Aprender para educarse
Miguel Bazdresch Parada*
En diversos momentos y en distintas épocas, la discusión y la reflexión acerca de la educación insiste en la mayor importancia de esa tarea para las personas y las instituciones. El centro de esta tarea está en la transformación del conocimiento de las personas, pues los individuos humanos nacemos prácticamente sin ningún conocimiento y apenas un para de reflejos indispensables para la supervivencia, a saber, sonreír y llorar. sonreír para llamar la atención, llorar para solicitar alimento. En esas manifestaciones en las cuales se transforma un gesto en la atención de los mayores, y se logra compañía, y alimento. El bebe aprendió a sustentar el saber cómo aprender. Y de ahí hasta la vejez, en la mayoría de los casos.
De esta manifestación, en la cual la naturaleza se transforma en cultura, se sustenta la ciencia del aprender. Y de la ciencia del aprender se deriva la ciencia del enseñar, arma humana para controlar deseos, impulsos, las ganas de… y las preguntas por el mundo visible y, después, el conocimiento de lo invisible, aunque sentido y movilizador de la maquinaria del sentir, desear, querer, buscar y dominar.
Aprender es así la fuerza de incorporar a todo nuestro cuerpo, no sólo al cerebro, no sólo al corazón, los conocimientos, las ciencias, las técnicas, los saberes y las historias. La cultura es eso pensado, fabricado o escrito, incorporado a nuestro cuerpo y de algún modo sabiduría, espíritu y modos de hacer cuya función es lograr la vida en este mundo, nada fácil de respetar; y lograr relacionarnos con los otros seres iguales, humanos también.
De ahí la poderosa sencillez del cómo aprender. Tres ingredientes centrales: fines del aprender, actos para el aprendizaje y propósitos de lo aprendido. Traducida a preguntas, esta supersencilla fórmula quedará así: ¿Cuáles son los fines (para qué) de aprender aquello que quieres aprender? ¿Con cuáles acciones piensas que se pueden aprender esos fines? Y, ¿cuáles son los propósitos que justifican esos fines y esas acciones?
En ocasiones se sobreponen fines y propósitos, pues en la vida diaria no los distinguimos. Fin es: “por qué” razón o motivo se ejecuta algo. En la tarea educativa se pretende el fin de motivar a las personas, darles razones, hacerles ver la trascendencia del aprender. Propósito alude a “para qué” se hacen actos o acciones, es decir, hacer el camino de la ignorancia al conocimiento, cuyo dominio resolverá necesidades no satisfechas o atenderá situaciones no deseadas por alguna razón.
Así, el fin y el propósito estarán coordinados: se aprende porque queremos conseguir una finalidad, lo cual se hará realidad si se aprende los saberes necesarios para dominar el proceso y los conocimientos necesarios para lograr el fin deseado y necesario.
Este razonamiento implica evitar pensar como finalidades abstracciones genéricas, las cuales pueden expresar deseos de valor, pero no son conseguibles con propósitos de aprendizaje. La educación nos provee de una o varias finalidades, objetivos motivados, relacionados con “algo”, quizá sólo necesario para comprender nuestro modo de vida o necesario para modificarlo porque no nos satisface. Un ejemplo puede ser comprender nuestra vida en común en este lugar, en este país, con esta gente. El fin se centra en “comprender la realidad”. Este fin requiere propósitos dirigidos “para comprender”. Comprender es la clave y lo desglosamos en X número de estudios cuya materia entrelazada con todas las materias nos permitirá “comprender” y de ahí a proceder de manera congruente con esa comprensión. Y así, será relativamente decir que las acciones pueden ser las materias de un currículo (otra forma de decir proceso) y los métodos diseñados para lograr esa comprensión. Esas acciones pueden ser dominar la teoría de una ciencia, ejercitar un ejemplo de aplicación de un modelo, demostrar que la población sabe cómo hacer… cierta actividad comunitaria (votar, por ejemplo)… todo congruente con fines y propósitos.
De lo anterior surge sin dificultad cómo aprender es educarse. Nadie nos educa. Nos educamos en relación con nuestros iguales para… conseguir… las ideas, los métodos, la comprensión y… los propósitos congruentes para realizar las acciones necesarias con las cuales alcanzar el o los fines definidos y aceptados. Por eso aprendemos propósito y acción para educaros finalidad, entre otras, del ser humano en este globo terráqueo.
*Doctor en Filosofía de la Educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx