Aprender bien, aprender mal

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Llegan las lluvias y aparecen los encharcamientos y las inundaciones, en ello quedan desnudos los vicios y prácticas deficientes de la obra pública, pasan los años y vuelve a suceder lo mismo a pesar de las mejoras cosméticas o reparaciones que se hagan antes, durante o posterior al temporal de lluvias.
Sabemos que la obra pública en México es muy cara (muchas veces los costos están por encima de países como Alemania, Grecia, España, Bolivia y Argentina, ver https://revistaeducarnos.com/escuelas-al-cien-y-la-asignacion-de-los-recursos-el-lado-oscuro/), suena ridículo que a pesar de que los costos se duplican o triplican, ello no corresponde a la calidad de las mismas, pero, por qué pasa todo eso, la explicación puede tener muchas aristas, lo mismo desde la cuestión ética hasta la educativa, en este sentido, y con referencia a la educación recibida por los constructores de las obras preguntaría lo siguiente:

¿Acaso en las universidades de donde egresan los arquitectos o ingenieros responsables de la obra pública no logran aprender contenidos que les permitan elegir los mejores materiales de construcción y evitar fallas de las obras en el corto y mediano plazo?

Hay demasiadas evidencias, por lo menos en Guadalajara, de obras que en un par de años, a veces menos del año, donde el pavimento (en el caso de la construcción de calles, aceras y carreteras), debido a la deficiente nivelación y pésimos materiales éste se fractura y cuando llueve el agua se encharca (el ejemplo más reciente es el Paseo Alcalde, donde cada que llueve, se forma una laguna justo enfrente de la Rotonda de los Jalisciense Ilustres); cosa diferente sucede en calles de la misma ciudad y las cuales tienen más de 70 años como la avenida Chapultepec (construida por Julio de la Peña) o la de Niños Héroes cuyo pavimento está intacto y los encharcamientos no existen.
Y volvemos al tema educativo, en una ciudad donde nos caracterizamos por haber tenido y aún tener ingenieros y arquitectos de mucha valía, suena absurdo que sucedan todos esos vicios en la construcción, lo cual nos lleva a dos posibles explicaciones:

1. Que la tradición ya terminó y los egresados de las escuelas que los forman carecen de currículos lo suficientemente sólidos donde, por ejemplo, materias como matemáticas y física (que supongo son la base para nivelar los terrenos y evitar las inundaciones) no forman parte obligada en su formación.
2. Que en los concursos de adjudicación de las obras se privilegian valores como el negocio familiar de los gobernante, el beneficio a los amigos y el pago de favores, etcétera, por encima del talento, la experiencia y el conocimiento probado.

Lo cierto es que, se vea por donde se vea la obra pública deficiente, y por más que se digan lindezas en los informes de gobierno, siempre quedarán las dudas cuando llega el temporal de lluvias y tanto los encharcamientos como las inundaciones serán evidencias reales de que las obras se hicieron mal, ya bien sea porque no se supieron hacer (por falta de talento) o, lo peor, porque estuvieron rodeadas de corrupción; sea cual sea la explicación, lo cierto es que las escuelas que forman a los personajes encargados de la obra pública (y también privada) pareciera ser que no lo sabe hacer y ello es, aparte de triste, muy grave.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

  • Diego Brito Guadarrama
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    Apreciable Don Jaime, concuerdo en su análisis, sin ser vecino suyo, de tan hermoso estado, pero si compatriota de usted, y con el afán de abonar un poco a su artículo, les falta a los ingenieros y arquitectos responsables de las instituciones municipales y estatales en su ramo tener conocimiento de un código de ética pública que les obligue a tener un poco de valor cívico y vigilar lo que aprueban, a quien le asignan esos contratos y aplicar una garantía de satisfacción de la obra. El cambio de paradigma en cuanto a la corrupción se vislumbra distante, pero celebro, que personas como usted se tomen el tiempo y la responsabilidad de analizarlo. Enhorabuena y saludos desde el Estado de México.

    • revistaeducarnos
      Responder

      Muchas gracias por tus observaciones, saludos

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