Gracias maestros por su labor

Alma Dzib Goodin*

Desde el punto de vista de la evolución, el aprendizaje es una respuesta flexible a las necesidades que el ambiente propone, lo cual implica que el proceso es importante para la pervivencia de las especies, de ahí que todas las especies tengan periodos de enseñanza-aprendizaje, sin embargo, cabe mencionar que entre más sofisticadas las redes neuronales de una especie, mayor es el periodo de enseñanza necesario.
El ser humano es la especie que más esfuerzos y tiempo emplea para aprender en espacios artificiales específicos. Pasamos no solo la mayor parte de nuestro tiempo, sino de nuestras vidas, intentando aprender aquello que las sociedades proponen que debemos aprender.
De ahí la importancia de los maestros como intermediarios entre lo que se debe aprender y el cómo se ha de aprender. Son los personajes más amados u odiados dependiendo no de su esfuerzo y su compromiso, sino de los números. Los números positivos los hacen excelentes y necesarios, mientras que las cifras negativas, los convierten en los villanos sociales.
Sin embargo, en la vida de todos ha habido un buen maestro, uno inolvidable, aquel al que se le sigue sin importar las barreras físicas de las escuelas. Maestros que una vez que se dejaron las aulas, se convirtieron en amigos. Ellos ven con gusto en lo que nos hemos convertido. Gozan los triunfos y sufren las derrotas.
Solo uno entre muchos, nos dieron ánimos cuando creímos no poder y creyeron en nosotros.Solo uno entre muchos, nos permitió romper un poco el molde y expresarnos, cometer errores y estuvieron ahí después del encontronazo con la pared, y además, fueron tan nobles que no dijeron “te lo dije”, sino que nos dieron la oportunidad de sentir dos minutos de lástima y nos empoderaron hasta mejorar la idea original.
Solo uno entre muchos nos leyó y pensó que teníamos potencial, en lugar de quejarse por nuestros errores. Solo uno entre muchos tomó nuestra mano y nos guió hasta lograr un trabajo de excelencia. Solo uno entre muchos nos escuchó en nuestros días de depresión, y nos hizo sentir que todo era posible.
Es por eso que uno entre muchos de sus alumnos le estará agradecido por toda la vida, y le tendrá presente cuando gane un premio Nobel, o al menos, cuando las cosas le salgan como usted nos enseñó.

¡Gracias por hacer de nuestras vidas, algo extraordinario!

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com