A 50 años de El Halconazo: presidentes versus estudiantes

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

El 10 de junio se cumplen 50 años del llamado Halconazo, la matanza del Jueves de Corpus de la cual podemos encontrar referentes en películas como El bulto, dirigida por Gabriel Retes o Roma, de Cuarón, al igual que en libros como Noticias de los chavos banda, de Emiliano Pérez Cruz o el libro Jueves de Corpus, resultado del trabajo periodístico de Orlando Ortiz; en esta fecha, cercana al 2 de octubre de 1968 del cual aún no cerraba la herida, nuevamente vino una represión contra estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que hubo, también muertos y desaparecidos.
Es un evento que confirmaba la postura del gobierno ante las manifestaciones de estudiantes, de jóvenes, y que remarcaba la clara distancia establecida entre ellos y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se hizo patente con, al menos de forma clara, tres presidentes en línea: Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo; cuyas acciones represivas y mano dura contra la juventud fueron evidentes, que intentaron ser cubiertas con la creación de escuelas e instituciones para atender sus necesidades.
Posterior a ellos ha habido tres presidentes más del PRI, quienes tampoco fueron cercanos con las y los estudiantes: Miguel de la Madrid tuvo severas críticas, no sólo de estudiantes sino de la sociedad en general, por su papel posterior a los terremotos del 85; Carlos Salinas de Gortari encontró en los jóvenes jueces críticos y voces de desaprobación al vincularse con el movimiento en Chiapas generado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional; luego de la pausa de dos sexenios gobernados por el PAN, en donde muchos jóvenes fueron desaparecidos por la mal implementada política antinarcos de Felipe Calderón, regresó el PRI al poder de la mano de Enrique Peña Nieto y sus problemas con los estudiantes son más que evidentes, basta recordar el movimiento “yo soy 132” y la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
Es una fecha para reflexionar y analizar los mecanismos y las formas en que ha evolucionado la forma de tener controlados, y apaciguados, a los jóvenes: recordemos que el Estado de México, eternamente priista, ha implementado una política extremadamente paternalista, en la que aprobar y dar la razón a las y los estudiantes en problemas escolares, le ha permitido tener generaciones de estudiantes que poco se involucran con movimientos estudiantiles.
Hay partidos, no sólo en México, en el mundo entero, que saben el poder mediático, de lucha y de convocatoria que tienen los jóvenes, por lo que sus políticas y medidas implementadas buscan diferentes vías para contenerlos. Confiemos en que los tiempos han cambiado… y también la forma de significar la juventud. Son el futuro, no una amenaza. Que no se repita la historia y no volvamos a llenar el piso de cascos, de sangre, de cuerpos, de velas. Un minuto de silencio por favor.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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