Beisbol, ¿por qué no?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Por todos es conocido que el actual presidente tiene un gusto y un agrado por el llamado “Rey de los deportes”: el Beisbol. Habría que conocer su historia para saber las razones de su afición, pero eso no es el tema ahora. Hablaremos de este interesante deporte.
En un país en el que el futbol es el deporte más practicado, difundido y visto, tenía pocas oportunidades de destacar y, sin embargo, lo ha hecho; incluso se cuenta con dos ligas profesionales: la liga Mexicana de Beisbol y la Liga del Pacífico. Probablemente pocas personas lo sepan, pero nuestro país ha ganado en diferentes ocasiones torneos y campeonatos internacionales, tanto en divisiones infantiles como en nivel profesional, entre otras, la Serie del Caribe.
De hecho, también, tal como en el futbol, pero con menor difusión, muchos beisbolistas han llegado a jugar en las ligas mayores de Estados Unidos, el máximo escenario donde se practica y juega este deporte. Así, nombres como Fernando Valenzuela el más reconocido, Jorge Orta, Teodoro Higuera, Vinicio Castilla, Adrián González, Beto Ávila regresándonos más en el tiempo, o Joakim Soria y Roberto Ozuna como las estrellas vigentes, pueden ser identificados, aún entre aquellos que no le prestan mucho interés.
El beisbol tiene todo un bagaje de palabras y recursos lingüísticos interesantes, de hecho ha acuñado diferentes frases que empleamos en la vida cotidiana. Recupero aquí dos de ellas: “De pisa y corre” que implica hacer algo con rapidez y la segunda que refleja lo que es su filosofía como deporte, “esto no se acaba hasta que se acaba”; a diferencia de otros deportes como el futbol, el futbol americano o el basquetbol en los que el tiempo nos permite saber con anticipación que equipo va a ganar sobre todo cuando la diferencia es clara y amplia, el beisbol puede generar sorpresas, dar volteretas y revertir una derrota mientras no caiga el out 27, lo cual puede generar finales sumamente emocionantes.
Recuperando esta idea de difundirlo durante el sexenio, es claro que podría practicarse en las escuelas, dado que se puede volver, empleando materiales que no impliquen algún riesgo para los niños y niñas, una estrategia didáctica para perfeccionar y desarrollar, principalmente en nivel preescolar y primaria, psicomotricidad, coordinación motora gruesa, coordinación ojo-mano, ubicación espacial, el uso de instrumentos y herramientas, por mencionar algunas. Al mismo tiempo favorece la convivencia, la concentración y la integración genérica, dado que se pueden formar equipos conformados por niños y niñas.
Esta es una idea que considero puede ser tomada en cuenta ¿no?, ¡sólo espero no haberme volado la barda!

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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