12 de octubre: cambio de enfoque y de chip

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Muchos de los que ahora somos docentes, nos tocó en estas fechas, durante nuestra infancia y/o adolescencia, comprar en la papelería una biografía de Cristóbal Colón o la monografía del “12 de octubre”. Era una tarea obligada, junto con la participación en las ceremonias en las que el grupo a cargo empleaba frases tales como “…hoy celebramos el Descubrimiento de América que se llevó a cabo el 12 de octubre de 1492…”, “un navegante genovés…”, “buscaba nuevas rutas para llegar a la India…”, “partió del Puerto de Palos…”, “surcó el mar con tres carabelas: la Niña, la Pinta y la Santa María…”, “…con la ayuda de los Reyes Católicos…”, entre otras, mientras algunos desfilaban a lo largo del patio con sus cartulinas en las que veíamos un dibujo de Cristóbal Colón o de las tres carabelas. A varios de nosotros nos hubiera gustado, en ese momento, que la fecha hubiera sido considerada un día festivo para no ir a clases, pero nunca alcanzó ese estatuto. Hoy está aún más lejos de serlo.
En ese momento el conocimiento era dado y así asimilado y aprendido sin cuestionamiento. Sin embargo, con el paso de los años, la sociedad, y uno mismo también, empezamos a dudar de algunas ideas y conceptos en torno a la forma de referirse a ese evento histórico que, por siglos en la versión española, y por décadas en el Sistema educativo mexicano, se había manejado. Así, términos como “descubrimiento” o “Nuevo mundo” se advirtieron carentes de sentido o imprecisos en lo literal o en su intento de analogía; el chip y los datos cambiaron en algunos.
Se han venido dando, por tanto, cambios en la forma de enunciar y conmemorar esta fecha, por lo que se le ha referido como Día de la Raza, de la Hispanidad y, recientemente, de la Nación Pluricultural. Pero hay una referencia que se publicó en un periódico en internet (https://www.elfinanciero.com.mx/el-preguntario/2021/10/11/es-el-12-de-octubre-de-1492-el-descubrimiento-de-america/) en el que resaltan y recuperan la forma en que Miguel León Portilla refiere al evento, llamándolo como “el encuentro de dos mundos”, en donde la palabra encuentro dispone de una interesante semántica, siendo enfrentamiento o disputa unas de sus definiciones, lo que, lamentablemente representa lo realmente acontecido.
Podemos observar entonces, un cambio en la forma de abordar el tema, el hecho histórico en donde se siguen haciendo patentes las formas de que algunos españoles consideran el suceso, como Aznar y la postura de Vox que prácticamente señalan que América deberá estar eternamente agradecida por el favor que la España antigua le hizo a varios países del continente, en contra de la visión del Presidente actual y diferentes teóricos y filósofos latinoamericanos que ven necesario el rescate de la identidad, sabiduría y los valores prehispánicos.
No es obviamente el espacio, ni el momento para polemizar. Sin embargo, confieso que sí me resulta interesante pensar la forma en que docentes de primaria y secundaria abordan el tema en clase, independientemente de la visión del ejecutivo en turno o lo que el programa o el modelo educativo señalen ¿qué postura prevalece y transmiten?, ¿por qué?, ¿alguien nos puede compartir?, gracias por sus aportaciones.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

  • Luisa R Jiménez
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    Un texto que me compartieron y me gustó:
    QUIÉN EN REALIDAD FUE CRISTÓBAL COLÓN
    – A propósito de la conmemoración del 12 de octubre –

    Si Cristóbal Colón estuviera vivo hoy, ¿sería juzgado por crímenes contra la humanidad?
    El Reino de terror de Colón es uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia.
    Sorprendentemente, Colón supervisó la venta de niñas nativas para la esclavitud sexual. Las niñas de 9 a 10 años eran las más deseadas por sus hombres. En 1500, Colón escribió sobre ello en su diario. Dijo:
    “Cien castillos son tan fáciles de conseguir por una mujer como por una granja, y esto es muy general y hay muchos traficantes que buscan niñas; las de nueve a diez años están ahora en demanda.”
    Colón obligó a estos pacíficos nativos a trabajar en sus minas de oro hasta que murieron de agotamiento. Si un trabajador “indio” no entregaba toda su cuota de polvo de oro antes de la fecha límite dada por Colón, los soldados le cortaban las manos y se las ataban al cuello para enviar un mensaje. La esclavitud era tan intolerable para esta dulce y gentil gente que en un momento cien de ellos se suicidaron en masa. La ley católica prohibía la esclavitud de los cristianos, pero Colón resolvió este problema. Simplemente se negó a bautizar a los nativos de La Española.
    En su segundo viaje al Nuevo Mundo, Colón trajo cañones y perros de ataque. Si un nativo se resistiera a la esclavitud, le cortaría una nariz o una oreja. Si los esclavos trataban de escapar, Colón los quemaba vivos. Otras veces, enviaba perros de ataque para cazarlos, y los perros arrancaban los brazos y las piernas de los nativos que gritaban hasta morir. Si los españoles se quedaban sin carne para alimentar a los perros, los bebés arahuacos eran matados para darles de comer.
    Los actos de crueldad de Colón fueron tan indecibles y tan legendarios – incluso en su época – que el gobernador Francisco De Bobadilla arrestó a Colón y a sus dos hermanos, los ató con cadenas y los envió a España para que respondieran por sus crímenes contra los arahuacos. Pero el rey y la reina de España, con su tesoro lleno de oro, perdonaron a Colón y lo liberaron.
    Uno de los hombres de Colón, Bartolomé De Las Casas, estaba tan mortificado por las brutales atrocidades de Colón contra los nativos que dejó de trabajar para él y se convirtió en un sacerdote católico. Describió cómo los españoles bajo el mando de Colón cortaban las piernas de los niños que huían de ellos para probar el filo de sus cuchillas. Según De Las Casas, los hombres hacían apuestas sobre quién, con un solo golpe de su espada, podía cortar a una persona por la mitad. Dice que los hombres de Colón derramaban jabón hirviendo sobre los nativos rebeldes. En un solo día, De Las Casas fue testigo ocular cuando los soldados españoles desmembraron, decapitaron y/o violaron a 3000 nativos. “Se cometieron tales inhumanidades y barbaridades a mis ojos sin paralelo en ninguna época”, escribió De Las Casas. “Mis ojos han visto estos actos tan extraños a la naturaleza humana que ahora tiemblo mientras escribo.”
    De Las Casas pasó el resto de su vida tratando de proteger a los indefensos nativos. Pero después de un tiempo, no quedaban nativos que proteger. Los expertos coinciden en general en que antes de 1492, la población de la isla de La Española probablemente superaba los 3 millones de habitantes. A los 20 años de la llegada de los españoles, se redujo a sólo 60.000. En 50 años, no se pudo encontrar ni un solo habitante nativo original.
    En 1516, el historiador español Pedro Mártir escribió:
    “Un barco sin brújula, gráfico o guía, pero sólo siguiendo el rastro de los indios muertos que habían sido arrojados de los barcos podían encontrar su camino desde las Bahamas hasta La Española.”
    Cristóbal Colón obtuvo la mayor parte de sus ingresos de la esclavitud, observó De Las Casas. De hecho, Colón fue el primer traficante de esclavos de las Américas. Cuando los esclavos nativos se extinguieron, fueron reemplazados por esclavos negros. El hijo de Colón se convirtió en el primer comerciante de esclavos africanos en 1505.
    Fuentes: Trata de esclavos -asesinos en masa- colón central irlandés- Libro de Todorov la conquista de America. Estractos de Bartolome de las Casas.

    En síntesis, la retocada historia oficial ha sido escrita y contada por criollos que se creen de linaje real español, dejando archivados muchos pasajes macabros como los descritos arriba. Por otra parte, las estadísticas más recientes cuentan que Colón, Cortéz, Pizarro y demás protagonistas sanguinarios de la conquista y la colonia, torturaron y asesinaron más de 60 millones de nuestros antepasados aborígenes.

    Esto es lo que nuestros dirigentes nos han llevado a celebrar, conmemorar, honrar, homenajear durante siglos. Si usted tiene algo de amor por su tierra, conciencia y sentido común, lo invitamos a no o ser participe de la celebración de esa masacre, de las lágrimas y el dolor de nuestros ancestros. Es más, si tuviéramos verdadero amor por nuestra patria nativa y un poco de conciencia, formaríamos un movimiento masivo para recoger varios millones de firmas y cambiarle el nombre a nuestro país (se refiere a otro país, no a México), con el fin de honrar a un verdadero patriota nacido en nuestra tierra y no a un extranjero invasor, esclavista, violador, ladrón y genocida peor que los peores criminales de la historia como Herodes, Nerón, Adolfo Hitler, Joseph Stalin, Idi Amin y Augusto Pinochet.
    Hagamos pedagogía.
    Compártalo.
    Ésta es la información que se debe socializar a quienes creen que es altruista colocar estatuas, condecoraciones, o el nombre de delincuentes a nuestros lugares sociales o instituciones.

    #Noyolotl
    Texto compartido por mi amigo Miguel Noyola en Facebook

  • Alejandro Aguayo
    Responder

    En lo personal prefiero utilizar una postura constructivista e identitaria, recalcar la construcción y desarrollo de las sociedades desde una postura neutral, mostrándoles los diferentes conceptos bajo los que se puede referir al evento y que los alumnos encuentren en ello los aspectos que les permitan construir su propia postura; a pesar de eso, mi postura tiende hacia el reconocimiento prehispánico.

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