes, parejas y relaciones personales entre ellos. A estos libros se agregan 15 libros infantiles que buscan acercar a los niños a las maravillas de la observación de los primates y especialmente la fascinación por la vida salvaje.
Por supuesto ofrece conferencias por todo el mundo adoptando distintas facetas de su vida profesional, pues se le puede considerar un científica renombrada, conservacionista de la naturaleza, pacifista y especialmente se ha convertido en una mentora de aquellos que buscan estudiar a otras criaturas, lo que en los últimos años ha dado pie a miles de investigaciones de campo a lo largo y ancho del mundo con iniciativas que buscan apoyar no sólo la conservación del medio ambiente, sino la comprensión y otras especies tanto animales vegetales y hongos que nos permitan aprender de los ecosistemas y mejores las formas con que nos relacionarnos con ellos, para poder conservar este planeta en buenas condiciones por muchos miles de años más.
Este ejemplo de vida no se encuentra en los libros de texto, por qué nunca se nos enseña en las aulas que cuando se tienen las ganas, se logran cosas que cambian no sólo nuestras vidas, sino tocan muchas otras. A veces nos enseñan a ser prácticos, a tocar en lo inmediato, se nos dice que debemos contribuir, al mismo tiempo que no limitan sobre lo que podemos hacer o no. El ejemplo de la Dra. Goodell es que podemos ir más allá de lo que uno mismo espera, y romper el molde, a veces sin tener una idea clara de lo que se quiere, pero con paso firme y sin miedo, ella buscó lo que había deseado desde niña, estar cerca de la naturaleza, ¿cuántos de nosotros nos atreveríamos a tomar nuestros sueños de esa forma y hacer de nuestras vidas algo francamente extraordinario?
¿Se atrevería usted el día de hoy a cambiar su vida o a invitar a un niño a atreverse a lanzarse al vacío y sin paracaídas?, o tal vez esas iniciativas sean sólo para unos cuantos visionarios a los que únicamente podemos admirar a la distancia.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

  • Sandra
    Responder

    Amo los monos.
    Excelente material.
    Dra..
    Slds cordiales muy amable

  • Verónica Vázquez Escalante
    Responder

    Sumamente interesante su articuo Directora. En realidad la Doctora inspira a la observación y a reconoce Sr lo que se quiere para alcanzarlo y aportar conocimientos. Tarea muy difícil.
    Saludos

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