Nueva ofensiva en contra del normalismo en nuestro país

Andrea Ramírez Barajas*

Aun no termina de cicatrizar la herida de los 43 desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, cuando de nueva cuenta, la ofensiva al normalismo se coloca en la palestra de las notas de educación en México. Ahora es el caso de la Escuela Normal Rural de Cañada Honda en Aguascalientes, Normal exclusiva de mujeres, a quienes se les quiere imponer el tope de inscritos y reconvertir la escuela (la cual es modalidad de internado) y hacerla mixta. Las representantes estudiantiles de dicha escuela Normal, han decidido después de una valoración y un consenso en su espacio de organización, de que la escuela continúe siendo exclusiva para mujeres, debido a que no hay condiciones para habilitarla de manera mixta y también, “leen” dichas estudiantes que detrás de esta ofensiva se esconde el verdadero interés por la desaparición de esta Normal.
Como lo han reconocido distintos especialistas, las escuelas Normales Rurales, han sido los únicos espacios verdaderos para que los hijos de campesinos y obreros pobres logren formarse profesionalmente. Negar este derecho, es cancelar la posibilidad de que un sector de la población logre salir adelante ellos, junto a sus comunidades sirven como ejes que se convierten en un verdadero motor para el desarrollo.
Además, en términos simbólicos cada golpe o amenaza que se le da a una escuela Normal demuestra simbólicamente los verdaderos intereses que tienen las autoridades en la educación.
Es obvio pensar que las escuelas Normales Rurales estorban al modelo neoliberal en educación, por eso el constante roce y las constantes amenazas, aquel que fuera un logro de la revolución mexicana, un logro de la escuela pública hoy (desde la lógica de los poderosos) se ha convertido en un estorbo.
Junto a las amenazas, intimidaciones y golpes se unen una vez más las desapariciones, hoy existe un grupo no muy bien determinado de normalistas rurales de varias Normales que se han movilizado para solidarizarse con sus hermanas de Cañada Honda.
Me parece que al gobierno mexicano no le interesa verdaderamente mejorar el sistema de formación docente en México, no le interesa mirar hacia abajo en donde están los más pobres, para respetar sus trayectorias y sus propuestas de trabajo educativo. Al gobierno mexicano no le interesan aquellas cosas que se salen del control o que rompan con la lógica de su alocada supuesta reforma educativa. El movimiento normalista demuestra que otra educación es posible para nuestro país, que se trata de actuar en consecuencia.
Las jovencitas de Cañada Honda requieren solidaridad, puntual y contundente, es necesario que sumemos muchas voces, muchos brazos, que las denuncias lleguen a las oficinas de Los Pinos en donde despacha el presidente de este país, a las oficinas del Secretario de educación, de las autoridades educativas locales de Aguascalientes. Necesitamos parar esta nueva ofensiva y exigir la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
La formación de docentes deberá respetar la demanda de los más pobres, de los que menos tienen. La educación también debe ser para ellas.

*Doctora en educación y consultora independiente. andrearamirez1970@hotmail.com