Año Nuevo: adaptación al cambio

 en Adriana Piedad

Adriana Piedad García Herrera*

Inicia el 2020 en miércoles, a media semana y con días de descanso todavía, marcados por el calendario escolar. Por allá en mis primeros años de maestra aquí en Jalisco, específicamente en Zapopan, teníamos también un calendario con dos semanas de receso escolar pero que empezaba antes. Dejábamos de ir a la primaria casi con una semana de anticipación a las fiestas Navideñas, pero eso sí, regresábamos el 2 de enero, porque aquí en Jalisco así era la costumbre.
Los días que transcurrían entre la salida de vacaciones y la Noche Buena eran motivo de preparativos de todo tipo: los adornos en las casas, las compras para los regalos, los ingredientes para la cena, entre otros. Para ello teníamos casi una semana porque la segunda quincena de diciembre eran vacaciones, nos preparábamos para la reunión familiar con calma y celebrábamos las posadas desde el día 16.
Hoy el calendario escolar nos ha cambiado esa rutina, o por lo menos a mí me la ha cambiado. Que el día 20 sea todavía un día para ir a la escuela nos deja sólo tres días para los preparativos que en antaño nos llevaban una semana. Será que buscar el árbol de Navidad y las esferas, verificar que prendan los foquitos de las extensiones, planear el menú para la cena y preparar los ingredientes, comprar el regalo del intercambio y envolverlo, todo en tres días es demasiado para mí.
Quizá con la edad me he vuelto más lenta, pero en realidad disfrutaba tantos días de pensar en la Navidad y preparar los encuentros familiares y las reuniones con los amigos, pero hoy los días se apretaron a un solo fin de semana. Las cosas han cambiado y me cuesta trabajo adaptarme a ese cambio, porque en Guadalajara seguimos festejando la Navidad y el Año Nuevo, la rosca de reyes es otra cosa.
Hoy tengo todavía una semana de descanso, no sé si empezar a trabajar o seguir de fiesta, estos días son extraños para mí, el cambio también impacta en ese sentido. Ya estamos en el 2020 y es un reto empezar un nuevo año con una rutina propia, esperando el 8 de enero para regresar a la escuela. Estos primeros días pueden ser como me gustaría que transitara todo el año, entre lo que tengo que hacer y lo que disfruto, en cada día del presente escribimos el futuro.
Entre los anhelos personales y la ilusión de que las cosas en el tema educativo mejoren, tenemos mucho que hacer, siempre lo hemos tenido. Así como en los años previos preparábamos con calma las fiestas navideñas, en este año preparemos con calma nuestras metas para el 2020. En un contexto de imposición, como el calendario escolar, tenemos todavía mucho que hacer desde nuestras propias trincheras, no sólo adaptarnos al cambio. Hacer algo diferente en nuestras escuelas, con nuestros alumnos y nuestros compañeros de trabajo, en “la invariante pedagógica” del contexto nacional y local y con la finalidad de que nuestros propósitos de año nuevo se vuelvan realidad.
Mis mejores deseos para la propuesta editorial de Educ@rnos en este 2020 y un abrazo a l@s lector@s.

*Doctora en educación. Catedrática de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. adrianapiedad.garcia@bycenj.edu.mx

  • Rosy zaragoza
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    Estima Doctora Adriana Piedad,ha dado ud con justa medida un atinado mensaje a lo que debería ser, desde luego en el ámbito de los tiempos y el disfrute familiar.
    Saludos y a tomar el descanso necesario.

  • Diego Brito Guadarrama
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    Enhorabuena, su artículo es de los más atinado, muestra con gran sensibilidad, lo que para muchos representa esa, transición. Excelente trabajo

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