Aprender a suponer: un mensaje irresponsable

Marco Antonio González Villa*

Supongo que estoy siendo mal pensado. Cada vez que escucho en la radio el comercial del Nuevo Modelo Educativo sigo escuchando una voz que dice “aprender a suponer”, lo cual considero uno de los mensajes más desafortunados e irresponsables que se han tenido en los últimos años. La suposición es una acción inherente a la condición humana, sin importar si es para sí o compartida con los demás, sin embargo, cuando no va de la mano de la reflexión, del pensamiento lógico y de una inteligencia emocional adecuada, se corre el riesgo de poder llevarnos por caminos de los cuales a veces no se puede regresar. Aquí nos enfilaremos por estas veredas precisamente.
En el caso de los niños pequeños, la expresión de sus suposiciones permite al adulto, maestro o padre de familia, tener un referente de las creencias y de las ideas que se poseen, para que de esta manera podamos reestructurar o pulir el pensamiento, en caso de ser necesario, o bien empezar a encauzarlo de una forma conveniente, para que pueda tener una mejor adaptación a su entorno en términos de Piaget. No obstante, cuando no hay un guía que oriente adecuadamente al infante, las suposiciones pueden mermar su autoestima o generarle culpas injustas; sentirse responsables de las peleas o la separación de los padres, así como asumirse el causante de la infelicidad de los mismos, son algunos injustos ejemplos.
Pero todo se complica aún más: al llegar a la adolescencia, la suposición es un actor principal en su pensamiento, en donde, desde un egocentrismo con tintes infantiles, imaginan que son el objeto de todas las miradas, de todas las críticas, de todas las burlas, del rechazo, del desamor, por lo que las peleas, fugarse del hogar o incluso el suicidio pueden ser una de las acciones que la suposición puede susurrar al oído.
En el caso del adulto, cuando por la falta de preparación académica, el no desarrollo de habilidades de pensamiento o, nuevamente, una inmadurez emocional está presente, suponer nos llevará a una vida con temores, prejuicios y de poca reflexión. Y es este último punto que me lleva a una suposición interesante (como son todas las suposiciones).
En el documento del Nuevo Modelo educativo no se hace énfasis al acto de “aprender a suponer”, sin embargo en el comercial de radio sí, supongo que es porque casi nadie leerá el documento y sí muchos escuchan el radio, así, sigo suponiendo, la gente escucha que es bueno hacer suposiciones, dado que en las escuelas se está promoviendo este tipo de pensamiento; ha de ser algo bueno entonces. Pero ¿qué ganancia podría obtenerse con la promoción del suponer entre las personas? Es simple, su validación y la creación de certezas, falacias dicho con mayor propiedad, que puedan infundir miedo y/o dudas entre las personas y así todo pueda seguir igual. De esta forma, creo que las campañas políticas se vuelven un campo fértil para diseminar la suposición de forma conveniente para el partido en el poder: “Yo supongo que ahora sí van a cumplir sus promesas de campaña ¿no?”, “dicen que si gana la izquierda vamos a estar como en Venezuela”, “yo creo que éste no va a robar, tiene cara de buena persona”, “dicen que si gana X va a endeudar el país y nos vamos a quedar sin trabajo”, “si los maestros hicieran bien su chamba todos estaríamos mejor”, entre muchos etcétera que podríamos referir. Supongo que no imaginaron que lo iba a aterrizar en estos terrenos ¿o sí?
Suponemos durante toda la vida, no requiere de mucho aprendizaje en realidad, sin embargo en el común de las personas promueve al error y la equivocación. No lo sé, supongo que estoy mal ¿verdad?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx