Aprender a sobrellevar la escuela y la sociedad que están por venir

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Estaba más que pintado (por propios y extraños) que Jalisco no regresaría a clases presenciales porque no había (ni hay) condiciones sanitarias para cumplir con los protocolos que las propias autoridades han sugerido para el trabajo en las aulas, también es cierto que hay voluntad de cierto sector del gobierno y mucha presión de las escuelas privadas para regresar a la normalidad lo más pronto posible, ya que de ello depende la sobrevivencia como empresa de estas últimas.
Lo que resta del ciclo escolar, de aquí al 7 de julio, se seguirá trabajando a distancia y, según palabras del gobernador Enrique Alfaro, se regresará –si o si– en agosto, es decir, el próximo ciclo escolar. Mientras eso sucede tenemos por delante poco más de cuatro meses para evaluar lo que ha sucedido todo este tiempo con estas formas inéditas e impensables de trabajar en las escuelas; la realidad es que hasta antes de marzo del año pasado pocas eran las escuelas que utilizaban los medios digitales, las redes sociales y las plataformas para trabajar o mantener comunicada a la población escolar, hoy, en cambio, es impensable que después de que se controle la pandemia y regresemos a la normalidad raras serán las escuelas y docentes que dejen de utilizar dichos medios para generar procesos educativos.
Aunque suene raro, pero, viendo la parte positiva de esta realidad, la pandemia vino a darle un giro de 360 grados a la educación escolarizada, independientemente que haya o no condiciones para conectarse por un grupo significativo de estudiantes (de ello podremos hablar en otra ocasión), lo cierto es que esta tipo de modalidad potencia el desarrollo de habilidades tanto en docentes como en los propios niños, niñas y adolescentes, lo interesante, entonces, sería poder identificar aquellas experiencias exitosas y las no tan exitosas para establecer iniciativas que mejoren las condiciones educativas a distancia hoy y en lo que será el futuro de las escuelas.
Porque, como muchos piensan, y que desgraciadamente poco se ha insistido en ello, es pensar que una vez controlada la pandemia ya podremos regresar a la normalidad como si nada hubiese pasado, escenario, por supuesto, lejos de la realidad ya que una vacuna no cambia las condiciones sanitarias con que hemos aprendido a vivir, ahora más que nunca sabemos que tenemos que respetar ciertos protocolos para convivir e interactuar en sociedad.
Qué sigue, lo más simple e imposible a la vez: aprender a hacer las cosas bien y que los gobiernos generen las condiciones para ello, entre otras cosas: que no falten escuelas, que nadie se quede sin servicios médicos, que haya suficiente empleo y que aprendamos a colaborar, tener paz y ser felices, obviamente suena muy utópico pero, aunque se ve lejos, así es, de otra manera, llegarán otras pandemias que sean más letales y para entonces no sabremos qué hacer porque no aprendimos de la experiencia del Covid-19, en fin…

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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