La inteligencia emocional, alternativa educativa para fortalecer las relaciones interpersonales con niños de preescolar

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Gabriela Gutiérrez Pérez
Licenciada en Educacion preescolar.
gaby_ja12@hotmail.com

Resumen
Educar la inteligencia emocional de los estudiantes se ha convertido en una tarea necesaria en el ámbito educativo y la mayoría de los docentes consideran primordial el dominio de estas habilidades para el desarrollo evolutivo y socioemocional de sus alumnos. Es por eso que resulta fundamental dar estimulación afectiva a los alumnos, los docentes son modelos para los alumnos, quienes con el ejemplo marcan la forma ideal de ver, razonar y reaccionar ante la vida. Esta investigación es acerca de la importancia de trabajar las emociones con los niños, a través de esta experiencia los conocí, converse con ellos, interactué, pero sobre todo observé el gran cambio que puede tener un individuo cuando se conoce a sí mismo, porque forma parte esencial de su desarrollo emocional. Cuando un niño no se conoce, no tiene su propia personalidad aparecen grandes problemas cuando llega a la edad adulta. También generé alternativas pedagógicas de cómo favorecer la autoestima a lo largo de diversas actividades intencionadas, de cómo con las emociones los niños aprendieron, las conocieron y lograron tener autocontrol a través de los valores. Con la inteligencia emocional los niños lograron controlar sus impulsos en las pequeñas riñas que se les presentan dentro y fuera del aula.


Introducción

En nuestra cultura, la expresión de manera verbal o no verbal de las emociones no es muy habitual, y es lo que se ve reflejado en los niños desde el preescolar y aun en adultos que no se han dado cuenta que expresarlo es mejor que guárdalo; es por esto que habrá de darle un giro a esa cultura y educar de una mejor manera a los niños que serán los adultos del mañana.
El propósito del articulo fue mostrar los resultados obtenidos del trabajo sobre inteligencia emocional con los alumnos del tercer grado de preescolar.
En la educación preescolar el aprendizaje y el desarrollo de las capacidades en los primeros años de vida son la base del desenvolvimiento personal y social de los niños, ya que en este periodo desarrollan su identidad personal y adquieren herramientas para las interacciones sociales.
Este trabajo es parte de mi documento recepcional elaborado durante el ciclo escolar 2009-2010 como estudiante de la Licenciatura de Educación Preescolar de la Escuela Normal para Educadoras de Arandas (ENEA). Como parte de ello, durante los dos últimos semestres (séptimo y octavo) se realizan las prácticas intensivas cuya duración es de 25 semanas del ciclo escolar, el cual también es conocido como Servicio Social.
Dichas prácticas las realicé en el Jardín de niños Sor Juana Inés de la Cruz, es del sistema estatal, turno matutino y se encuentra ubicado en la calle Hernández núm. 399, colonia San Pedro al suroeste del municipio de Arandas, Jalisco.
 

Un vistazo a la inteligencia emocional
A menudo se habla de las emociones como si se tratara de algo tan simple que podemos ocultar, como una máscara que a veces nos ponemos con personas de nuestra confianza, como amigos o familiares para mostrarnos como realmente somos o que bien podemos decidir dejarla guardada en el closet porque la sociedad y el medio en el que nos desenvolvemos no ve bien el hecho de que expresemos a los demás lo que sentimos o pensamos.
Las competencias las puedes observar a través de diferentes manifestaciones en el juego libre o dirigido, y en las diferentes actividades abordadas dentro de un salón de clases por la educadora, pero aun así, no son tratadas con la importancia que deben tener.
Al recordar lo abordado en la materia de Socialización y afectividad I y II (que son parte de la currícula de la licenciatura de educación preescolar), me dí cuenta que es muy importante para el correcto desarrollo de los demás campos, estar bien con uno mismo y tener control de lo que sentimos y en las observaciones y registros, me di cuenta de que a los niños les cuesta trabajo expresar o no saben cómo hacerlo.
Me interesó conocer más, ya que nunca es tarde para seguir aprendiendo a controlarnos y conocer maneras de reaccionar y controlar impulsos ante diferentes situaciones que se nos pueden presentar en la vida y al observar en los niños algunas reacciones.


“Yo: ¿estas enojada?
Nicolle: solo se quedaba seria y agachaba la cabeza
Yo: ¿estas triste? Y la niña no contestaba nada.
Al ratito se integró sola a las actividades cuando veía que sus compañeros estaban realizando la actividad y estaban emocionados…” (2010, marzo1:1)


Esto demuestra cómo les cuesta trabajo expresar lo que sienten por temor al rechazo o simplemente por falta de información, no saben que es correcto expresarlo y que eso ayuda a mejorar su estado de ánimo.
Cuando hablo de inteligencia emocional me refiero a la capacidad del ser humano para comprender sus propias sensaciones, ponerle un nombre a eso que está sintiendo en determinados momentos de su vida, saber detectar las emociones básicas nombrándolas, además poder reconocerlas en las personas que conviven a diario con él, facilitándole las herramientas para tener una actuación adecuada, sobre todo a esas que pueden desencadenar reacciones negativas.
La inteligencia emocional como menciona González (2006) se divide en dos grandes grupos de habilidades:
• el primero está compuesto por el autoconcepto, la autorregulación de las emociones y la motivación.
• el segundo lo componen la empatía, asertividad, la construcción de vínculos funcionales, el liderazgo, el manejo de conflictos y la toma de decisiones; para poder comprenderlo y trabajarlo es importante primero saber a qué nos estamos refiriendo y que contenidos implica desarrollar.
Por medio de diversos autores formé mi propia definición de algunos conceptos, por ejemplo, el autoconcepto va ligado a la autoestima y se refiere a la confianza en nuestra capacidad de ser, pensar y actuar, así como la seguridad al enfrentar ciertos desafíos ya que este es necesario para que el niño se conozca bien, sus debilidades y fortalezas para que de esta manera se valore y adquiera confianza en sí mismo.
El hecho de sabernos aptos o no para realizar diversas actividades, conocer quiénes somos, qué queremos y hacia dónde vamos, nos dará más confianza ya que siempre seremos conscientes de nuestros límites y de las cosas que nos ayudarán a mejorar.
De esta manera, al mantener relaciones sociales, sabremos con que costumbres, maneras de pensar y de ser somos afines, como ejemplo, en las personas que mantienen una amistad es porque tienen cosas en común, o bien, porque se conocen tan bien que nada nos hará cambiar nuestra esencia.
 

Conociendo un poco, ¿qué son la autoestima y las emociones?
Las emociones que son estados afectivos que experimentamos, acompañadas de cambios orgánicos innatos, éstas influidas por la experiencia de cada individuo manifiestan de diferentes maneras en las personas, en particular los niños las expresan manera oral o escrita.
Muchas veces las cultura familiar obstaculiza el desarrollo de la misma por el machismo que engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y promover el mantenimiento de conductas vistas tradicionalmente como masculinas y discriminatorias contra las mujeres, típico de esta región.
No nos damos cuenta que el desarrollo correcto de la expresión de emociones ayuda a los niños a desarrollar diversas capacidades, representar de manera mental lo que están sintiendo y ponerle un nombre, expresando ira, vergüenza, tristeza, felicidad o temor.
Los niños pueden llegar a adquirir la capacidad independiente de controlar sus pensamientos, reacciones ante diversas situaciones y emociones. Esto se logra cuando el niño adquiere el autoconcepto con la construcción de su propia identidad y la autoestima que le permitirá tener un reconocimiento de sí mismo y valorarse tanto de manera física como sus capacidades y aun sus limitaciones.
Fomentar una conducta pro-social a través de diversas acciones que se generan por medio del juego tales como la verbalización, la cooperación en diversas situaciones, la participación y el interés, crean esa armonía consigo mismos que les permite además que encuentren estrategias para la resolución de conflictos enfrentándose ellos mismos a éstos, logrando la empatía tanto con niños como con adultos.
Todo esto abona al autocontrol, donde el niño tendrá la capacidad para regular su conducta, lo cual le permitirá saber comportarse de acuerdo a lo que se exige en cada lugar, no sólo dentro del jardín, sino en un futuro lo practique donde las reglas son estrictas y preestablecidas.
 

Qué nos dice el PEP (Programa de Educación Preescolar) acerca de la inteligencia emocional
Los niños que ingresan al preescolar, tienen conocimientos que adquirieron en el hogar de acuerdo a lo poco o mucho que vivió cerca de su familia, en la mayoría de los casos, para algunos niños, asistir a la escuela es el primer acercamiento social y llegar así no es nada fácil, porque no presentan la capacidad para socializar con niños que quizá no forman parte de su pequeño círculo de amistades, para ellos desarrollar esas capacidades implica un doble de esfuerzo cuando además no se les fueron inculcadas en casa.
El preescolar es parte del desarrollo social, “el jardín de niños por el hecho mismo de su existencia constituye un espacio propicio para que los pequeños convivan con sus pares y con adultos” (Programa de educación preescolar, SEP, 2004:13) lo que se pretende es llevar a los niños a ser autónomos, esto a través de la adquisición de seguridad al relacionarse, la confianza y valoración en su persona y la de sus compañeros, además, ellos deberán reconocer sus capacidades y lo que se le dificulta realizar.
De acuerdo a lo establecido en el PEP 2004, lo que deben desarrollar los niños durante su estancia en el jardín, para fortalecer las competencias que van acordes al campo de Desarrollo Personal y Social que:


Desarrollen un sentido positivo de sí mismos; expresen sus sentimientos; empiecen a actuar con iniciativa y autonomía, a regular sus emociones; muestren disposición para aprender, y se den cuenta de sus logros al realizar actividades individuales o en colaboración (SEP, 2004:27).


El niño debe desarrollar actitudes para convivir, pero también diversas capacidades que le permitirán construir su identidad, el saber ¿quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿A dónde voy? Después de conocerse debe valorarse y es por eso que obliga trabajar la autoestima, esto para que el niño se aprecie como ya lo mencione anteriormente y tenga seguridad al convivir, todos estos pasos le permitirán construir esas herramientas de socialización.
 

Conozcamos más sobre inteligencia emocional

La inteligencia emocional, tal vez sea un concepto no utilizado de manera frecuente entre nosotros, pero es más común de lo que se cree, porque está presenta en cada una de las acciones que hacemos y en cada una de las que observamos en los niños y demás personas. Ya que el control de sentimientos e impulsos es lo que va dirigiendo nuestras decisiones de acuerdo a la personalidad y temperamento individual.

La inteligencia emocional es “La capacidad que le permite al niños dominar sus emociones, consiste en reconocer y manifestar los sentimientos, aprender a automotivarse para definir y conseguir metas, afrontar la vida con confianza y optimismo y entender la sensibilidad y la susceptibilidad de los demás” (López, 2006:12) esto quiere decir que el niño debe ser capaz de detectar esas emociones y saber cómo actuar ante ellas sin llegar a la frustración.

 

(…) Noté la inseguridad, por ejemplo Damián quien se enojó porque no le salía, y ya no quería trabajar, así que me acerque a él le ayudé e hice ver que era fácil, que implicaba un reto pero debía ponerse a hacerlo, al ver que si podía sonrió y continuo trabajando y grito “ya pude” (2010, abril 27:16).
 

Qué papel juega el autoconcepto, los valores, la autoestima, el autocontrol y las emociones en el desarrollo de la inteligencia emocional
De acuerdo a mis experiencias me atrevo a decir que como seres humanos siempre estamos abiertos a conocer el mundo que nos rodea, nos impresionan los hechos y acontecimientos que suceden día a día en nuestro entorno, observar la tierra y cómo produce los diferentes productos alimenticios o como se curan las enfermedades que es importante porque siempre estamos expuestos a contraerla, pero en ocasiones dejamos de lado nuestra persona.
La inteligencia emocional permite que los niños se conozcan, que puedan darse cuenta de las reacciones que tienen ante situaciones buenas y malas, pero sobre todo, el saber reaccionar de una mejor manera ante ellas. Esto le permitirá hacer más llevaderos los problemas y saber resolver problemas de su vida, además de darle seguridad para establecer relaciones interpersonales a los largo de su vida, tanto en la escuela como en la vida laboral.
En el desarrollo de ésta es indispensable el conocimiento de nosotros mismos y que llamamos autoconcepto, valorar lo que ya conocemos y que forma parte de nuestra esencia y personalidad, así entonces, poder salir al mundo mostrándonos sin miedo a las demás personas y haciendo visibles nuestras emociones, sin miedo a ser juzgados y dándonos la seguridad de actuar ante adversidades en base a nuestros valores y controlando impulsos (autocontrol).
Las emociones pueden ser agradables o desagradables, pero no dejan de ser importantes ya que están presentes a lo largo de la vida de las personas. Y nos facilita las relaciones al conocerlas y saber cómo controlarlas.
Trabajarlas puede favorecer la socialización en los niños desde temprana edad, porque una persona que se conoce, regula sus emociones y conducta, adquiere la facilidad para relacionarse y ser aceptado en los grupos sociales. Como educadora es importante que fomente la expresión de las mismas, aunque cabe resaltar que siempre van a existir niños que por su cultura y educación lo vean mal o simplemente se apenen al pasar al frente del grupo.
Las emociones son entonces los estados primarios de la vida afectiva, a partir de los cuales se diferencian todos las demás cuando los niños aprenden a controlarlas se vuelven más capaces de mejorar sus sentimientos.
Los valores forman parte esencial de la educación, son la base del círculo familiar, aunque de distintas maneras cada círculo social las va modificando de acuerdo a como lo vivieron en casa o como creen que se debe llevar la formación de los niños.
Cuando construimos un valor en nosotros mismos y que éste va tomando forma en el ser humano, a medida que crece y se va haciendo más autónomo, más responsable y maduro, respondiendo mejor a los estímulos y está en condiciones adquiere herramientas para enfrentar la vida.
Autocontrol y valores son también base para lograr la inteligencia emocional en los niños, un desarrollo integral que les permitirá mantener el control de sí mismos, conociéndose, regulándose y sabiendo actuar de acuerdo a las situaciones que se le presenten.
 

¿Y yo… puedo ayudar a mi hijo como padre?
La familia juega un papel muy importante en el desarrollo de cualquier competencia ya que es la base de la educación de los infantes. De esta manera es importante ver de qué manera la familia puede obstruir o ayudar a un mejor desarrollo.


Como padres debemos aceptar que las frustraciones son necesarias, ayudará a nuestros hijos a experimentar los desengaños, permitirles que tengan fracaso bajo riesgo, no darles gusto en todo, no ceder ante sus actitudes caprichosas, permitir que solucionen sus pequeños problemas, delegarles obligaciones de esta manera aprenden a ser responsables, enseñarles a ser pertinentes y a enfrentar dificultades (López, 2006:21).

 

Esto es lo que también como educadoras debemos fomentar en los padres, que se involucren en el desarrollo y busquen esa estabilidad para que no siempre vean el mundo como algo perfecto, sino que se enfrenten a pequeños problemas que les hagan crecer y madurar obteniendo aprendizajes, ya que muchas veces, los padres se despreocupan de la educación, porque no saben que ellos pueden enriquecerla y hacerla más significativa.
 

Qué se logró en los niños
Una vez que realicé las actividades siguiendo la metodología mencionada y trabajando los conceptos principales, los resultados obtenidos dentro de ese salón de clases fueron los siguientes:
• Los niños lograron desarrollar acciones de inteligencia emocional, mostrando su manera de reaccionar ante diversas circunstancias y manejando sus impulsos.
Al estar trabajando con los niños me di cuenta de que aunque en ocasiones tienen ganas de llorar, llegan enojados de casa porque su mamá no les presto su juguete favorito o simplemente porque no tenían ganas de asistir a la escuela, tienen la capacidad para controlarse e integrarse a las actividades.

 

En el caso de Damián uno de mis alumnos, él es un niño con quien desde el inicio tuve problemas porque se enojaba y ya no estaba dando todo su desempeño en las actividades y tenía riñas con sus compañeros, pero con el trabajo en clase, las diversas actividades de autocontrol, conocimiento de emociones, noté que aunque seguía molestándose ya reaccionaba mejor:
Damián se me acercó y me comentó que estaba triste, yo le pregunté que porqué, y me dijo que porque su tío se había ido al norte y ya no iba a regresar, yo le pregunté cómo se sentía por eso y dijo que muy triste.
Esto me dio gusto, porque Damián antes era de los niños que si se enojaba o ponía triste sólo se quedaba serio y no trabajaba, pero creo que se dio cuenta de que puede comunicar los sentimientos y eso lo hizo sentir mejor (2010, abril16:120).


En esta ocasión, él se acercó a mí y logró expresarme como se sentía, sin recurrir a la agresividad o al aislamiento como lo hacía en otras ocasiones, expresó de manera verbal lo que estaba sintiendo y me di cuenta de que así le fue más fácil trabajar si preocupaciones.
Por medio de las diversas actividades realizadas puedo afirmar que los niños lograron conocerse, valorar a otras personas y darse cuenta de quienes son. Estas se desglosan a continuación:


• Los niños lograron conocerse a ellos mismos y a sus compañeros, el conocimiento de su persona es el primer paso para favorecer la inteligencia emocional, logrando identificar sus gustos y preferencias aunque en ocasiones al cuestionarlos no les gusta compartirlo. Conocerse, implicó ser consciente de su cuerpo, las partes que lo conforman, reconocer sus cualidades, y además y lo que les gusta o disgusta.
• Los niños aprendieron a valorar las cualidades propias y las de sus compañeros y a exteriorizarlas. Es importante mencionar que no solo ayudé a los niños a identificar las propias, sino que favorecer la seguridad y compañerismo es importante que reconozcan las de sus amigos y compañeros. Mediante el juego fue posible que los niños poco a poco se dieran cuenta de ello, conocieron el concepto y lograron aplicarlo en situaciones de su vida.
• La valoración es fundamental en la niñez y cada etapa de la vida, es la base de la formación de relaciones sociales a lo largo de nuestro camino en el medio social en el que nos desenvolvemos. Es por eso que lo siguiente que quise desarrollar en los niños fue la capacidad de percepción de cualidades propias y de sus compañeros.
• Lograron sentirse únicos. El conjunto de habilidades, actitudes, gustos, maneras de actuar sentir y pensar, personas con quienes convive día a día son parte de su identidad. Los alumnos se dieron cuenta de que los miembros de su familia, las personas quienes conforman su círculo social y las personas de su confianza, como lo son sus mejores amigos, y a quien le cuentan sus secretos, les dan esa individualidad y los hacen diferentes de los demás.

 

Esto nos permite diferenciarnos de las demás personas, esa que nos da valor cuando se trata de hablar de uno mismo, pero aunque todos somos únicos e irrepetibles existen niños que tienden a copiar personalidades o simplemente no muestran la suya, dándoles la oportunidad de gozar de la riqueza de su persona.
Los aspectos externos que creo que nos dan esa identidad, son la familia, que cada persona poseemos desde el momento en que fuimos concebidos, nuestros rasgos físicos, que se van formando cuando van pasando los años y que no existe persona alguna que los posea y la personalidad, que con el tiempo se va modificando y reforzando conforme a las experiencias que vamos teniendo.
Al inicio no mostraban mucha seguridad, no identificaban eso que los hacia únicos e irrepetibles, pero por medio de actividades en las que observaron este rasgo es como fueron dándose cuenta que aunque todos son niños, cada uno es irrepetible.

 

Yo: ¿todas las huellas son iguales?
Niños: No, la de él esta partida
Yo: observen bien con sus compañeros para que se den cuenta de que somos únicos, nadie en el mundo tiene una huella igual a la de nosotros
Niños: mi papá si tiene una igual a la mía
Yo: cuando te vayas a tu casa, compara tu huella con la de tu papá para ver si son iguales y después me dices (2010, marzo 9:98,99).


Este pequeño ejemplo, nos demuestra la manera tan simple de cómo podemos hacer que un niño se dé cuenta de que es único, aunque no fue la única actividad que se llevó a cabo, también se dieron cuenta de quién es la persona a quien más le tienen confianza, quien forma parte de su familia, y su mejor amigo, los niños que pudieron identificarlo dan muestra de su individualidad mostrando su afinidad y preferencia por algunas personas y compartiendo a las personas con las que convive a diario.
Yo afirmo que lo niños si tuvieron una mejora en la autoestima, mostrando mayores avances a la hora de relacionarse con sus compañeros, y realizar actividades, además de la integración cuando se trabajó en equipo. Se dieron cuenta de cómo se ven a sí mismos como los ven sus compañeros, y detectaron esas cosas que no permiten llevar una buena relación.
 

Conclusiones
Es tan importante mi trabajo como educadora para favorecer ese clima de confianza y esas palabras que le dan seguridad para continuar realizando las tareas y tener una estrecha comunicación con la familia porque una persona con baja autoestima no se siente satisfecho con lo que hace y busca la aprobación de los demás, pero si por el contrario le hacemos sentir que lo que realiza nos agrada, eso mejorara su calidad de vida.


Hay multitud de factores que repercuten en la autoestima del niño, entre otros: la conducta y el lenguaje de la gente, los mensajes culturales y el género del pequeño. Los más importantes son los individuos con quienes interactúan diariamente: padres, maestros, compañeros y hermanos (Kostelnik, 2009:99).


Todas las acciones que realicé dentro del salón de clases, fueron las que pudieron ayudar al trabajo para mejorar la autoestima de los niños, pero es también importante que aunque en ocasiones hice todo lo posible por brindarle seguridad, si en casa los familiares no van a la par con mis expectativas pueden obstaculizar o empeorar la situación de cada niño.
La verdadera magia se encuentra en nosotras como educadoras y en los padres, en el poder y valoración que le demos a las habilidades y aun debilidades de los niños ya que estas pueden ser transformadas en retos que pueden lograr superarse con el cariño y afecto de las personas cercanas a ellos.
Es también importante en la inteligencia emocional, ayudar a los niños a identificar y expresar sus emociones para el desarrollo de la identidad, la autoestima, y para impulsar el control y la autonomía. Hay muchas maneras de motivar a que un niño se exprese es por eso que a continuación mostraré los resultados obtenidos en el trabajo con las emociones para que aprendieran a controlarlas y conocerlas.
Pedirle a un niño afligido que pare de llorar o que deje de actuar como un bebé no ayuda en nada a mejorar su estado de ánimo. Dependiendo de la edad y el temperamento del niño, escuchar una respuesta como esa puede hacer que un niño pierda la confianza. Por el contrario, como educadora debo reaccionar a las emociones de un niño siendo calmada y sin juzgar. A lo largo de las actividades me di cuenta de que los niños lograron expresar emociones, una emoción es una reacción a una situación, existen las positivas y negativas, mismas que varían de acuerdo a las circunstancias que se les presentan, los niños conocieron nuevas y expresaron miedo en diversas situaciones, yo los motivé con actividades en los que ellos observaban imágenes y al final decían a sus compañeros como se habían sentido, aunque también se presentaron situaciones dentro de clase en las que mi papel sólo fue intervenir cuestionando, ya que solos lograban decirlo.
Escuché que Jocelyn estaba platicando mucho y escuché que decía que tenía miedo en la noche que casi no dormía y la escuché angustiada, así que reuní a todos los niños para platicar sobre eso.
Aunque los niños estaban algo inquietos escuchaba que muchos le daban consejos como que escondiera la muñeca o que las muñecas no hacían nada, otros niños platicaban experiencias y así. Pero como los niños seguían inquietos platique yo sola con Jocelyn y me dijo:

 

Yo: porque le tienes miedo a la muñeca
Jocelyn: porque esta grandote y me asusta, mi abuelito me dijo que una vez una niña le decía a su muñeca “come, come” y un día la muñeca le dijo “no tengo hambre”
Yo: claro que no las muñecas no hablan, ¿tú has visto hablar a una muñeca?
Niña: no, pero en la noche voy al baño y me encierro porque tengo miedo.
Yo: donde duermes?
Niña: con mi mamá pero tengo miedo esta grandota
A la salida la maestra y yo hablamos con la mamá de Jocelyn y ella dijo que iba a esconder la muñeca, accedió muy amablemente” (16 marzo:104,113).


Esto me dio felicidad, porque aparte de lo que yo puede propiciar dentro del salón con videos, preguntas y actividades, el hecho de que lo apliquen a su vida, es una manera de dar cuenta de sus verdaderos aprendizajes.
Creo que el miedo es una de las emociones que más fácil se exteriorizar, ya que los niños se acuerdo a su contexto de enfrentan a situaciones desconocidas que les provocan eso, y aunque en ocasiones no lo muestren de manera verbal, las expresiones en su cara lo dicen. Es bueno ya que sus iguales se dan cuenta de que los demás expresan y eso les da confianza. “…los niños pueden saber con facilidad lo que los demás sienten, porque los sentimientos suelen reflejarse en la cara… (Harris, 2001:19).

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