Ni uno más: ¿realidad para el aula?

Marco Antonio González Villa*

Cuando inicio la Reforma Educativa se recalcó la importancia de recuperar la perspectiva del Aprendizaje Significativo al momento de realizar el encuadre pedagógico en las aulas, ya que se tenía la posibilidad de poder llevar la realidad al salón de clases y, de esta manera, acercar el aprendizaje y el conocimiento a la realidad inmediata del entorno sociocultural de cada alumno. Hoy en día no sé qué tan conveniente sea dicho acercamiento y no cuestiono con ello al enfoque propuesto por Ausubel, sino a la realidad misma.
Hablar de temas de actualidad con los alumnos de secundaria o bachillerato lleva a darse cuenta que las palabras “Ni uno más”, como lema de protesta social, se han vuelto cada vez más recurrentes, sin embargo, cada vez encuentran menos eco o respuesta a su solicitud.
Los hechos acontecidos el pasado lunes hicieron levantar la voz de aquellos dedicados a la comunicación para pedir que no haya “ni uno más” de los periodistas que pierden la vida por dedicarse, con valor, a denunciar el crimen o la corrupción. La sociedad en general, familias principalmente, levantan el grito de protesta “ni una más” para señalar que no queremos más mujeres hostigadas, violadas, golpeadas o asesinadas. “Ni uno más” gritamos como súplica, cuando nos referimos a alumnos desaparecidos como en Ayotzinapa. “Maestro, mis papás dicen que no demos ni uno más de nuestros votos a los partidos corruptos”, refiere uno de nuestros alumnos antes de que podamos explicarle que no se puede hablar de temas políticos en el aula porque se puede malinterpretar como proselitismo o parcialidad. Y así tenemos una lista interminable de temas discutibles que se pueden rubricar con la frase “ni uno más”: secuestros, robos, asesinatos, niños abandonados, desaparecidos, en pobreza extrema o quemados en guarderías, gobernantes o dirigentes que se llevan recursos públicos, disparos en una escuela, alumnos rechazados por universidades públicas, narcotraficantes que se roban a jóvenes de las aulas, padres desempleados, estudiantes reprobados en la prueba PISA, maestros evaluados…
Cada hecho referido es lamentable, como también lo es el mensaje que estamos dando a nuestros alumnos en formación: la injusticia y la impunidad gozan de cobijo en la circunstancia mexicana, por lo que cada vez se han vuelto en una lamentable y tentadora opción. El crimen no paga y obtiene ganancias y beneficios evidentes. La realidad, la vivida o la que se observa, supera, trastoca, transgrede, ensucia y lastima muchas de nuestras clases. Solamente esperemos que no haya en el futuro “ni uno más” de los modelos educativos que no responden a las necesidades de transformación de la sociedad y que no haya “ni uno más” de los dirigentes que señalen a los maestros como los responsables de todo lo malo que pasa en el país. Pero al final, todo termina así, “ni uno más” es sólo un simple deseo, un sueño, un anhelo, no una realidad cercana.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx