Palabras nuevas aportan aprendizajes nuevos

Verónica Vázquez Escalante*

Recientemente, en la cátedra de Educación No Formal –materia que se cursa en la Licenciatura en Intervención Educativa– a lo largo de la lectura, una de las alumnas se topó con una palabra y preguntó –maestra, ¿qué es desideologizar?–
Tal cuestión llevó la sesión a un término diferente al planeado para ese momento. Fue sumamente interesante romper el esquema ideado para ese día y ver cómo un grupo de estudiantes enfocados a la educación inicial, tomaran tanto interés por lo que fue generando dicha pregunta.
En un primer momento me concreté a responder simplemente que es un verbo que implica quitar la ideología ligada a filosofía de vida, sobre todo enfocada a la política; ahí, en ese momento surgieron comentarios y preguntas que no se les había ocurrido plantear anteriormente. Alguien más dijo de forma admirada y afirmante: –¡ah! Entonces hasta las guarderías están implicadas en la política–.
Ambas intervenciones dieron la pauta para hablar de lo “fácil y difícil” que es el tema. No me detendré en especificar y citar todo lo que se abordó en la sesión, pero casi, al cerrar la clase y generar las dos preguntas básicas de ¿qué aprendiste?, ¿qué concluyes?, fue sorprendente llegar a escuchar que en realidad los estudiantes comprendieron que como universitarios, ellos pueden y deben conocer su sistema de vida, el estilo de educar, aprender a integrarse a la sociedad así como de ser un interventor sin prejuicios. Llegar a lo que es una autodesideologización (sólo si se permite el término) es decir, cumplir con la difícil tarea de reflexionar de la manera más profunda para así, comprender aquellos diálogos que aportan críticas constructivas, que nos invitan con mucho esfuerzo a ser sujetos con tareas que generen y contribuyan a un cambio.
La práctica de ensayo y error, finalmente es un aprendizaje que lleva a ver que estamos en realidad, en un campo educativo que gradualmente condena a lo que es el fracaso y peor, repetir errores graves dentro de la educación y los resultados se ven actualmente en la pobreza de educación, pobreza de valores, de aprendizajes, de carencias lectoras, carencias escritas y más.
Es importante presentar diálogos, externar ideas, tener la apertura y comprensión de no aferrarse uno a un mismo camino ya recorrido y no querer ver alternativas, se convierte en una falta de criterio que invita a quedar en una zona muy individualista y personal. El campo de la educación demanda más apertura, más compromiso personal y social, más visión y menos orgullo, más humanidad y menos prejuicios; pero todo esto no es válido si no se ve con objetividad, respeto a la sociedad y los cánones establecidos por los valores humanos y universales.

*Doctora en Ciencias de la Educación. Profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 145 Zapopan. veve30@hotmail.com