Acompañamiento pedagógico a supervisores y directores
Rubén Zatarain Mendoza*
El reto central en la formación de supervisores y directivos es la construcción de una cultura de trabajo sustentada en el liderazgo democrático y pedagógico.
La autogestión de su propia formación, parafraseando a Philippe Perrenoud, tal vez sea una luz en el camino en ese torneo de autoritarismo improvisado en el que deviene la patológica ausencia de diálogo entre las políticas educativas nacional y estatal.
Las normas vigentes y el corpus teórico-metodológico en los que se sustenta la práctica de las actividades de supervisión y dirección escolar son una muestra de que las estructuras conceptuales descansan sobre bases de colonialidad epistémica de control y contraloría de rudimentos explicativos que parten de la administración científica de autores como Frederick Winslow Taylor (EEUU, 1856-1915) y Henri Fayol (Francia, 1841-1925), por enunciar dos referencias.
Transformar esas prácticas en el marco de la NEM y descolonizar haceres, saberes y creencias constituye un auténtico nudo gordiano, agregado recientemente ese espíritu de confusión protagónica en el que devienen propuestas exhibicionistas de ingenuidad comunitaria clasista metropolitana urbanista como las orientaciones que derivan del área (no Subsecretaría) de los no profesores aglutinados en esa área operatoria de la violencia simbólica de USICAMM a través de diplomados y talleres parvularios de revolturas como rosca de reyes; para los que han tirado a la basura sus papelitos y número de horas, un área antiejemplo de comunidad académica y dialógica denominada eufemísticamente “formación continua”.
En el enfoque de la NEM dixit en la perspectiva del liderazgo democrático que pretende coadyuvar a la transformación de la práctica docente, se enfatiza lo comunitario, el acompañamiento, la colaboración y el diálogo horizontal como vías de construcción.
En lo que atañe al liderazgo pedagógico (aspiración explícita desde el neoliberalismo y sus reformas de 1992-1993 en el marco de la modernización educativa), ahora se subraya el humanismo mexicano, el aprendizaje situado y el aprendizaje significativo (psicología cognitiva).
Hasta aquí lo explícito en los paquetes de formación continua de las figuras y agentes educativos que, sin rupturas y discontinuidades profundas, ha retomado la propuesta curricular de los planes y programas en materia de roles, funciones y actitudes de supervisores, directivos y docentes.
El retorno a las actividades establecido en el calendario escolar 2025-2026 parte hoy 7 de enero de una jornada de organización de la segunda fase intensiva en encuentro dialógico entre supervisor y directores.
Los días establecidos en calendario escolar por la SEP para efectos de la fase intensiva de formación (así se dice como lugar común) de directivos y docentes descargan una primera responsabilidad organizativa y autogestiva a quienes supervisan una zona escolar.
Sin recursos y sin acompañamiento real a los acompañantes, hoy, en un ambiente de chocolate autogestivo y rosca comercial, espejo de clase social, están los colectivos de zona reunidos en rol de escucha activa, doxa, logos y aprendizaje (es el presupuesto).
El antes (18 de diciembre de 2025) se circunscribe a la dispersión de las “orientaciones” vía digital y a procesos apresurados e impersonales acontecidos por la mediación de un extraño Meet que desplaza a las direcciones de nivel y otorga protagonismo a interlocutoras sin reconocimiento en la “formación continua de la NEM” y sin mayores referentes en el manejo conceptual y práctico de la propuesta. Expositoras de pantallas al estilo Jalisco, erráticas, lejanas y sensibles desde dientes para afuera, desde la periferia de un chat de diálogo entre sordos y albergadas en la comodidad de sus cálidas y contaminadas oficinas; muy lejos, lejísimos de la problemática y orfandad institucional de la educación básica.
Lo dialógico imposible en esa comunidad de supervisores y jefes de sector con habilidades digitales a nivel principiante y con fallas de conectividad e interferencias. El diálogo de caras invisibles y voces jamás escuchadas, reducido a responder preguntas de sentido común en un chat sin retroalimentación.
El “paquete formativo” local descargado en algunos minutos mediante lectura de pantallas cuya comprensión a nadie importa.
El mundo discursivo, la autogestión y la ensalada postnavideña de autonomías curriculares y profesionales, la reunión de los colectivos y el villancico lejano de los protagonistas en cualquier comunidad de aprendizaje.
Hoy, con o sin herramientas, con o sin insumos contextuales, el Consejo Técnico de Zona como figura colegiada en perspectiva de constitución en comunidad de aprendizaje.
La lectura crítica de la realidad y el contexto como marcadores de los proyectos específicos de quienes aún tienen como asignatura pendiente la acreditación del liderazgo académico y la mejora continua referenciada.
Los saberes cercanos a la experiencia y lejos aún del logos, la ausencia de análisis de los históricos de indicadores. La Torre de Babel de la doxa y los que, silentes, duermen, bostezan o recuerdan las uvas y el brindis de la noche de Año Nuevo.
La resaca social familiar de un periodo vacacional como factor en el ánimo y la actitud de los participantes.
La anticipación y responsabilidad de un sector de directores y directoras, de supervisores y supervisoras que han preparado con autonomía profesional el encuentro, significan y comunican los propósitos de la jornada. Los abrazos abundantes, sinceros y fingidos como ethos del colectivo, el análisis primero del sociograma.
El clima de la SEP y el debate entre Mario Delgado y Marx Arriaga, la cuestión de los libros de texto gratuitos y la ética de la educación pública cuando las mentalidades neoliberales y conservadoras amenazan y medran la lucha por las ideas en la dimensión ideológica.
La dosis de autoritarismo imperial, la violación del derecho internacional y la soberanía de Venezuela, el secuestro de su presidente Nicolás Maduro de la madrugada del 3 de enero y la amenaza a las epistemologías del Sur; el posicionamiento que esperan los maestros y maestras de su SNTE nacional, de sus secciones 16 y 47, aún ahítas de más de un mes de posadas al margen del calendario escolar.
La mirada gerencial de la SEJ como entorno a procesar desde el ethos profesional de quienes huyen del debate de ideas y con prácticas educativas ciegas reproducen cartas descriptivas instruccionales de vaciamiento pedagógico e irreverencia a la profesionalidad ampliada de maestros y maestras de carrera.
La formación de directores y supervisores como potencia, el dilema entre autoritarismo y democracia como estilo, caracterización y cambio; el diálogo horizontal o el unísono de un verbo cansino con tufo de legitimación oportunista. El tiempo real para la reflexión y la acción a estas alturas del “Taller Intensivo para personal con funciones de Dirección, notas para el acompañamiento, ser y hacer en comunidad” y/o “Taller Intensivo para colectivos escolares”, hoy 7 de enero, con aulas con olor a chocolate y vientos de año nuevo pedagógico, de ética e institucionalidad de las maestras y maestros de educación preescolar, primaria y secundaria, que ya se aprestan a retornar el día de mañana.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com
El desafío para “ser y hacer en comunidad” colocando “el común” como centro, se requiere de la voluntad de ser y estar con el otro y para ello, es necesario despojarse del “ego” para provocar relaciones horizontales.
Vale la pena preguntarse en comunidad: ¿estamos dispuestos a relacionarme reconocer al otro como auténtico otro?, ¿desde dónde me coloco para escuchar al otro?
El respeto por los procesos personales y los conocimientos compartidos debe ser el primer paso para reconocernos en lo común.
Es urgente virar la mirada hacia las epistemologías del sur, urgente la lectura de Paulo Freire y la descolonización del pensamiento como proceso hacia la transformación conceptual del humanismo mexicano y su comprensión en las comunidades de aprendizaje .