Casa llena. El retorno a las aulas

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

El fin de semana y día de hoy fueron muy diferente a otros días, este fin de semana fue de asueto y puente largo, las calles de la ciudad estuvieron desiertas, pero los parques, plazas y espacios públicos atiborrados de personas; las papelerías no se daban abasto para llenar las bolsas con útiles que los padres fueron a comprar en desbandada y, hoy martes el tráfico fue más lento que otros días, la razón es porque las mayoría de escuelas de educación básica se abrieron para recibir al 100% de los estudiantes.
A decir de propios y extraños (entre ellos Manuel Moreno Castañeda), el retorno a las aulas se debe principalmente a razones de carácter económico y por la complejidad que implica para las autoridades educativas poder controlar el modelo educativo que ha perdurado desde que la escuela se trasladó a los hogares, el tema de la inseguridad de quienes vigilan la educación es porque la educación a distancia, virtual o en formato híbrido resulta bastante compleja de controlar, ya que los números y los tiempos que suelen darle sentido a su función no se pueden contabilizar y eso, se quiera o no, a la larga (según ellos) son más o menos votos en una elección local o federal y los informes son menos voluminosos que suelen ser cuando las aulas están desiertas o a medio llenar.
Con esta medida, de regresar a las aulas, nos queda muy claro algo: que las autoridades educativas no aprendieron mucho del proceso vivido durante los meses de pandemia, ya bien sea porque no lograron homogeneizar los requerimientos que necesitaban tanto docentes como estudiantes y, no les quedó de otra que voltear al modelo que si conocen a la perfección y, en tanto, lo mucho o lo poco que se avanzó acerca de la digitalización y la educación a distancia, quedará para otra ocasión el seguimiento de ello, ya que, el escaso voluntarismo evidenciado tanto por la falta de financiamiento como de la gestión chata y las propias prácticas docentes anquilosadas de la educación tradicional, eso no será posible.
Es triste, ya que, siempre se buscó encontrarle otro sentido a la escuela y ésta era la oportunidad ideal, lo que sabemos es que los resultados que se obtendrán a corto, mediano o largo plazos con los alumnos en las aulas no serán diferentes a los vividos hasta antes de la pandemia, si el referente es PISA, PLANEA o cualquier otro, estaremos como siempre, en los últimos lugares con respecto a otros países, y muy por debajo de la media deseable si nos vemos a nosotros mismos.
Estamos pues, ante el escenario que casi todo es tangible y contabilizable para los tomadores de decisiones, un estudiante en las aulas siempre será un estudiante que se podrá verificar, independientemente si su pensamiento y su voluntad está en el aula y en la actividad que le proponen realizar sus profesores, ya que, nunca pasará desapercibida ante situaciones como la que se vivirá a partir de hoy, esa famosa frase de que seguimos teniendo un modelo de escuela del siglo XIX, con docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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