Aprender matemáticas

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Aunque hay voluntad gubernamental para que el mes de agosto se retorne a las aulas, se ha subrayado que el regreso de las niñas, los niños y los adolescentes, será decisión de los padres de familia.
De cualquier manera, el Sistema Educativo Nacional y los trabajadores del mismo han de estar preparados y habilitarse sobre sistemas híbridos de educación (virtual-presencial) y, mientras se ensaya la elaboración del diseño acartonado y repetitivo de guías nacional y estatal para actualizar en la incertidumbre, descansar las pantallas y los ojos, prepararse emocionalmente e involucrarse en el debate pedagógico contemporáneo.
En el polémico calendario escolar de 200 días previsto para el ciclo escolar 2021-2022 hay asignados días laborales para trabajar en la nivelacion pedagógica. Ojalá los déficits de aprendizaje y de saberes necesarios en grados y ciclos escolares, se cubrieran con esta facilidad que subyace a la idea de nivelar; ojalá el desarrollo de la inteligencia de la niñez y la juventud dependiera sólo de variables escolares como planes, programas de estudio y docentes formados y actualizados.
Hay una franja de alumnos y alumnas que pese a la privación de algunas oportunidades de aprender han logrado mantener su ritmo de aprendizaje en saberes con prestigio escolar como los relativos al pensamiento matemático. Así lo demuestran ejercicios institucionales realizados en el ciclo escolar 2020-2021 como LIMATEJ (Liga de Matemáticas del Estado de Jalisco), en el que niños y adolescentes destacados fueron capaces de habilitar su participación virtualmente y resolver problemas con autonomía.
El común es que, el alumnado de educación básica tiene problemas para gestionar su aprendizaje de Matemáticas desde casa, aunadas a las dificultades socioemocionales y de salud.
El rezago se presume considerable. Desde el niño de preescolar con experiencias por hacer para desarrollar procesos de seriación, correspondencia, clasificación, y la noción misma de número y representación hasta los saberes deseables de álgebra y trigonometría en secundaria y bachillerato.
Al retorno a la escuela en el nuevo ciclo escolar, aprender Matemáticas será un desafío, al que tendrá que enfrentarse de formas innovadoras y creativas, obviamente más allá de un paquete de nivelación o de visiones obtusas entretiene bobos de fases intensivas de “actualización”.
Pruebas de habilidades como la histórica IDANIS, PLANEA o la relativa a cálculo mental presente en las herramientas de SisAT confirman las dificultades casi generales de los educandos para el dominio de los saberes básicos en la materia.
Antes y después de la pandemia los alumnos reprobaron mucho, parece ser que el coco de los estudiantes es justo la asignatura de Matemáticas; agregada una indisposición actitudinal cuyo origen puede ser rastreado en las prácticas de enseñanza y evaluación.
Hay debates sobre las causas del problema en cada caso particular y en cada grupo escolar. En lo general, observo un formalismo precipitado en la estructura lingüística de los números y una obsesión cortoplacista por los resultados cuando los procesos tienen tiempo, ritmo y racionalidad de cognición.
Hay variables centrales como el profesor, el libro, los materiales educativos, pero también contexto y capacidad de acompañamiento y asistencia en la familia; hay también necesidad de conocimiento real del sujeto que aprende más allá de la clasificación de perfiles psicológicos.
A los alumnos y alumnas destacados en el tema de los números les caracteriza la disciplina y el pensamiento matemático, la capacidad de entender la representación de realidades complejas sintetizadas en su expresión numérica. Esta dimensión de la inteligencia que tanto se valora en la escalera del aprendizaje de la materia, no siempre se educa en el entorno escolar.
Este ciclo escolar, a pesar de los días difíciles que se vivieron por la contingencia, un sector de estudiantes fue capaz de avanzar en su proceso de aprendizaje esperado, aunque lamentablemente no fueron la mayoría.
Han sido capaces de ordenar sus actividades de manera autogestiva y al contrario de quienes se distraen fácilmente o se pierden en el laberinto del uso del tiempo sin provecho, los alumnos en comento han trabajado sus procesos y ejercicios de la asignatura de dejando horas de televisión y de teléfono móvil. Este perfil de alumnos requiere estimularse. La autodidáctica de los números está por producir algunas luces.
Aprender Matemáticas puede ser tan fácil o complejo según el número de horas invertidas de esfuerzo y dedicación.
Aprender acerca de las regularidades de los números implica el desarrollo de una capacidad y una competencia que no es innata, implica disciplina.
Formar el pensamiento lógico, el razonamiento abstracto, hacer uso de los saberes en la resolución de problemas y hacer uso práctico de los saberes matemáticos en la vida cotidiana, bien vale la pena el esfuerzo.
¿Cuánto aprendizaje de esta naturaleza logramos en las condiciones de educación a distancia? Es difícil valorar pero en general quedó mucho tramo por caminar.
La prueba, instrumento común de evaluación somete y premia saberes memorísticos; no siempre se enseña que la resolución de problemas matemáticos es apenas un ensayo de los saberes duraderos necesarios para algunos desafíos escolares y sociales en el futuro.
Resolver problemas es parte inherente a la vida, a la condición de ser humano.
Aprender matemáticas debería ser también espacio de felicidad y realización porque los números pueden ser un arte y pasión.
Aprender matemáticas es imprescindible porque además de ser lenguaje de la ciencia potencia la realización humana.
Aprender matemáticas de manera permanente, cultivar la inteligencia todos los días, contribuir a la construcción de una mejor sociedad es parte del perfil de egreso deseable en la educación obligatoria; debiera ser parte de la construcción social a favor de una sociedad atenta a la dimensión cuantitativa de algunos hechos y fenómenos de la naturaleza y la sociedad.
El lenguaje de las matemáticas es una forma silenciosa de exclusión. De segmentación y producción de inequidades en la convivencia escolar.
Las matemáticas, pilar estelar en la malla curricular de la cual derivan espirales de contenidos escolares, son generadoras también de baja autoestima y resistencia actitudinal.
Sean aprendizajes esperados o esenciales, el entramado simbólico representa una barrera de aprendizaje para quienes tienen las estructuras cognitivas rezagadas desde la cultura escolar.
Como las Matemáticas es la asignatura líder en reprobación, la investigación educativa sobre inclusión y equidad tiene mucho que hacer para develar los mecanismos institucionalizados del porqué se generan indicadores de calidad insuficientes o aprobación ficticia.
La construcción de comunidades de aprendizaje dónde se aprende felizmente los números es una falacia; en esta asignatura cuentan los veloces y adaptados, los aplaudidos y estimulados por una cuestionable cultura del éxito.
La transformación de las formas de aprender y enseñar Matemáticas siguen siendo áreas de mejora.
Se requiere pensar las estrategias didácticas más eficaces y adecuadas para que nadie se quede atrás o en el primer bucle de la espiral, para que todos los educandos aprendan las nociones importantes.
Una de las inequidades es justo las formas y los fondos de ese lenguaje complejo en el que se convierte a veces el aprendizaje de las Matemáticas.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

  • Eduardo Torres
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    Estimado maestro, muy valiosas sus ideas. Podría abundar sobre “racionalidad de cognición” por favor. Gracias

  • Eduardo Torres
    Responder

    Estimado maestro: Comenta Ud. “Este ciclo escolar, a pesar de los días difíciles que se vivieron por la contingencia, un sector de estudiantes fue capaz de avanzar en su proceso de aprendizaje esperado, aunque lamentablemente no fueron la mayoría.” He comentado que necesitamos, la comunidad educativa de formación de formadores, reconocer los retos, y éste es precisamente uno de esos. ¿Qué tantos estudiantes avanzan al ritmo planteado por los programas, y cuántos se quedan y sobre todo por qué? Y también ¿cómo se compararían alumnos en normalidad presencial contra los que han vivido su instrucción de manera virtual? ¿Y por qué? En imperante ponerle números a esto. Es necesario explorarlo para resolverlo. Estamos de acuerdo los enormes beneficios que hablar fluidamente en matemáticas significa. Pero ¿cómo llegamos ahí? Creo que se hace imperante diagnosticar e investigar. Sólo así realmente nos comprometeremos con algún tipo de definición de rumbos para esta situación. Muchas gracias por su reflexión.

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